Cómo hacer croquetas líquidas

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Cómo hacer croquetas líquidas

Info.

Ingredientes para Cómo hacer croquetas líquidas

  • Para la masa de las croquetas líquidas: 260 ml de leche entera
  • 20 g de mantequilla
  • 20 g de harina de trigo de todo uso (valdría también almidón de maíz o harina tipo Maicena)
  • 2 láminas de gelatina neutra
  • 50 g de queso manchego curado
  • 75 g de jamón serrano en tacos
  • Para rebozar: 20 g de harina de trigo de todo uso
  • 1 huevo M
  • Pan rallado
  • Para freír las croquetas: Abundante aceite de oliva virgen extra suave o aceite de girasol para freír

Cómo hacer croquetas líquidas.

Si creías haberlo visto todo del universo de las croquetas estabas en un error. Estas croquetas líquidas son de lo más asombroso y sí nos las has probado nunca, ya estás tardando.

Imagina pequeños bocados crujientes que explotan en la boca y te llenan el paladar de sabor. Pues así son las croquetas líquidas, en esta ocasión de jamón y queso, que proponemos hoy.

Unas croquetas muy similares en textura a las croquetas semi líquidas de queso tan cremosas que publicamos hace unos meses. Sí, su textura es la bomba, el hecho de ser más sencillas y rápidas de preparar que las tradicionales es un punto bien gordo a su favor. 

¿Y cómo hay que hacer para que la masa quede líquida? Eso no se puede rebozar ni nada parecido. Pues muy sencillo, el secreto está en añadir gelatina neutra a la bechamel. Cuando la masa enfría la gelatina la vuelve consistente y muy manejable. Así se puede rebozar sin problema, freír y…voilá…disfrutar.

En este caso las hemos preparado de jamón y queso manchego, más españolas o ibéricas no pueden ser, pero podéis sustituirlo por otro queso o hacerlas con los rellenos que más os gusten. En vuestra imaginación y gustos está el límite.

Perfectas para presentar a la hora del aperitivo o en un bufé informal junto a otro tipo de platos: ensaladas, tortilla de patatas, tabla de quesos, panes, dips variados, etc…

Hay que comerlas de un solo bocado, de lo contrario se corre el riesgo de ponerse perdido con el relleno o de quemarse sí están muy calientes. No os paséis con el tamaño, en esta receta “menos es más”.

Preparación de la base de las croquetas líquidas

  1. Sumergimos las láminas de gelatina en un recipiente hondo con abundante agua fría y dejamos que se hidraten durante cinco minutos o mientras preparamos la bechamel.
  2. Para la bechamel calentamos la mantequilla en una sartén amplia y añadimos la harina. Removemos para integrar y dorar durante un par de minutos.
  3. A continuación añadimos la leche poco a poco al tiempo que removemos con unas varillas o una cuchara de madera para evitar que se formen grumos.
  4. Cocemos durante 15 minutos para que la harina no quede cruda, a fuego suave, y sin parar de remover. Esta bechamel tiene que quedar muy clarita, así que no os asustéis porque en nada se parece a la de las croquetas tradicionales.
  5. A los 5 minutos de cocción añadimos el jamón y el queso bien picados. Es posible que no necesitemos salpimentar porque ambos ingredientes son muy sabrosos, pero probamos el punto y lo ajustamos al gusto.
  6. Terminamos la bechamel de las croquetas escurriendo bien las hojas de gelatina y añadiendo a la sartén. Se fundirán por efecto del calor, así que lo único que nos queda hacer es remover para que se integren bien.

Reposo, forma, fritura y presentación final de las croquetas líquidas

  1. Vertemos la masa en un plato hondo, cubrimos con papel film (que toque la bechamel) para que no se forme costra y dejamos enfriar antes de pasar a la nevera.
  2. Dejamos reposar entre 3-4 horas o hasta que esté bien fría. Se puede dejar en la nevera hasta el día siguiente o incluso más..
  3. Cuando queramos servir las croquetas retiramos la masa de la nevera y nos preparamos para rebozarlas en harina, huevo y pan rallado.
  4. Preparamos tres platos, uno con cada uno de los ingredientes anteriores.
  5. Tomamos pequeñas porciones de masa y las boleamos. Las piezas han de ser pequeñas porque estas croquetas, al ser líquidas, se comen de un bocado.
  6. Rebozamos las bolitas de masa en harina, después en huevo batido y, por último, en pan rallado.
  7. Una vez rebozadas todas las croquetas las introducimos en la nevera durante una hora para que tomen un poco de cuerpo y el rebozado se seque.
  8. Calentamos abundante aceite en una sartén y freímos las croquetas a fuego muy alto. Buscamos que el rebozado se dore rápidamente y las croquetas pasen en el aceite en menor tiempo posible para evitar que se rompan y se salga el interior.
  9. Dejamos escurrir las croquetas sobre papel absorbente antes de servir. No dejéis que pase mucho tiempo porque como mejor están es recién hechas.

Si aún así con estas explicaciones paso a paso de la receta y no lo tenéis claro, os dejo un paso a paso en fotos de esta receta de croquetas líquidas de jamón y queso manchego para que os salgan sí o sí. No lo dudéis, seguid estas fotos.

Galería de la receta

Consejos para unas croquetas líquidas perfectas

  • El “arte” de hacer croquetas se consigue haciendo muchas, y en eso creo que voy cumpliendo. En el blog encontraréis algunas guías para prepararlas bien, sin morir en el intento, con unos consejos prácticos a la hora de cocinarlas, de freírlas y también si queremos congelarlas.   
  • Estas croquetas son muy diferentes a las habituales. Explotan en la boca y su interior se derrama por toda la cavidad. Por ello hay que comerlas de un bocado. De lo contrario se pueden derramar y que terminemos manchados.
  • En el momento de freír las croquetas, para que no baje la temperatura del aceite, conviene hacerlo en pequeñas tandas de dos o tres.
  • 1 hora + tiempo de reposo de la masa para poder prepararlas y con las cantidades que os he puesto al principio salen unas 27-28 croquetas, en función del tamaño que les deis. Sí hacéis el doble de cantidad podéis congelar unas cuantas (siempre sin freír) y así las tendréis disponibles para cualquier día.
  • Para congelar las croquetas lo mejor es colocarlas en una bandeja separadas entre sí. Después de 12 horas, cuando estén duras como piedras, se pasan a una bolsa limpia y cerrada.
  • Para freír las croquetas no es necesario descongelarlas. Se fríen en aceite muy caliente durante 2 minutos moviendo la sartén en vaivén para no tener que tocarlas.
  • Los tropezones, cuanto más pequeños mejor, se pueden variar al gusto. Están riquísimas las de boletus, queso azul y nueces, carabineros, de pavo, de cocido o las clásicas de pollo.

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