Para 8
0.65€/pers.
425kcal/100g
Ingredientes
- 400 g. de harina de maíz sin gluten, no precocida
- 180 g de mantequilla en pomada
- 180 g de azúcar glas
- 2 huevos M
- 1 cucharadita de levadura química sin gluten
- 1/4 de cucharadita de bicarbonato
- 1 cucharadita de canela molida
- Ralladura de naranja
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Cuando se busca un dulce casero que no obligue a pelearse con mezclas raras ni con masas imposibles, estas galletas de maíz sin gluten entran por la puerta grande. Tienen un bocado corto, de esos que recuerdan a las pastas de siempre, con el perfume de la naranja y la canela apareciendo justo cuando toca. No juegan a ser una cookie blanda ni una galleta gruesa de cafetería. Aquí la gracia está en ese punto entre crujiente y quebradizo que hace que una caiga detrás de otra sin montar demasiado escándalo.
La clave de verdad está en la harina. Para que salgan bien hay que usar harina fina de maíz, «no almidón de maíz, como la de Maicena» y tampoco la harina precocida que solemos reservar para otras elaboraciones como las arepas. Ese detalle cambia por completo el resultado. Si os gustan los dulces de merienda con aire de casa, aquí vais a encontrar un parentesco claro con unas pastas de mantequilla, con unas galletas de nata o incluso con unos polvorones caseros: comparten esa textura que se deshace con facilidad, aunque el maíz les da un color más cálido y un sabor muy suyo.
Además, la receta tiene algo muy agradecido. La masa se deja manejar sin demasiada guerra, admite formas sencillas y se puede preparar con niños cerca sin acabar arrepentidos a mitad de faena. Lo único que conviene vigilar de verdad es el horno. Estas galletas agradecen salir en cuanto empiezan a tomar color por los bordes. Si nos pasamos, se secan más de la cuenta y pierden buena parte de su gracia.
Receta casera de galletas de maíz sin gluten

Preparación paso a paso
- Sacamos la mantequilla un rato antes para que esté blanda de verdad. La ponemos en un bol amplio y la trabajamos con el azúcar glas hasta conseguir una mezcla cremosa y uniforme.
- Añadimos los huevos, de uno en uno, y seguimos batiendo hasta que la masa quede ligada. Incorporamos después la ralladura de naranja, la vainilla, la canela y la pizca de sal.
- Mezclamos aparte la harina de maíz sin gluten, la levadura y el bicarbonato. Vamos añadiendo esa mezcla poco a poco al bol principal, primero con espátula y luego con las manos cuando la masa empiece a pedirlo.
- Trabajamos justo hasta integrar. No hace falta amasar como si esto fuera pan. Nos interesa una masa suave, compacta y algo blanda, pero que no se quede pegada por todas partes. Si hiciera falta, añadimos apenas una cucharada más de harina de maíz.
- Formamos una bola, la aplastamos ligeramente y la envolvemos. La dejamos en la nevera unos 20 minutos. Ese reposo ayuda mucho a que luego no se rompa al estirarla y a que las galletas mantengan mejor la forma.
- Precalentamos el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Forramos una bandeja con papel de horno.
- Sacamos la masa de la nevera y elegimos cómo queremos formar las galletas. Podemos hacer bolitas del tamaño de una nuez y aplastarlas un poco con la mano, o estirar la masa entre dos papeles de horno hasta dejarla de unos 6 mm de grosor y cortarla con molde.
- Colocamos las piezas en la bandeja dejando algo de separación entre ellas. No crecen una barbaridad, pero sí necesitan un poco de aire alrededor.
- Horneamos durante 12-15 minutos, según tamaño y grosor. En cuanto veamos los bordes ligeramente dorados, las sacamos. El centro puede parecer algo tierno al salir; al enfriarse se asientan.
- Dejamos reposar las galletas 5 minutos en la bandeja y después las pasamos a una rejilla. Cuando estén frías del todo, ya las tenemos listas para guardar o para atacar sin miramientos.







Consejos para unas galletas de maíz sin gluten de rechupete
- Elegid una harina fina de maíz y no una molienda gruesa, porque con una textura basta la galleta sale más tosca y se resquebraja peor.
- Si hace calor en la cocina, no os saltéis la nevera. En estas masas con mantequilla marca bastante la diferencia.
- No trabajéis la masa más de la cuenta. En cuanto esté integrada y manejable, parad.
- Si queréis un acabado más rústico, haced bolitas y aplastadlas. Si buscáis una bandeja más lucida, estirad y cortad con molde.
- Vigilad la última hornada como si fuera la buena, porque suele dorarse antes al llevar el horno ya muy lanzado.
- Guardadas en lata o recipiente hermético, aguantan bien varios días y siguen teniendo muy buen bocado.
Curiosidades de rechupete
Lo que más confusión suele montar en esta receta es la palabra maíz. En casa muchas veces metemos en el mismo saco la maicena, la harina precocida y la harina fina natural, pero no son lo mismo ni se comportan igual. Para estas galletas de maíz sin gluten la que interesa es la harina fina, porque da estructura y ese punto arenoso tan agradable.
También tienen algo muy suyo en la textura. No salen elásticas ni buscan imitar una galleta de trigo al milímetro. Precisamente parte de su encanto está en eso: el maíz deja una miga más corta, un mordisco más frágil y una sensación que recuerda por momentos a ciertas pastas tradicionales.
Otra ventaja es que esta receta demuestra bastante bien que un dulce sin gluten no tiene por qué ser triste ni depender de veinte ingredientes raros. Con una buena harina, una grasa bien medida y un horneado con cabeza, el resultado sale casero de verdad y sin sensación de parche.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
En el momento de comprar ingredientes aparece muchas veces la duda de qué harina de maíz sirve de verdad. Para esta receta buscad una harina fina de maíz, bien etiquetada como sin gluten, y evitad tanto la maicena como la harina precocida para arepas u otras masas, porque la textura final cambia mucho.
Cuando la masa se resiste, enseguida surge la pregunta de si hay que añadir más harina. Solo un poco, y únicamente si de verdad se pega de forma exagerada. Si nos pasamos corrigiendo, las galletas quedan secas y pierden esa gracia quebradiza que deberían tener.
Al sacar la bandeja del horno, más de uno piensa en si las galletas deben salir blandas. Un poco tiernas en el centro, sí. Se terminan de asentar mientras enfrían. Si esperáis a que estén duras dentro del horno, lo más probable es que luego queden demasiado secas.
Y cuando sobran, que no siempre pasa, acaba entrando la cuestión de cómo conservarlas para que sigan bien. Lo mejor es guardarlas completamente frías en una lata o en un recipiente hermético. Así mantienen el punto varios días sin coger humedad.
Última revisión: 26 abril 2026
Hemos trabajado 2 horas y 45 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
55 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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Hace mucho años que no hago les galletes de maiz, yo las hacía con grasa de cerdo, en Asturias cuando la matanza en mi casa se hacían siempre, tengo buenos recuerdos y el horno hera de cocina de leña (mas de 50 años) intentare hacerlas de nuevo.Gracias
Excelente, las hice como indica la receta y salieron muy bien y muy ricas
Gracias por compartirla
Saludos desde España
Me ha surgido una duda al ver la receta, ¿la harina de maíz que utilizas es harina de maíz precocida? Gracias.
Sí, exacto!