Para 10
1.15€/pers.
380kcal/100g
Ingredientes
- 120 g. de harina de fuerza (prefermento)
- 90 g. de leche entera (prefermento)
- 10 g. de levadura fresca de panadería o 4 g. de levadura seca de panadería (prefermento)
- 600 g. de harina de fuerza
- 4 g. de levadura seca de panadería (o 10 g de levadura fresca)
- 200 g. de leche entera
- 30 g. de licor de anís
- 2 huevos y 1 yema
- 150 g. de azúcar
- Ralladura de una naranja
- Una pizca de sal
- 100 g. de mantequilla cortada en cubitos
- 1 clara de huevo para pincelar
- Azúcar humedecido con gotas de agua para decorar
Esta trenza de huevo o pan de ovo gallego recuerda mucho al roscón de Reyes, pero sin el toque a azahar que caracteriza a este último. Es un bollo de masa fermentada que se aromatiza con ralladura de naranja y con licor de anís que a mí, personalmente, me gusta mucho más. En Galicia se toma durante todo el año, pero especialmente en Semana Santa. Es costumbre que los padrinos y madrinas regalen a sus ahijados/as este dulce por Pascua.
Preparar tu propia trenza de huevo es un acto de amor por aquellos que luego van a disfrutar de este dulce. Aunque no es complicada de hacer, lleva sus tiempos de levado y sus reposos, alternados con sus amasados, algo que requiere de planificación previa. Al igual que ocurre con la trenza de Almudévar o el pan dulce de avellanas.
Yo te explico cómo hacerla de la manera más sencilla y con las cantidades de la receta obtendrás dos trenzas. Ya que nos ponemos a amasar, pues que resulte productivo ¿no? En casa suelo congelar una de las trenzas, cortada en porciones y bien envueltas en papel film, y disfrutamos de la otra recién hecha o, como mucho, al día siguiente. Nos gusta tanto que vuela. Espero que te animes a preparar tu propia trenza de huevo. Es un pan dulce para disfrutar desde el proceso de elaboración hasta su degustación. Bien merecedor del pequeño esfuerzo que conlleva. Está de rechupete.
Receta casera de trenza de huevo o pan de ovo gallego

Para el prefermento
- El día antes de hornear las trenzas mezclamos todos los ingredientes del prefermento en un bol. Obtendremos una masa densa, pero pegajosa, que cubrimos con papel film y guardamos en la nevera toda la noche.




Para la masa principal
- Al día siguiente sacamos el prefermento de la nevera una hora antes para que se atempere.
- En un recipiente amplio introducimos la harina, el azúcar, los dos huevos y la yema (guardamos la clara para pincelar las trenzas antes de hornear), la leche, la pizca de sal, la levadura seca de panadería, la ralladura de naranja, el licor de anís y el prefermento.
- Mezclamos bien con un cucharón y, cuando no podamos manejar más la masa, la pasamos a una superficie limpia, la trabajamos con las manos hasta incorporar todos los ingredientes, la tapamos y la dejamos reposar 10 minutos. No hay que amasar.
- Pasado este tiempo llega el momento de amasar. Lo hacemos a mano o con un robot amasador, pero necesitamos trabajar la masa durante 12 minutos.
- Después la dejamos reposar otros 10 minutos, cubierta con un paño.
- A continuación estiramos la masa con los dedos y distribuímos sobre ella la mantequilla cortada en cubos. Amasamos de nuevo hasta integrar. Parecerá que la mantequilla nunca se va a integrar y que la masa es demasiado pegajosa, pero con paciencia y amasando unos minutos se consigue. Es cuestión de tiempo.
- Enharinamos un recipiente amplio e introducimos en él la masa. La cubrimos con film o con un paño y dejamos que repose una hora en un lugar alejado de corrientes y con una temperatura constante. Yo suelo meter todas las masas en el horno (apagado), que es donde mejor fermentan.
- Cuando la masa haya doblado su volúmen la desgasificar, es decir, la pasamos a la encimera y la golpeamos suavemente con los puños para que pierda el gas del levado.







Damos forma a la masa
- La dividimos en cuatro partes iguales y estiramos cada una de ellas dándoles forma de cordón del mismo largo..
- Unimos dos de ellos por uno de los extremos, presionando la masa ligeramente con la punta de los dedos, y los trenzamos.
- Repetimos la operación con los otros dos cordones de masa.
- Pasamos las trenzas a una bandeja de horno, forrada con papel vegetal, y las pincelamos con la clara de huevo que nos ha sobrado.
- Dejamos que reposen entre 30 y 40 minutos o hasta que doblen su tamaño.
- Una vez levadas las pinceladas de nuevo con más clara de huevo y las espolvoreamos generosamente con azúcar humedecido con unas gotas de agua.
- Llevamos las trenzas al horno, precalentado a 180ºC con calor arriba y abajo, y las cocemos unos 30 minutos o hasta que estén doradas por fuera y bien cocidas por dentro.
- Por último, pasamos las trenzas a una rejilla y las dejamos enfriar completamente antes de consumir.
- Son deliciosas con un vaso de leche fresca, con un café o una infusión. Tú decides con qué acompañarlas, pero no dejes de hacerlas porque son fantásticas.







Consejos para una trenza de huevo o pan de ovo gallego de rechupete
- Preparar el prefermento el día anterior mejora mucho el sabor y la textura final del bollo. La fermentación lenta aporta más aroma y una miga más esponjosa.
- Es importante sacar el prefermento de la nevera con tiempo para que se atempere antes de integrarlo en la masa principal.
- Cuando incorporéis la mantequilla, hacedlo poco a poco y amasando con paciencia. Al principio parecerá que la masa se rompe, pero acabará integrándose perfectamente.
- Durante los levados conviene mantener la masa a temperatura estable, alrededor de 25-26 ºC, y lejos de corrientes de aire. El interior del horno apagado suele ser un buen lugar.
- Si veis que la superficie de la trenza se dora demasiado rápido en el horno, podéis cubrirla ligeramente con papel de aluminio durante los últimos minutos de cocción.
- Si no vais a consumirla en el día, la trenza se puede congelar en porciones individuales, bien envueltas, y descongelarla lentamente en la nevera.
Curiosidades de rechupete
La trenza de huevo o pan de ovo gallego es uno de esos dulces tradicionales que forman parte de la repostería casera de Galicia desde hace generaciones. Se trata de un pan dulce enriquecido con huevos, azúcar y mantequilla que recuerda, por su textura y aroma, a otras masas festivas como el roscón de Reyes.
En muchas zonas de Galicia esta trenza está muy vinculada a la celebración de la Pascua. Existe una tradición muy extendida según la cual los padrinos y madrinas regalan este dulce a sus ahijados durante estas fechas. Es un gesto simbólico que marca el final de la Cuaresma y el comienzo de un periodo festivo.
El uso de licor de anís y ralladura de naranja es una de las señas de identidad de esta receta. Estos aromas aparecen con frecuencia en la repostería tradicional del norte de España y aportan ese perfume tan característico a los bollos fermentados.
Aunque hoy en día la trenza se puede encontrar durante todo el año en muchas panaderías gallegas, antiguamente era un dulce más asociado a celebraciones concretas. Como ocurre con muchas recetas tradicionales, cada casa tiene pequeñas variaciones en la cantidad de azúcar, el tamaño de las trenzas o incluso en el tipo de decoración final.
Este tipo de masas dulces fermentadas comparte familia con otros dulces europeos similares, donde la técnica de trenzar la masa no solo tiene una función estética, sino que también ayuda a conseguir una cocción más uniforme y una miga especialmente tierna.
Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
Al leer la receta muchas personas se preguntan para qué sirve exactamente el prefermento en esta masa. Su función es desarrollar más sabor y mejorar la estructura del pan dulce, logrando una miga más ligera y aromática que si se hiciera la masa directamente.
Durante el amasado suele surgir la duda de si es normal que la masa resulte pegajosa al incorporar la mantequilla. Es algo completamente normal. La mantequilla necesita tiempo para integrarse y, con unos minutos más de amasado, la masa acabará volviéndose lisa y elástica.
También es habitual preguntarse cuánto tiempo debe levar la masa para que el resultado sea correcto. Lo importante no es tanto el tiempo exacto como que la masa llegue a doblar su volumen, lo que puede variar según la temperatura de la cocina.
Cuando la trenza sale del horno aparece otra duda muy común: cómo conservarla para que no se seque rápidamente. Lo mejor es guardarla bien envuelta o en un recipiente hermético y consumirla en uno o dos días, ya que como cualquier masa fermentada tiende a perder humedad con el paso del tiempo.
Última revisión: 15 marzo 2026
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