Cómo hacer las mejores patatas fritas caseras. Crujientes por fuera y tiernas por dentro

Cómo hacer las mejores patatas fritas caseras. Crujientes por fuera y tiernas por dentro

Icono personas Para 4Icono euro 0.6€/pers.Icono calorias 310kcal/100g

Ingredientes

  • 1 kg de patatas para freír
  • Sal fina
  • Aceite de oliva suave o aceite de girasol

Pocas cosas parecen tan sencillas y, a la vez, tienen tanta letra pequeña como unas patatas fritas. Cortar, freír y salar suena fácil, pero entre una patata blanda y una patata crujiente hay más diferencia que entre llegar puntual o “estoy aparcando”.

Las mejores patatas fritas caseras tienen que quedar doradas, crujientes por fuera y tiernas por dentro. Para conseguirlo necesitamos elegir bien la patata, lavarla para retirar parte del almidón, secarla a conciencia y freírla en dos tiempos.

No hace falta maquinaria rara ni ponerse en modo laboratorio. Con una buena sartén, aceite limpio y un poco de paciencia salen unas patatas fritas de las que desaparecen antes de sentarse todos a la mesa.

Las patatas fritas son una de esas recetas universales que cada país reclama un poco como suya. Bélgica y Francia suelen aparecer en la conversación cuando se habla de su origen, pero lo importante para nosotros es que hoy se cocinan en medio mundo y acompañan desde un filete hasta unos huevos fritos.

En España tienen un papel protagonista en platos tan nuestros como los huevos rotos, las patatas bravas, la tortilla de patatas o unas simples patatas con un buen filete. Cuando están bien hechas no son una guarnición cualquiera, son casi el motivo por el que se monta la comida.

El truco más importante es la doble fritura. Primero cocinamos la patata a temperatura media para que quede tierna por dentro, y después la doramos a temperatura alta para que quede crujiente. No es complicarse, es darle a la patata el tratamiento que merece.

Si os gustan las patatas en todas sus formas, podéis enlazar esta receta con patatas bravas, perfectas para un aperitivo con salsa picante, con patatas panadera, ideales para acompañar carnes y pescados al horno, y con puré de patatas casero, una guarnición cremosa que nunca falla. También podéis usarlas como base para unos huevos rotos con jamón, porque hay días en los que una fuente de patatas fritas pide compañía seria.

Receta casera de patatas fritas crujientes

Preparación paso a paso

  1. Elegimos patatas adecuadas para freír. Lo ideal es usar patatas de carne firme, con poca agua y buen contenido en almidón. En España suelen funcionar muy bien variedades como Agria, Kennebec o Monalisa, aunque lo más práctico es fijarse en que el envase indique que son aptas para freír.
  2. Pelamos las patatas con un pelador o cuchillo pequeño. Si la piel está fina y son patatas nuevas, podríamos dejarlas con piel, pero para unas patatas fritas clásicas lo normal es pelarlas. Retiramos también los ojos o partes verdes si las hubiera.
  3. Lavamos las patatas enteras bajo el grifo para quitar restos de tierra. Después las cortamos en bastones de tamaño parecido, de 1 cm de grosor aproximadamente. No hace falta usar regla, pero sí conviene que todas tengan un corte similar para que se frían al mismo ritmo.
  4. Metemos las patatas cortadas en un bol con agua fría durante 20 o 30 minutos. Este remojo ayuda a retirar parte del almidón superficial. Gracias a eso, las patatas se pegan menos entre ellas y quedan más crujientes al freír.
  5. Escurrimos las patatas y las secamos muy bien con un paño limpio o con papel de cocina. Este paso no se negocia. Si las patatas entran húmedas en el aceite, salpican más, se doran peor y pueden quedar blandas.
  6. Ponemos abundante aceite en una sartén honda, cazuela o freidora. Las patatas deben tener espacio para moverse y quedar cubiertas. Si usamos poco aceite, se enfría enseguida y las patatas absorben más grasa.
  7. Calentamos el aceite a temperatura media, unos 140-150 ºC si tenemos termómetro. Si no tenemos, añadimos una patata: debe burbujear suavemente, sin dorarse de golpe. Esta primera fritura busca cocinar la patata por dentro, no dejarla todavía crujiente.
  8. Añadimos las patatas en tandas, sin llenar demasiado la sartén. Freímos durante 6 u 8 minutos, hasta que estén tiernas pero pálidas. Para comprobarlo, pinchamos una con la punta de un cuchillo: debe entrar con facilidad.
  9. Sacamos las patatas con una espumadera y las dejamos escurrir sobre una bandeja con papel de cocina. En este punto estarán blanditas y algo feas, no pasa nada. Todavía no han salido a escena con el traje bueno.
  10. Dejamos reposar las patatas entre 10 y 15 minutos. Este descanso ayuda a que pierdan vapor y se preparen para la segunda fritura. Si queremos organizarnos con antelación, podemos hacer esta primera fritura un rato antes y terminar justo antes de comer.
  11. Subimos la temperatura del aceite a 175-180 ºC. Si no tenemos termómetro, el aceite debe burbujear con alegría cuando añadimos una patata, pero sin humear. Si humea, está demasiado caliente y conviene bajarlo un poco.
  12. Volvemos a freír las patatas en tandas durante 2 o 3 minutos, hasta que estén doradas y crujientes. Las movemos con suavidad para que se doren de manera uniforme. Aquí ya buscamos ese color bonito que nos hace acercar la mano antes de tiempo.
  13. Sacamos las patatas con una espumadera y las dejamos escurrir unos segundos sobre papel de cocina. No las amontonamos demasiado para que no se ablanden con el vapor. Si tenemos una rejilla, mejor todavía.
  14. Salamos las patatas en caliente. La sal se pega mejor justo al salir del aceite. Mezclamos con cuidado, probamos una —por control de calidad, claro— y ajustamos si hace falta.
  15. Servimos inmediatamente. Las patatas fritas están en su mejor momento recién hechas, crujientes y calientes. Si las dejamos esperando tapadas, el vapor hará su trabajo y las ablandará.

Con esto tenemos unas patatas fritas caseras de verdad, de las que acompañan un solomillo de ternera al Pedro Ximénez, unos huevos fritos, una hamburguesa casera o un plato de pollo asado, todo de rechupete

Consejos y trucos para que salgan de rechupete

  • La variedad de patata importa mucho. Las patatas con mucha agua tienden a quedar blandas y menos doradas. Por eso conviene elegir patatas específicas para freír siempre que podamos.
  • El remojo en agua fría ayuda a retirar almidón, pero después hay que secar muy bien. Una patata mojada en aceite caliente es una mala idea por seguridad y por textura. Secarlas bien es uno de esos pasos aburridos que luego se notan.
  • La doble fritura es el método más fiable. La primera cocción ablanda la patata por dentro y la segunda crea la capa crujiente. Si queremos hacerlas de una sola vez, podemos freírlas a temperatura media-alta, pero el resultado suele ser menos regular.
  • No llenemos la sartén en exceso. Si añadimos muchas patatas de golpe, baja la temperatura del aceite y las patatas empiezan a cocerse en vez de freírse. Mejor hacer dos o tres tandas y sacar unas patatas decentes que una montaña triste.
  • El aceite debe estar limpio y sin sabores fuertes. El aceite de oliva suave aguanta bien la fritura y aporta buen sabor. El de girasol también funciona si buscamos un resultado más neutro.

Variaciones de la receta

  • Podemos preparar patatas fritas con piel si usamos patatas bien lavadas y de piel fina. Quedan más rústicas y con un punto extra de sabor. Son ideales para acompañar carnes a la parrilla o hamburguesas caseras.
  • Otra opción es cortar las patatas en gajos. En ese caso, conviene hacer una primera cocción algo más larga para que el interior quede tierno. Después las doramos a temperatura alta hasta que estén crujientes por fuera.
  • También podemos aromatizarlas al final con ajo en polvo, pimentón dulce, pimienta negra, romero seco o tomillo. Lo importante es añadir estos condimentos fuera del aceite, cuando las patatas ya estén fritas. Si los echamos en la sartén, se pueden quemar y amargar.
  • Para una versión más ligera, podemos hacer patatas “fritas” al horno o en freidora de aire. No quedan exactamente igual, porque el aceite hace lo suyo, pero con un buen corte, algo de aceite y temperatura alta se consigue una alternativa bastante apañada.

Algunas dudas que te pueden surgir. Contestando vuestros mails

Antes de freír, suelen aparecer las mismas dudas. Y tienen sentido, porque una patata frita parece sencilla hasta que se queda blanda, grasienta o medio cruda.

¿Por qué mis patatas fritas quedan blandas? Normalmente quedan blandas por exceso de humedad, por usar una patata poco adecuada o por freírlas con el aceite demasiado frío. También puede pasar si llenamos mucho la sartén. Lo mejor es remojarlas, secarlas muy bien y freírlas en tandas.

¿Es obligatorio hacer doble fritura? No es obligatorio, pero sí muy recomendable. Con la doble fritura conseguimos una patata más tierna por dentro y más crujiente por fuera. Si buscamos las mejores patatas fritas caseras, merece la pena.

¿Qué aceite es mejor para freír patatas? El aceite de oliva suave es una gran opción porque aguanta bien la temperatura y aporta sabor. El aceite de girasol también funciona y deja un resultado más neutro. En ambos casos, lo importante es que el aceite esté limpio y a buena temperatura.

¿Puedo dejarlas hechas con antelación? Podemos hacer la primera fritura con antelación y reservarlas. Justo antes de servir, hacemos la segunda fritura para dorarlas y dejarlas crujientes. Lo que no conviene es freírlas por completo mucho antes y recalentarlas, porque pierden textura.

¿Cuándo se echa la sal? La sal se añade justo después de freír, cuando las patatas todavía están calientes. Así se adhiere mejor. Si la añadimos antes, las patatas pueden soltar humedad y quedar peor.

¿Cómo recalentar patatas fritas? Lo mejor es recalentarlas en horno fuerte o freidora de aire durante unos minutos. El microondas no es buena opción porque las ablanda. Si sobran, se pueden aprovechar en una tortilla, en un revuelto o como base para unos huevos rotos.

Última revisión: 19 julio 2026

Hemos trabajado 2 horas y 35 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

45 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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