Conejo con caracoles a la riojana, para comerlo sin andar escogiendo

Conejo con caracoles a la riojana, para comerlo sin andar escogiendo

Icono personas Para 4Icono euro 4.2€/pers.Icono calorias 170kcal/100g

Ingredientes

  • 1 conejo troceado de 1 a 1,2 kg aproximadamente
  • 400 g de caracoles cocidos y escurridos
  • 120 g de chorizo riojano, fresco o tierno
  • 100 g de jamón serrano en taquitos
  • 1 cebolla grande
  • 4 dientes de ajo
  • 300 g de tomate frito casero o salsa de tomate espesa
  • 100 ml de vino tinto Rioja
  • 300 ml de caldo suave de carne, de ave o agua
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharadita rasa de pimentón dulce
  • 1 alegría riojana, 1 guindilla o cayena al gusto
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Perejil fresco picado (opcional)

En La Rioja los caracoles tienen bastante más sitio del que parece a primera vista. No son solo una tapa para entretenerse un rato; también entran en guisos con carne, tomate y embutido. En este conejo con caracoles a la riojana, la mezcla tiene sentido porque el conejo es una carne magra y los caracoles agradecen una salsa con algo de grasa y sabor.

Para preparar esta receta en casa conviene partir de caracoles cocidos. Si los compramos vivos, la limpieza, el purgado y la cocción previa son otro trabajo aparte, y aquí interesa centrarnos en el guiso. Unos caracoles cocidos de buena calidad, bien escurridos, resuelven mucho y evitan que la receta se haga eterna.

La parte riojana la marcan el tomate, el chorizo, el jamón y el punto picante. No hace falta convertirlo en una salsa pesada ni cargarlo de especias. Con dorar bien el conejo, dejar que el tomate se junte con el embutido y añadir los caracoles al final, la cazuela queda sabrosa sin que cada ingrediente vaya por su lado.

Para conocer todo lo que nos ofrece esta gastronomía, visita las mejores recetas de la cocina riojana.

Por parentesco claro, esta receta se entiende muy bien al lado de un arroz con conejo y caracoles, donde los mismos ingredientes cambian por completo al entrar el arroz. También tiene relación con el conejo guisado al ajillo, más sencillo y directo, y con el conejo al ajo cabañil, otra forma tradicional de trabajar esta carne sin disfrazarla demasiado.

Receta casera de conejo con caracoles a la riojana

Preparación paso a paso

  1. Revisamos los caracoles cocidos. Si vienen en conserva, los escurrimos bien y los enjuagamos con suavidad para quitar el exceso de líquido de gobierno. Los dejamos en un colador mientras empezamos el guiso.
  2. Salpimentamos el conejo troceado. Ponemos una cazuela amplia al fuego con el aceite de oliva y doramos el conejo por tandas, sin amontonarlo. Nos interesa que coja color por fuera, no cocerlo en su propio jugo. Cuando esté dorado, lo sacamos a un plato.
  3. Bajamos un poco el fuego y añadimos a la misma cazuela la cebolla picada fina y los dientes de ajo laminados. Si hace falta, sumamos una cucharada más de aceite. Cocinamos hasta que la cebolla esté blanda y haya recogido lo que ha quedado pegado en el fondo.
  4. Incorporamos el chorizo en rodajas pequeñas o medias lunas y el jamón en taquitos. Rehogamos un par de minutos, solo para que suelten sabor. Añadimos el pimentón, removemos rápido y echamos el vino tinto antes de que el pimentón se queme.
  5. Dejamos que el vino hierva unos minutos para que pierda fuerza. Añadimos el tomate frito casero, la hoja de laurel y la alegría riojana o la guindilla, ajustando la cantidad según lo que aguante cada casa con el picante.
  6. Devolvemos el conejo a la cazuela y añadimos el caldo o el agua. No hace falta cubrirlo por completo; debe quedar salsa suficiente para guisar, pero no una sopa. Tapamos a medias y cocinamos unos 35 minutos a fuego medio-bajo, moviendo la cazuela de vez en cuando.
  7. Comprobamos el punto del conejo. Si aún está duro, lo dejamos 10 minutos más antes de añadir los caracoles. Cuando la carne ya esté tierna, incorporamos los caracoles escurridos y cocinamos todo junto otros 12 o 15 minutos.
  8. Probamos la salsa antes de añadir más sal, porque el jamón y el chorizo ya habrán hecho parte del trabajo. Retiramos el laurel, dejamos reposar 5 minutos fuera del fuego y terminamos, si queremos, con un poco de perejil picado.

Consejos para un conejo con caracoles de rechupete

  • Mejor usar caracoles ya cocidos si no tenemos costumbre de limpiarlos. Con caracoles vivos hay que purgar, lavar varias veces y cocer antes de meterlos en la receta.
  • El conejo debe dorarse con espacio. Si llenamos la cazuela de golpe, soltará agua y luego costará más que la salsa tenga buen sabor.
  • No añadimos los caracoles desde el principio. Ya están cocidos y solo necesitan tomar el sabor de la salsa; si los dejamos demasiado tiempo, pueden quedar duros.
  • Con la sal, cuidado. Entre el jamón, el chorizo y el tomate frito, el guiso puede subir rápido. Es mejor corregir al final.
  • Si no tenemos alegría riojana, una guindilla pequeña o una cayena sirven. También podemos dejar el picante fuera y ponerlo en la mesa para quien quiera.
  • El tomate tiene que estar espeso. Si usamos tomate triturado en vez de tomate frito casero, tendremos que cocinarlo antes más tiempo para que pierda agua.
  • De un día para otro mejora, pero conviene recalentarlo despacio. Si hierve fuerte, el conejo puede quedarse más seco y los caracoles endurecerse.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.

Con esta receta merece la pena ser prácticos: usar caracoles cocidos o en conserva no es hacer trampa. Lo importante es que estén bien escurridos y no sepan demasiado al líquido del envase. Si al abrirlos huelen raro o tienen una textura desagradable, no se usan.

El conejo tiene poca grasa, así que no conviene alargar la cocción sin líquido. Si vemos que la cazuela se queda seca antes de que la carne esté tierna, añadimos un poco más de caldo o agua caliente, siempre en poca cantidad.

Cuando no encontramos alegría riojana, podemos ajustar el guiso sin complicarnos. La guindilla o cayena hacen el mismo papel en casa, aunque no den exactamente el mismo sabor. Lo sensato es empezar con poca cantidad y corregir al final.

Hay quien pregunta si se puede quitar el chorizo. Poder, se puede, pero el resultado cambia bastante. En ese caso conviene mantener el jamón y añadir un poco más de pimentón, porque el chorizo aporta grasa y sabor a una salsa que acompaña a una carne muy magra.

Si la salsa queda demasiado líquida, no hace falta meter harina a última hora. Retiramos la tapa y dejamos reducir unos minutos con la cazuela destapada. La salsa debe quedar trabada, pero no tan espesa que tape los caracoles.

Última revisión: 17 junio 2026

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