Para 4
1€/pers.
60kcal/100g
Ingredientes
- 400 g de lentejas pardinas cocidas y bien escurridas
- 150 g de cebolla
- 100 g de zanahoria
- 90 g de pimiento rojo
- 160 g de calabacín
- 250 g de tomate maduro
- 1 diente de ajo
- 500 ml de caldo de verduras suave
- 35 ml de aceite de oliva virgen extra
- 15 ml de vinagre de Jerez
- 1/2 cucharadita de comino molido
- Sal
- Pimienta negra recién molida
Una lenteja ya cocida tiene bastante cuerpo por sí sola. En cuanto la trituramos, la mezcla gana densidad rápidamente y, después de unas horas en la nevera, espesa todavía un poco más. Por eso esta crema fría de lentejas con verduras no se termina de ajustar al apagar el fuego: el punto definitivo se decide cuando ya está fría, justo antes de llevarla a la mesa. Así conseguimos una crema fluida y sedosa, no un puré compacto que haya que comer a cucharadas casi de pie.
Es una forma distinta de llevar las legumbres a los meses de calor. Dentro de las recetas con lentejas hay muchas preparaciones de cuchara, pero no tantas pensadas desde el principio para tomarse frías. Si queremos mantener la lenteja entera, la ensalada de lentejas juega en otra textura; si nos apetece seguir por el terreno de las sopas frías, la crema fría de calabacín es bastante más ligera. Aquí buscamos algo intermedio: sabor claro a lenteja, verduras bien cocinadas y una textura que siga resultando fresca.
El tomate aporta humedad y un punto de acidez, la zanahoria y la cebolla dan dulzor, y el pimiento y el calabacín completan la base sin tapar la legumbre. El comino va en poca cantidad y el vinagre entra al final, después de la cocción. Si preferimos una versión caliente y más clásica, el puré de lentejas casero parte de una lógica distinta: aquí no queremos una crema espesa de invierno, sino una textura que funcione bien fría.
Cómo hacer crema fría de lentejas con verduras

Pochamos las verduras hasta que pierdan el punto crudo
- Pelamos la cebolla y la zanahoria. Lavamos el pimiento, el calabacín y los tomates. Cortamos la cebolla, la zanahoria, el pimiento y el calabacín en dados medianos; picamos el ajo y troceamos el tomate. No hace falta que el corte sea perfecto porque después trituraremos todo, pero conviene mantener tamaños parecidos para que las verduras se cocinen de forma uniforme.
- Ponemos una cazuela amplia a fuego medio con 30 ml de aceite de oliva virgen extra. Añadimos la cebolla, la zanahoria y el pimiento con una pizca de sal. Cocinamos 8 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla esté blanda y la zanahoria empiece a ceder.
- Incorporamos el calabacín y el ajo y seguimos cocinando otros 4 minutos. Añadimos entonces el tomate y dejamos que se haga durante 5 o 6 minutos más, hasta que pierda buena parte de su agua y tengamos una base de verduras tierna y jugosa, pero no acuosa.



Damos sabor a las lentejas sin alargar la cocción
- Añadimos las lentejas cocidas, el comino molido y 400 ml de caldo de verduras. Reservamos los 100 ml restantes en la nevera para el ajuste final. Removemos y llevamos a un hervor suave.
- Cocinamos todo junto durante 10 minutos a fuego medio-suave. No necesitamos más tiempo porque las lentejas ya están cocidas; este hervor corto sirve para que absorban el sabor de las verduras y para que el conjunto quede suficientemente blando antes de triturar. Probamos y ajustamos ligeramente de sal, sin pasarnos porque en frío el sabor se percibe de otra manera.

Trituramos antes de enfriar la crema
- Retiramos la cazuela del fuego y dejamos reposar unos 10 minutos. Pasamos el contenido a una batidora de vaso o trituramos hasta obtener una crema muy fina y homogénea. Añadimos el vinagre de Jerez y volvemos a triturar unos segundos. Si la batidora lo necesita, incorporamos una pequeña parte del caldo reservado, pero no buscamos todavía la textura definitiva.
- Pasamos la crema a un recipiente ancho para que pierda temperatura con más rapidez. En cuanto haya dejado de humear, la tapamos y la guardamos en la nevera durante un mínimo de 2 horas. No hace falta dejarla horas sobre la encimera para que se enfríe: cuanto antes pase a frío, mejor conservamos la preparación.



Ajustamos la textura ya fría y la llevamos a la mesa
- Sacamos la crema de la nevera y la removemos bien. Ahora veremos su consistencia real. Si ha quedado demasiado espesa, añadimos el caldo reservado frío poco a poco, de 15 a 30 ml cada vez, y trituramos o removemos hasta que caiga de la cuchara con cuerpo pero sin formar pegotes.
- Probamos otra vez y corregimos de sal, pimienta o unas gotas más de vinagre si hiciera falta. Repartimos la crema en cuencos y terminamos con los 5 ml de aceite de oliva virgen extra que habíamos reservado. La servimos fría, pero no helada, para que se noten la lenteja, las verduras y el punto de comino.

Para esta receta podemos usar lentejas cocidas de bote sin problema. Trabajamos con 400 g ya escurridos. Enjuagarlas no es una obligación de seguridad, pero sí puede venir bien si queremos eliminar parte del líquido de gobierno y controlar mejor el punto de sal; en el blog está explicado con detalle en la guía sobre legumbres en conserva. Si usamos lentejas cocidas en casa, simplemente las dejamos escurrir antes de pesarlas.
También es normal que la crema esté bastante más espesa al día siguiente. Las lentejas siguen absorbiendo líquido durante el reposo y una crema triturada se asienta. No intentamos corregirlo añadiendo mucho caldo de golpe: incorporamos un poco de agua o caldo frío, removemos y volvemos a comprobar. Esa corrección final es precisamente la que permite mantener una crema fría ligera sin hacerla aguada desde el principio.
Y sí, esta crema se puede congelar. Al no llevar nata, yogur ni patata, recupera bastante bien la textura después de descongelarla. La guardamos en porciones, la descongelamos en la nevera y volvemos a triturar o remover antes de servir, añadiendo un poco de líquido si hace falta. En frigorífico, bien tapada, conviene consumirla en unos 3 días.
El vinagre no está para que la crema sepa a vinagre. Es una cantidad pequeña que corta el dulzor de la verdura y evita que la lenteja quede plana cuando se sirve fría. Lo mismo ocurre con el comino: media cucharadita basta para acompañar; si lo llevamos demasiado lejos, termina mandando sobre todo lo demás.
Si apetece volver al registro caliente, las lentejas con verduras y la sopa de lentejas utilizan la misma familia de sabores con otra textura y otra temperatura.
Última revisión: 16 septiembre 2026
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