Croquetas caseras de pollo asado

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Croquetas caseras de pollo asado

Info.

Ingredientes para Croquetas caseras de pollo asado

  • 120 g de harina de trigo de todo uso (se puede poner mitad de Maizena, la hará más suave)
  • 125 g de mantequilla
  • 2 muslos enteros de pollo asado (contramuslo y muslo)
  • 1 litro de leche entera
  • 2 quesitos en porciones
  • Sal y pimienta blanca molida (al gusto de cada casa)
  • Una pizca de nuez moscada
  • Para el rebozado: harina de trigo de todo uso
  • 2 huevos M
  • Pan rallado
  • Para la fritura: Aceite de oliva virgen extra suave o aceite de girasol

Cómo hacer croquetas con restos de un pollo asado.

Las croquetas son el plato de aprovechamiento por excelencia de la gastronomía española. Admiten de todo, desde sobras pollo asado (como es el caso de estas) hasta restos de jamón, de migas de bacalao, unos restos del pavo asado de Navidad o del picadillo del cocido, por mencionar los tres sabores más tradicionales.

En casa la croqueta es la reina de las sobras y estamos seguros que no nos ocurre solo a nosotros. Todo lo que queda de restos termina convirtiéndose en croqueta y, gracias a ello y a nuestro amor por ellas, hemos descubierto sabores y combinaciones buenísimas. La de hoy es una de las más comunes, pero de las que más nos gustan.

Esta versión de las croquetas de pollo asado es la más básica (que no la única), pero os la contamos para que sirva como punto de arranque de las múltiples versiones que pueden derivar de ella. Se puede enriquecer la masa con un poco de cebolla picada, sustituyendo parte de la leche por caldo de pollo, incorporando queso crema a la masa o cualquier otro ingrediente que se nos ocurra.

Con las proporciones de ingredientes que indicamos en esta receta, las croquetas quedan suaves y cremosas en su interior y con una fina capa de crujiente empanado en el exterior. Hay quienes prefieren los empanados más gruesos y pasan las croquetas por huevo y pan rallado dos veces, algo que nosotros no hemos hecho en esta ocasión, pero que cada cual puede hacer según le apetezca.

Conseguir unas croquetas de rechupete requiere práctica y mimo, pero no es una meta imposible sobre todo si  seguís nuestros consejos. entonces conseguiréis unas croquetas de pollo asado que son un auténtico pecado.

Perfectas para tapear junto con otras recetas de picoteo, para un aperitivo o como plato único acompañándolas de una ensalada.

Preparación de la base de las croquetas. Bechamel

  1. Limpiamos el pollo asado, retirando la piel y los huesos para quedarnos solo con la carne. La picamos lo más finamente posible, si no nos gusta encontrarnos tropezones, o más groseramente sí es el caso contrario. Reservamos.
  2. En una sartén o cazuela amplia calentamos la mantequilla hasta derretir. Añadimos la harina y removemos para formar un roux al tiempo que lo tostamos durante un par de minutos, con el fuego a temperatura media-baja.
  3. Incorporamos el pollo picado y removemos de nuevo. Inmediatamente después agregamos la mitad de la leche, que habrá de estar fría, y usamos unas varillas para desmenuzar los grumos que se puedan formar en este paso de la elaboración.
  4. Añadimos los quesitos en porciones y removemos de nuevo, con suavidad, hasta que se hayan fundido completamente.
  5. Continuamos cociendo la mezcla a fuego suave, removiendo a menudo para que no se agarre a la base del recipiente, al tiempo que incorporamos el resto de la leche poco a poco. Comprobamos el punto de sabor y salpimentamos al gusto.
  6. Cocemos durante un total de 20 minutos, removiendo a menudo y con mucha paciencia, para que la harina quede bien cocida y la masa de nuestras croquetas quede cremosa, sabrosa y no sepa a harina cruda.

Reposo y forma de las croquetas de pollo asado

  1. Cuando la masa se despegue de los laterales de la sartén, la pasamos a una fuente grande, cubrimos inmediatamente con papel film pegado a la superficie (así evitaremos que se forme costra).
  2. Dejamos que se atempere antes de introducir en la nevera, donde la dejaremos reposar hasta el día siguiente.
  3. Transcurrido el tiempo de reposo, retiramos la masa de la nevera (que habrá cogido cuerpo y estará consistente) y procedemos a formar las croquetas, rebozarlas y freírlas.
  4. Preparamos dos platos hondos para el empanado: uno con los dos huevos batidos y otro con abundante pan rallado. Reservamos.
  5. Espolvoreamos harina sobre una superficie de trabajo limpia y, sobre ella, tomamos una porción de la masa y le damos forma de cilindro fino y alargado.
  6. Cortamos el cilindro en porciones de igual tamaño y las hacemos girar sobre la superficie. Con esto conseguimos darles forma al tiempo que las pasamos por harina.

Fritura y presentación final de las croquetas de pollo asado

  1. Una vez boleadas y enharinadas todas las croquetas, las pasamos por el huevo y después por el pan rallado. Cada croqueta ha de quedar bien cubierta de harina, huevo y pan rallado para que al freír no se salga su interior.
  2. En una sartén honda o un cacito calentamos una buena cantidad de aceite de oliva (suficiente para que cubra las croquetas) y freímos las croquetas de poco en poco para que el aceite no se enfríe.
  3. Sí tenemos freidora en casa, las croquetas quedarán sumergidas en el aceite y doradas por todos sus lados de forma homogénea.
  4. Retiramos las croquetas de la sartén y las colocamos sobre una fuente cubierta de papel absorbente o sobre un colador, para retirar el exceso de grasa.

Podéis ver todas las fotos de la receta en el paso a paso de la receta de croquetas de pollo asado. Si tenéis dudas seguid la fotos y os saldrán unas croquetas de rechupete.

Galería de la receta

Consejos para unas croquetas de pollo asado perfectas

  • Las cantidades indicadas son suficientes para hacer unas 60 croquetas aproximadamente, aunque esto dependerá del tamaño que las hagáis. Puede que sean demasiadas para el número de comensales de vuestras casas, pero las croquetas congelan muy bien así que merece la pena hacer muchas de una tirada y guardar unas cuantas en el congelador para otros días.
  • La mejor manera de congelar croquetas es colocándolas en una bandeja o fuente amplia, separadas ligeramente entre sí. Una vez congeladas, las podremos pasar a bolsas de congelación sí esto nos resulta más práctico.
  • No es necesario descongelarlas para freírlas, aunque hay que asegurarse de dejarlas en el aceite el tiempo suficiente para que el interior no quede frío. Controlar la temperatura del aceite es, en este caso, muy importante ya que tampoco queremos que se nos queme el exterior.
  • Añadir quesitos en porciones a la masa hace que esta adquiera un sabor y cremosidad excepcionales. Este es un ingredientes opcional, pero lo recomendamos fervientemente.
  • El reposo de la masa en la nevera durante toda una noche ayuda a que la masa sea más fácil de manipular a la hora de formar las croquetas. Sí tenemos prisa podemos emplear el congelador para que enfríen rápido.
  • A la hora de formar las croquetas, podemos usar la técnica que os hemos descrito más arriba aunque no es la única. También podemos usar dos cucharas, una manga pastelera o usar las manos (engrasadas) para tomar pequeñas porciones de masa y bolear o darles la forma tradicional alargada.

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