El queso se puede congelar?

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¿El queso se puede congelar?

A veces, cuando hacemos turismo, visitamos algún artesano de quesos y se nos ocurre comprar una horma gigante. Pero, luego, llegamos a casa y sentimos que si no lo consumimos enseguida, se nos va a estropear.

Lo mismo sucede con los regalos de las cestas de Navidad o si algún buen amigo nos regala alguna joya láctea de su pueblo. El asunto es que, al principio, comenzamos degustándolo lentamente, buscando la ocasión perfecta para saborearlo. Pero ese sentimiento de prisa por consumirlo antes de que se eche a perder hace que nos atiborremos de queso pasado unos días. Sin embargo, si lo quieres disfrutar en otro momento, ¿por qué no congelar el queso?

Si sigues estos consejos, seguro que podrás disfrutar de ese alimento tan maravilloso que tienes en casa, por mucho tiempo.

Qué es el queso y por qué se puede congelar, si sabes cómo hacerlo

Actualmente, en el mercado, existen muchas variantes y tipos de queso aunque en todos, la composición básica es leche, cuajo, sal y fermentos.

Por supuesto que entre las posibles opciones encontramos leches frescas o pasteurizadas, de diferentes orígenes: como de oveja, cabra, vaca, búfala, incluso algunos de leche vegetal.

En la etiqueta, además de su composición encontrarás el país de origen y la fecha preferente de consumo, así como su información nutricional.

El queso es un alimento que está vivo, con el paso del tiempo se va deshidratando y madurando por hongos y bacterias. Este proceso puede retrasarse al congelarlo. Pero ten cuidado, aún a temperaturas muy baja el queso continúa vivo y oxidándose. Es por eso que necesitas envolverlo en plástico o al vacío.

La producción y la forma de elaborar los quesos ha ido variando con los años, sin embargo, el gran salto en el proceso de elaboración llega con la industrialización del sistema de elaboración.

Los procesos artesanales donde el maestro quesero observaba durante meses el buen desarrollo del queso, se ha visto afectado por los tiempo marcados por el mercado, la logística de llevar el producto al punto de venta y los controles sanitarios que están ahí para asegurar que, a pesar de las condiciones de conservación y transporte, lo que comamos sea apto para nuestro consumo.

Es en estos últimos tiempos donde vemos que en las etiquetas aparecen ciertos términos que nos hacen dudar y que también interfieren en el proceso del congelado y su conservación. Al fin y al cabo, si tenemos una buena pieza de queso, queremos disfrutarla aún después de muchos meses. Especialmente si la estamos reservando para una ocasión especial.

Algunas de las cosas que han cambiado en la elaboración de los quesos es el cuajo. Antiguamente, los artesanos del Mediterráneo, preferían el cuajo vegetal para no tener que sacrificar un animal para conseguir un resultado muy similar.

Hoy en día, se utiliza el E 509 que no es ni más ni menos que cloruro cálcico, que permite que el queso sea más firme. A pesar de que su nombre pueda sonar un poco raro, en las proporciones que se utiliza es totalmente inofensivo para los humanos.

Entonces ¿se pueden congelar todos los quesos? Antes podríamos decirte que prácticamente todos, pero hoy, vamos a ver cuáles sí y cuáles son los que es mejor comerlos tal como nos llegan de la tienda.

Cuando la leche que se utiliza no es de muy buen calidad, se agrega E 1105 que es la lisozima de huevo, una enzima que previene la formación de gases durante la maduración de algunos quesos. Y éstos es mejor evitar su congelación.

Así que ¿todos los quesos se pueden congelar? Sí, todos los buenos quesos se pueden congelar.

¿Qué pasa con el queso cuando se congela?

Como cualquier alimento que metas en el congelador, al llegar a los 0º lo que se congela es el agua que se convierte en hielo. Cuanto más baja sea la temperatura, menores las posibilidades de que los microorganismos continúen la evolución del queso.

Por eso es que puedes disfrutarlo después de varios meses. Asegúrate de que tu congelador está por debajo de los -18º para que las bacterias no puedan trabajar.

Cada queso, un mundo

Y cada uno tiene una fecha de caducidad diferente. Así que antes de pensar en congelarlos, revisa que no esté pasado de la fecha óptima de consumo.

Además, cada tipo de queso tiene diferentes proporciones de agua y grasa, así que cada uno tendrá unos requerimientos de congelación diferente. Otros factores que afectan a la evolución de este lácteo son envoltorio, la temperatura en la que se conserva y la cantidad de aire del envase en el que vas a congelarlo. Por regla general, cuanto menos aire, mejor.

Siempre que sea posible, es buena idea comprar lo que vas a consumir en los próximos días. Así evitas estar haciendo cálculos y preparando el producto para su correcta conservación.

Pero si decides disfrutarlo más adelante, divídelo en porciones pequeñas. Si son 3 en casa, cada porción que alcance para satisfacer a los 3. Puedes conservar algunos más pequeños y otras porciones más grandes para agasajar a tus visitas.

Quesos duros y semiduros. Variedades más comunes:.

  • Queso holandés
  • Gouda
  • Emmental
  • Gruyere
  • Tetilla
  • Cheddar
  • Idazábal
  • Mahón
  • Queso manchego en todas sus variantes

Conservación en nevera:

Consérvalos en el envase original o envuélvelos en varias capas de papel film. Sino, enseguida comenzarás a ver una pequeña capa de moho.

Si es así, bastará con raspar la parte estropeada con un cuchillo o corta ese trozo directamente.

Vuélvelo a envolver en varias capas de papel film, asegurándote de que quede lo más hermético posible.

Consérvalo en la nevera entre 8º y 12º, si el producto no está abierto, podrás conservarlo hasta 60 días.

Recuerda que, en la nevera, siempre van en el cajón de las verduras o en el estante del medio.

Cómo congelarlos:

De todos los tipos de quesos, éstos son los que mejor aguantan la congelación, ya que una vez descongelados, se mantienen como si estuvieran frescos, aunque es posible que al descongelarlos se desmenucen un poco.

Envuélvelos en varias capas de papel film y colócalo dentro de bolsas de congelación, asegurándote de que contenga la menor cantidad de aire posible. Lo mejor, siempre es tener unas de esas bombas de vacío para sellarlo herméticamente. Sino, un tupper, pero revisa que contenga nada o casi nada de aire.

Congelado, podemos llegar a disfrutarlo dentro de 8 meses. Los semiduros como el Gruyère y el Gouda sólo duran hasta 2 meses en el congelador.

Siempre colócalo en la parte más fría del congelador, por lo menos a -24º.

Quesos blandos, como los franceses. Variedades más comunes:

  • Gorgonzola
  • Cabrales
  • Roquefort
  • Brie
  • Camembert

Conservación en nevera:

Con estos quesos lo mejor que puedes hacer es consumirlos lo antes posible, para que no envejezcan, pierdan su cremosidad o huelan tan fuerte.

Si decides llegar a casa y disfrutarlos más adelante, lo mejor es conservarlos en su envase original. Y si bien tienen fecha de caducidad, para que realmente estén frescos y jugosos, lo mejor es consumirlos enseguida.

Una vez abierto, puedes conservarlos en su misma caja, envueltos en el papel original. Si se te ha estropeado, puedes protegerlos con un papel film, dentro del envase de cartón o de madera.

Si compras algún queso blando, pero viene sin envase, lo mejor será llegar a casa, reciclar una de las tantas bandejas de poliespan que te dan en el supermercado (perfectamente limpia) y colocar el queso ahí. Y luego lo cubres con el papel film en la nevera.

Y si te decides por uno de esos maravillosos Cabrales o queso Roquefort, lo mejor es utilizar una doble capa de papel film y colocarlo dentro de un tupper hermético, para asegurarte de que su característico aroma no invada el resto de los alimentos de tu nevera.

Recuerda que este tipo de quesos suele durar menos en la nevera, a pesar de que los mantengas en su temperatura ideal de entre 4º y 8º. Los quesos azules, mejor entre 2º y 4º.

Cómo congelarlos:

Congélalos en su envase original, en la parte más fría de tu congelador.

Si ya lo has abierto, lo mejor será que coloques los trozos restantes por separado un diferentes tupers, que sean lo más pequeño posible, para reducir la cantidad de aire dentro del contenedor.

Quesos frescos cremosos, los de untar, por ejemplo.

Conservación en nevera:

La fecha que indica en el envase debe ser tu guía para saber hasta cuándo podrás disfrutarlo en buen estado. Pero ten en cuenta que las condiciones óptimas que tienen en cuenta los fabricantes, son con el envase cerrado. Una vez abierto, conviene consumirlo rápidamente para que no se oxide.

Cómo congelarlos:

Si decides congelarlo, puedes hacerlo, pero cuando estés listo para consumirlo, piénsate alguna receta para incluirlos, como una salsa o cremas. Y es que el proceso de congelado cambia la estructura del queso y luego pueden aparecer grumos o su consistencia puede que sea más acuosa. Bátelo un poco y enseguida se volverá a unir.

Quesos frescos.Variedades más comunes:

  • Mascarpone
  • Ricotta
  • de Burgos
  • Feta

Conservación en nevera:

Son los que duran menos tiempo, por eso es muy necesario revisar su fecha de caducidad antes de comprarlos.

Esa fecha se refiere al consumo recomendado mientras el envase está cerrado. Pero si lo abrimos, lo mejor será conservarlo en un tuper pequeño.

En el fondo del envase, colocas una o dos hojas de papel de cocina, para que absorba el líquido que suelte el queso. Eso sí, recuerda cambiarlo cada día para que no fermente y huela mal.

Cómo congelarlos:

Con el papel de cocina, absorbe el líquido que tenga, para que no cristalice luego, envuelve el queso en papel film y colócalo en el congelador.

Quesos rallados

Si has comprado esas maravillosas cuñas de Parmesano, seguro que querrás disfrutarla poco a poco.

Para conservarla, lo mejor es congelar el trozo entero. Pero si ya lo has rallado, no te preocupes, guárdalo en un tuper y a la parte más fría del congelador, que suele ser la de más abajo. Lo importante es que tenga la menor cantidad de aire posible. Es decir, no uses el tuper más grande para un poco de queso rallado. Usa el contenedor más pequeño y si quieres, apelmázalo con tus dedos, para asegurarte de que contengan poquito aire.

Luego puedes usar sólo un poco. No estará apelmazado, así que puedes raspar con una cuchara o cuchillos y reservar lo que necesites fuera de la nevera.

Cómo disfrutarlos una vez descongelados

Si has preparado tu queso correctamente puede durar hasta 6 meses en el congelador. Aunque lo más recomendable sea consumirlo dentro de los 3 meses.

Cuando ya estés listo para disfrutar de tu horma de queso, pásala del congelador a la nevera, por lo menos, la noche anterior. De esta manera se descongelará lentamente. Una hora y media antes de hincarle el diente, es mejor que lo dejes reposar fuera para que se vaya atemperando.

Los trozos más pequeños, puedes retirarlos de la nevera 2 horas antes para que descongele correctamente.

La temperatura ideal de consumición de un queso blando suele ser entre 18º y 24º y entre 22º y 24º los que sean de pasta dura o semidura.

En cambio, si ya no te resiste a esa torta de casar que tienes congelada, lo mejor será dejarla que repose fuera de la nevera todo un día para que recupere todo su aroma y sabor.

Si quieres apurar el proceso, podrías usar el microondas. Eso sí, como cada uno tiene una potencia diferente, lo mejor será colocar el queso a potencia media o baja durante unos pocos segundos. Prueba si necesita más, si es así, prueba otros pocos segundos. Si lo calientas mucho, se comenzará derretir.

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  1. jose luis dice:

    Hola Alfonso, mi recomendación, que complementa tu artículo, es que se puede conservar en aceite de oliva. No hace falta que sea virgen o extra (en tarro de cristal).

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