Ensalada Shirazi, la ensalada iraní que se corta en dados diminutos

Ensalada Shirazi, la ensalada iraní que se corta en dados diminutos

Icono personas Para 4Icono euro 0.7€/pers.Icono calorias 33kcal/100g

Ingredientes

  • 450 g de tomates maduros pero firmes
  • 300 g de pepino, mejor pequeño y de piel fina
  • 70 g de cebolla morada
  • 40 ml de ab-ghooreh, agraz o verjus, o la misma cantidad de zumo de lima o limón
  • 15 ml de aceite de oliva virgen extra, opcional
  • 1 cucharadita de menta seca
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

En Irán es habitual encontrarse un cuenco de ensalada Shirazi acompañando arroz, kebabs y otros platos de la comida diaria. Su nombre viene de Shiraz, ciudad del sur del país, pero hace tiempo que dejó de ser una preparación local. A primera vista recuerda a otras ensaladas de tomate y pepino, aunque aquí hay un detalle que manda bastante: todo se corta muchísimo más pequeño.

El aliño tradicional también tiene algo que no solemos tener en la despensa española. El ab-ghooreh es zumo ácido obtenido de uvas verdes sin madurar y se utiliza en la cocina persa como condimento. Si lo encontramos, merece la pena probarlo; en España podemos buscarlo también como agraz o verjus. Cuando no lo tengamos, el zumo de lima o de limón nos resuelve la receta sin cambiar su carácter fresco y ácido. El aceite de oliva virgen extra puede añadirse en poca cantidad y no hace falta convertir el aliño en una vinagreta cargada de aceite.

La diferencia más fácil de reconocer está en el cuchillo. Tomate, pepino y cebolla se cortan en dados de unos 5 mm, bastante más pequeños que en una ensalada corriente. Así podemos coger los tres ingredientes a la vez en cada cucharada y ninguno se impone por tamaño. Nos interesa además un tomate maduro pero firme y un pepino pequeño y crujiente, porque los ejemplares muy maduros o cargados de semillas sueltan más agua de la necesaria.

Por ingredientes y forma de cortar, el tabulé con atún es una buena receta para seguir por la misma línea: también lleva tomate, pepino, cebolla y limón bien picados. Para una ensalada fría algo más completa tenemos la ensalada de garbanzos con atún o bonito, y con arroz podemos pasar a la ensalada campera con arroz, pensada igualmente para comer fresca cuando hace calor.

Receta casera de ensalada Shirazi

Preparación paso a paso

  1. Lavamos bien los tomates y el pepino y los secamos. Pelamos la cebolla morada. Si usamos un pepino de piel fina podemos dejarla; si es grande y tiene una piel dura, retiramos parte de ella.
  2. Cortamos el pepino primero en tiras y después en dados muy pequeños y regulares, de unos 5 mm. Si tiene muchas semillas grandes y acuosas, retiramos únicamente la parte central más húmeda antes de picarlo.
  3. Cortamos los tomates de la misma manera. Si tienen mucha agua y semillas, podemos quitar parte del interior, pero sin vaciarlos por completo. Queremos conservar su sabor y conseguir piezas que mantengan la forma.
  4. Picamos la cebolla morada al mismo tamaño o incluso un poco más fina. La juntamos con el tomate y el pepino en un bol amplio y mezclamos sin aplastar las verduras.
  5. En un cuenco pequeño ponemos el ab-ghooreh, agraz o verjus. Si no tenemos, usamos zumo recién exprimido de lima o limón. Añadimos la menta seca, pimienta negra y el aceite de oliva si hemos decidido utilizarlo. Removemos hasta repartir bien la menta.
  6. Vertemos el aliño sobre las verduras y mezclamos con suavidad. Probamos la acidez y corregimos con un poco más de zumo si hace falta.
  7. Añadimos la sal justo antes de servir si queremos conservar el pepino especialmente crujiente. Si preferimos una ensalada algo más asentada, podemos dejarla reposar 10 minutos ya aliñada: aparecerá algo de líquido en el fondo y los sabores se mezclarán más.
  8. Volvemos a remover una vez y servimos. La ensalada Shirazi se come bien fresca, pero no necesita estar helada.

Consejos para una ensalada Shirazi de rechupete

  • Con pepinos pequeños de piel fina no hace falta pelarlos. En un pepino español grande podemos pelar unas tiras alternas y retirar el centro solo cuando tenga semillas gruesas y demasiada agua.
  • Si el tomate está muy maduro, conviene retirar parte del interior más acuoso. No buscamos dejarlo seco, simplemente evitar que el bol se llene de agua antes incluso de aliñar.
  • La menta seca funciona especialmente bien porque se reparte por todo el aliño sin añadir volumen. Podemos frotarla ligeramente entre los dedos antes de echarla para que desprenda más aroma.
  • El ab-ghooreh tiene una acidez distinta a la del cítrico. Si usamos lima o limón, empezamos con la cantidad indicada y probamos. El aliño debe quedar claramente ácido, pero no tapar el sabor del tomate y el pepino.
  • Para una textura más crujiente, mezclamos y servimos enseguida después de salar. Con 10 minutos de reposo tendremos una ensalada más jugosa. Las dos formas son habituales y dependen de cómo nos guste comerla.
  • El corte pequeño no es decoración. Si dejamos trozos de tomate grandes y la cebolla casi picada, cada cucharada queda desequilibrada. Merece la pena dedicar unos minutos a que las piezas tengan un tamaño parecido.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.

Cuando vemos este ingrediente por primera vez suele aparecer la duda de qué es exactamente el ab-ghooreh. Es zumo de uva verde sin madurar, muy ácido, empleado como condimento en la cocina iraní. En tiendas especializadas puede aparecer con su nombre persa; el agraz o verjus es el equivalente más fácil de reconocer aquí.

Si no encontramos ese producto, seguramente querremos saber si podemos usar limón o lima. Sí. Los dos funcionan bien como sustitutos. La lima suele dar una acidez algo más aromática y el limón resulta más fácil de tener en casa. Mejor utilizarlos recién exprimidos y ajustar al final en lugar de echar una cantidad excesiva de una vez.

Con tomates y pepinos grandes también surge si hay que quitar todas las semillas. No. En el pepino solo merece la pena retirar el centro cuando las semillas son grandes y muy acuosas. En el tomate hacemos lo mismo si está especialmente cargado de líquido. Un poco de jugo forma parte de la ensalada.

Si queremos adelantar trabajo, la pregunta práctica es cuánto podemos prepararla con antelación. Podemos dejar las verduras lavadas y, si hace falta, picadas con algo de margen, bien refrigeradas y sin aliñar. Para conservar mejor la textura, incorporamos el ácido y la sal cerca del momento de servir.

Y si después de diez minutos vemos líquido en el fondo del bol, no significa automáticamente que haya salido mal. El tomate, el pepino y la sal liberan agua y se mezcla con el aliño. Si queremos una ensalada muy crujiente, la servimos inmediatamente; si nos gusta más jugosa, ese líquido también se puede aprovechar al comerla.

Última revisión: 12 agosto 2026

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