Para 6
0.75€/pers.
190kcal/100g
Ingredientes
- 2 berenjenas grandes
- 2 pimientos rojos grandes
- 3 cebollas pequeñas
- 5 tomates pequeños
- Aceite de oliva virgen extra
- 2 dientes de ajo
- Sal (al gusto de cada casa)
Hoy más que de una receta de ensalada, voy a hablaros de una técnica culinaria, lo que en catalán de llama escalivar. Escalivar es cocer al vapor o a la brasa o ascua de un fuego, y como consecuencia nació la escalivada, plato típico de la cocina catalana que consiste en escalivar ciertas verduras. Se trata de cocinar las verduras lo más cerca posible de un rescoldo, no a la parrilla ni a la brasa, llegando, según los entendidos a influir hasta el tipo de madera que se emplea para la lumbre.
Además de esta receta, hay otras muchas que son consideradas como una de las comidas más típicas de España. ¿Echas en falta alguna?
Claro está que es algo difícil que nos mantengamos fieles a la forma original de cocinar esta receta, no es fácil contar con un fuego al que arrimarse siempre que queramos, por lo que lo habitual en el día a día es que preparemos esta receta en casa en nuestro horno.
En esta receta no pueden faltar las berenjenas y los pimientos rojos, que las más de las veces vienen acompañados de cebolla y tomate. Se trata de una receta ligera, muy baja en caloría y saludable a más no poder. Os recomiendo, por un lado aprovechar todos los jugos que irán soltando las verduras y por otro aliñarlo con un buen aceite de oliva virgen extra y una pizca de ajito bien troceado. A partir de aquí no nos queda más que disfrutar de este típico plato de la cocina mediterránea, ya sea como entrante, en tostas o como acompañamiento, de todas las maneras de trata de un bocado de rechupete.
Disfruta de más recetas como ésta en nuestro recopilatorio de las mejores recetas de la gastronomía catalana.
Receta casera de escalivada de verduras asadas

Preparación de las verduras y de la escalivada
- Pelamos las cebollas y las lavamos, junto con el resto de las verduras bajo el grifo, las secamos con papel de cocina. Las colocaremos directamente sobre una bandeja de horno.
- Con el horno previamente caliente a 200º C, horneamos las verduras durante 1 hora. No es necesario que le añadamos ni aceite de oliva ni sal.
- Cuando las verduras están aún calientes, casi recién salidas del horno comenzamos a prepararlas. Pelamos los pimientos y los abrimos a la mitad para retirarles las semillas interiores, aprovechando antes el agua que tendrán en su interior. Vamos dejando los pimientos y su agua en un plato.
- Pelamos los tomates y aprovechando el jugo que irán soltando lo troceamos para un nuevo plato eliminando alguna parte dura que podamos encontrarnos. Pelamos las berenjenas y les retiramos las semillas interiores. Las reservamos junto con su propio jugo. Troceamos las cebollas y las reservamos.
- Elegimos la fuente o bandeja donde vayamos a montar el plato y distribuimos las verduras cortadas en tiras, en el caso de los pimientos y las berenjenas, y en trozos los tomates y las cebollas. Regamos con los jugos que tenemos reservados de las verduras.
- Pelamos y troceamos los dientes de ajo y los distribuimos por la superficie de las verduras en la bandeja. Finalmente regamos con un buen aceite de oliva virgen extra.
Esta recta es un ejemplo de que en cocina, menos es, muchas veces, más. Sin prácticamente elaboración y con ingredientes de primera, tenemos un entrante inmejorable, sano, nutritivo y de categoría, todo un plato de rechupete.



Consejos para una escalivada de rechupete
- Asa las verduras enteras y sin trocear. Así conservan mejor sus jugos, quedan más melosas y el resultado se parece más a la técnica tradicional de escalivar, que busca una cocción lenta y profunda de la hortaliza.
- No vayas solo al reloj. En una escalivada manda más el tamaño de la verdura que el minuto exacto: la cebolla suele necesitar más tiempo, mientras que el tomate conviene incorporarlo más tarde para que no se deshaga en exceso.
- A los pimientos les sienta de maravilla el reposo tapados nada más salir del horno. Ese vapor que generan ellos solos ayuda a desprender la piel con mucha más facilidad y evita que acabes peleándote con media bandeja.
- Guarda siempre los jugos del asado. Ahí hay sabor del bueno, y además te sirven para aliñar el plato sin necesidad de cargarlo de más aceite. En esta receta son casi tan importantes como las propias verduras.
- Al pelar los pimientos, nada de pasarlos por el grifo. Parece una solución rápida, pero se lleva por delante parte del sabor y de esa jugosidad que hace grande a una buena escalivada de verduras asadas.
- Si quieres un acabado más fino, corta berenjena y pimiento rojo en tiras largas, dejando tomate y cebolla en trozos irregulares. Esa diferencia de corte hace que el plato quede más apetecible y con una textura más natural. Esto además encaja con la forma más habitual de servirla, sola, en tostas o como guarnición.
- El aliño pide contención: aceite de oliva virgen extra, sal y ajo picado suelen ser suficientes. Hay versiones que añaden unas gotas de vinagre, pero conviene ponerlo con mano ligera para no tapar el gusto ahumado y dulce de las verduras asadas.
- Puedes servirla templada o fría. De hecho, es una de esas elaboraciones que ganan cuando reposan un poco, porque los jugos se asientan y las verduras terminan de empaparse bien del aliño.
Curiosidades de rechupete
La gracia de este plato empieza ya en el nombre. Escalivar es un verbo catalán que alude a asar verduras al rescoldo o entre brasas, una forma de cocinar muy ligada a la cocina popular mediterránea. De ahí nace la escalivada, que no deja de ser la consecuencia más sabrosa de esa técnica: verduras asadas, peladas y aliñadas con sencillez.
No estamos ante una guarnición cualquiera, sino ante uno de esos platos que explican muy bien el alma de la cocina catalana: producto humilde, temporada, pocas manos y mucho sentido del sabor. Esa forma de tratar la verdura encaja de lleno con el carácter mediterráneo de Cataluña, donde el aceite de oliva, la hortaliza y las cocciones sobrias tienen un peso enorme.
Otra de sus virtudes es que cambia de papel sin despeinarse. Puede aparecer como entrante, servirse sobre pan, acompañar carnes o pescados e incluso enriquecerse con anchoas o bacalao. Esa versatilidad explica que la escalivada haya pasado de receta doméstica a plato muy reconocible dentro y fuera de Cataluña.
También tiene algo muy de cocina tradicional bien pensada: con muy poca intervención consigue mucho. El horno o las brasas hacen casi todo el trabajo, y luego solo queda respetar el producto. Por eso funciona tan bien; no necesita disfraces, solo verduras bien asadas, jugos aprovechados y un aliño medido.
Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
Cuando la bandeja sale del horno y toca ponerse con el pelado, aparece enseguida la duda de si conviene tapar las verduras para que suden. En el caso de los pimientos, sí merece mucho la pena hacerlo, porque el vapor afloja la piel y luego se pelan bastante mejor. Ese reposo corto ahorra tiempo y, sobre todo, evita destrozarlos al manipularlos.
Más adelante suele surgir la cuestión de si hay que añadir aceite antes de hornear o solo al final. Hay recetas de escalivada que incorporan un poco de aceite durante el asado y otras prefieren reservarlo para el aliño. Las dos opciones son válidas, pero en un plato como este conviene que el aceite acompañe y no empape. Si ya cuentas con buenos jugos de cocción, el aliño final puede ser perfectamente moderado.
En muchas casas también se discute si la escalivada se toma fría o templada. La respuesta cómoda es que admite ambas. Templada resulta muy apetecible recién aliñada, pero fría, tras reposar, gana ese punto de conjunto en el que cebolla, tomate, pimiento y berenjena parecen hablar el mismo idioma.
No falta quien se encuentra con una berenjena algo oscura y piensa en seguida si eso significa que se ha pasado o que ha quedado amarga. En general, el color no es el problema; lo importante es que esté tierna y melosa. Lo que manda aquí es el punto de asado, no que conserve una apariencia perfecta al pelarla. De hecho, una berenjena bien hecha debe ceder sin resistencia.
Y ya al emplatar, aparece una última pregunta muy habitual, aunque no siempre se formule igual: si merece la pena guardar los jugos o tirarlos. Ni se te ocurra deshacerte de ellos. Son parte del aliño natural del plato y concentran mucho del sabor que han soltado las verduras durante el asado. En una receta tan sencilla, esos pequeños detalles son los que marcan la diferencia.
Última revisión: 8 abril 2026
Hemos trabajado 3 horas y 50 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
120 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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Hola Alfonso! Mi suegra decía que si untamos las verduras antes con aceite, extendiéndolo bien con las manos, luego son sencillisimas de pelar.
En casa lo hacemos así y es un plato que fresquito en verano o atemperado en invierno, resulta exquisito.
A veces lo montamos en timbal y gratinamos encima una rodaja de queso de cabra.
Otras, lo montamos sobre una tostada de pan de payès y adornamos con unas tiras de anchoa en aceite… Como ves, completamente versátil.
Un abrazo
Gran consejo Marisol! Muchísimas gracias!
Me encanta la escalivada y qué pinta tiene la tuya. Yo le he dado un giro, presentándola sobre hojaldre y acompañando con queso brie y un aceite especial. ¡Otra idea de comerla algún día especial o porque sí! Te animo a que la pruebes!!
Decilioso Alfonso. Es un buen acompañamiento y sabrosa receta para triunfar en cualquier comida familiar. Bien explicada y sobre todo, que sale a la primera. Viva Cataluña!
Sólo por aportar algo a esta receta perfecta, hay un truco que utilizo y que enriquece el sabor final: Una ínfima pizca de comino molido que casi ni se nota hace que mi escalivada adquiera un sutil aroma como a brasas de leña. Insisto, muy poco comino para que casi no sea detectado.
Yo hago dos versiones, la sencilla, que sólo lleva pimiento y berenjena y acompaña a la carne asada, y la extendida, en la que añado cebollas, tomates, espárrago verde y champiñón, todo ello asado en plancha de hierro fundido. Esta versión sirve como un suculento plato único delicioso y saciante.
La escalivada es uno de los grandes platos de España, incomprensiblemente poco conocido.
Muy buenos consejos Manuel! Muchísimas gracias.