Frisuelos de Liébana, pequeños, dorados y fritos a cucharadas

Frisuelos de Liébana, pequeños, dorados y fritos a cucharadas

Icono personas Para 4Icono euro 0.5€/pers.Icono calorias 320kcal/100g

Ingredientes

  • 200 g de harina de trigo de todo uso
  • 250 ml de leche entera
  • 1 huevo L
  • 2 g de sal fina
  • 500 ml de aceite de girasol
  • 30 g de azúcar para espolvorear
  • Miel (opcional)

En Liébana hubo incluso un sábado del calendario popular ligado a este dulce: el llamado Sábado Frisuelero, justo antes del Miércoles de Ceniza. Ese detalle ayuda a entender mejor los frisuelos de Liébana, porque no estamos ante una versión local de los crêpes puesta de moda hace cuatro días, sino ante una preparación muy sencilla y muy metida en la cocina doméstica de la comarca.

¡Ah, Cantabria! Menuda tierra… Y menuda es su gastronomía. ¿Quieres saber más? Aquí tienes las mejores recetas de la cocina cántabra.

También conviene aclarar de qué frisuelos hablamos. En la zona se han hecho versiones grandes y finas, pero aquí preparamos los frisuelos pequeños fritos a cucharadas, de forma irregular y algo abombados. La masa lleva harina, leche, huevo y sal, sin levadura química y sin necesidad de montar claras. Al caer en el aceite se extiende un poco, se hincha y termina con los bordes dorados y un interior tierno. No buscamos una bola hueca ni una tortita redonda perfecta.

Las recetas familiares no siempre vienen con gramos y mililitros; muchas se explican por el punto de la masa. En este caso eso importa bastante. Debe quedar espesa pero todavía fluida, de manera que podamos cogerla con una cuchara y dejarla caer sin formar un bloque compacto. Para esta receta hemos fijado una proporción que permite repetir el resultado en casa. Después se sirven recién hechos, normalmente con azúcar por encima y, en algunas casas, con un poco de miel.

Para situarlos entre otras masas de sartén, en la web tenéis las tortitas americanas o pancakes, más gruesas y hechas con poca grasa; los buñuelos de viento, también fritos pero preparados con una masa completamente distinta; y los crepes y filloas, que comparten parte de los ingredientes aunque buscan una pieza fina y flexible. Las tres sirven para ver bastante bien qué hace distintos a estos frisuelos.

Receta casera de frisuelos de Liébana

Preparación paso a paso

  1. Ponemos la leche en un bol amplio. Añadimos el huevo y la sal, y batimos con unas varillas hasta que la mezcla quede uniforme. No hace falta meter aire ni formar espuma; solo integrar bien.
  2. Incorporamos la harina poco a poco, en tres o cuatro tandas. Batimos después de cada adición para evitar grumos. Al terminar debemos tener una masa lisa y bastante densa, pero no una pasta amasable.
  3. Comprobamos el punto con una cuchara. Al levantarla, la masa debe caer en una cinta gruesa y continua. Si se queda pegada sin caer, añadimos una o dos cucharadas de leche. Si corre como una masa de crêpe, incorporamos una cucharada de harina. Este ajuste de consistencia es más importante que perseguir una forma perfecta.
  4. Vertemos aceite en una sartén honda hasta tener unos 2 o 3 cm de profundidad. Lo calentamos a fuego medio-alto hasta alcanzar unos 170-175 ºC. Si no tenemos termómetro, dejamos caer una gota pequeña de masa: debe subir enseguida rodeada de burbujas, pero sin oscurecerse en pocos segundos.
  5. Cogemos porciones con una cuchara sopera, sin llenarla hasta arriba, y las dejamos caer con cuidado en el aceite. Freímos pocas unidades cada vez para no bajar la temperatura. Los frisuelos deben quedar pequeños e irregulares; no intentamos redondearlos dentro de la sartén.
  6. Cuando la parte inferior esté dorada y la superficie empiece a perder aspecto crudo, les damos la vuelta con una espumadera. Continuamos la fritura hasta que estén hechos por ambos lados. Según el tamaño, tardarán alrededor de 2 o 3 minutos en total.
  7. Sacamos los frisuelos y los dejamos sobre papel absorbente o una rejilla. Esperamos solo lo justo para que pierdan el exceso de aceite. Si amontonamos muchas piezas recién fritas, el vapor reblandecerá la superficie.
  8. Espolvoreamos el azúcar mientras todavía están calientes. Los servimos en el momento, solos o con un poco de miel. Repetimos la fritura con el resto de la masa, controlando que el aceite recupere temperatura entre tanda y tanda.

Consejos para unos frisuelos de Liébana de rechupete

  • El error más fácil es dejar una masa demasiado líquida. En ese caso se abre mucho al caer y termina fina y aceitosa. El punto correcto es una masa que caiga despacio de la cuchara.
  • Tampoco conviene pasarse con la harina. Una mezcla excesivamente dura produce un centro pesado y puede quedar crudo. Antes de freír toda la tanda, hacemos un primer frisuelo de prueba y corregimos.
  • La temperatura del aceite manda. Con el aceite frío, la masa absorbe grasa; si está excesivamente caliente, se tuesta fuera antes de hacerse dentro. Mantenerlo en torno a 170-175 ºC da un margen bastante seguro.
  • Freímos en tandas pequeñas. Echar demasiadas porciones a la vez provoca una bajada brusca de temperatura y empeora la textura.
  • No necesitamos levadura. El ligero inflado aparece por la humedad de la masa, el huevo y el calor de la fritura. Añadir impulsor cambia la textura tradicional del frisuelo.
  • El azúcar va mejor al final, con las piezas aún calientes, para que se adhiera. Si preferimos miel, usamos poca cantidad para no tapar el sabor de la masa recién frita.
  • Estos frisuelos están mucho mejor recién hechos. Guardados pierden el borde dorado y se vuelven blandos, así que no merece la pena preparar la fritura con muchas horas de antelación.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.

Cuando la porción se extiende nada más tocar el aceite, suele aparecer la duda de ¿por qué quedan planos los frisuelos? Casi siempre la masa está demasiado líquida o el aceite aún no ha alcanzado temperatura suficiente. Añadimos harina de cucharada en cucharada o dejamos que el aceite se recupere antes de seguir.

Al cortar uno y encontrar una franja húmeda, la pregunta lógica es ¿por qué quedan crudos por dentro? Puede ocurrir porque las porciones son demasiado grandes o porque el aceite está tan caliente que dora el exterior antes de tiempo. Hacemos piezas pequeñas y mantenemos una fritura viva, pero controlada.

En algunas recetas aparece almidón de maíz, así que es normal preguntarse ¿se pueden hacer con maicena? Sí, existen versiones que mezclan harina de trigo y almidón, pero no hace falta para esta receta. Aquí usamos solo harina de trigo porque corresponde mejor a la versión sencilla que hemos fijado.

Si sobra masa, puede surgir ¿se puede guardar para el día siguiente? Se puede conservar tapada en la nevera hasta unas 24 horas, pero antes de freír debemos removerla y revisar la consistencia, porque la harina sigue hidratándose y la mezcla puede espesarse.

Y cuando pensamos en adelantar trabajo, queda ¿se pueden recalentar los frisuelos? Sí, aunque nunca recuperan del todo el acabado recién frito. Unos minutos en horno o freidora de aire a temperatura moderada funcionan mejor que el microondas, que los deja blandos. El azúcar conviene añadirlo después del recalentado.

Última revisión: 11 julio 2026

Hemos trabajado 2 horas y 20 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

30 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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Sobre el autor

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2 comentarios en “Frisuelos de Liébana, pequeños, dorados y fritos a cucharadas”

  1. Quique

    Precisamente los comí esta semana. No soy de Liébana sino de la montaña oriental leonesa y en casa siempre se han hecho así. Supongo que es la receta de toda esa zona en común. Es la misma que siempre hizo mi abuela que era de Horcadas, junto a Riaño.

    1. Alfonso López Alonso

      Muchas gracias Quique! Sí, de la zona de Riaño! Hay que darle difusión a estos postres maravillosos y que lleguen a toda España. Gracias!!!

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