Galatopita griega sin filo, el pastel de leche de Mani

Galatopita griega sin filo, el pastel de leche de Mani

Icono personas Para 6Icono euro 0.6€/pers.Icono calorias 220kcal/100g

Ingredientes

  • Para la crema de leche y sémola:
  • 1,25 l de leche entera
  • 160 g de azúcar
  • 150 g de sémola fina de trigo
  • 3 huevos grandes
  • 60 g de mantequilla sin sal, reservando 10 g para el molde
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • La ralladura fina de 1 limón pequeño, solo la parte amarilla
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1 pizca de sal
  • Para la fina costra superior:
  • 1 huevo grande
  • 30 g de azúcar
  • 20 g de mantequilla derretida
  • 30 ml de agua
  • 1/2 cucharadita de canela molida

En Mani, al sur del Peloponeso, hay galatopitas que llegan al horno sin una sola lámina de pasta filo. La leche y la sémola se cuecen primero hasta formar una crema espesa, esa crema pasa directamente al molde y, justo antes de hornear, recibe una mezcla muy fina de huevo, azúcar, mantequilla, agua y canela. El resultado no tiene base ni envoltura: la propia crema forma el pastel, con un interior firme pero cremoso y una superficie dorada y muy fina.

El parentesco con el galaktoboureko se nota enseguida en la leche y la sémola, pero después las dos preparaciones se separan bastante. El galaktoboureko encierra la crema entre hojas de filo y termina con almíbar; esta galatopita de Mani prescinde de las dos cosas y deja que el horno actúe directamente sobre la crema. Por eso el corte es más uniforme y el protagonismo queda en la textura láctea, no en el contraste entre crema, masa crujiente y jarabe.

La tarta flor o ruffled milk pie también ayuda a situar la receta dentro de la cocina griega, aunque visualmente juegue otra partida: allí las hojas de filo se arrugan y se hornean formando pliegues crujientes que después reciben una mezcla de leche y huevo. En la galatopita sin filo no hay huecos ni capas que conservar; buscamos una masa cremosa continua, con la sémola repartida por igual de arriba abajo.

Y hay un recuerdo más cercano en ingredientes en el pastel de canela, donde vuelven a aparecer leche, huevos, azúcar y canela. La diferencia importante está en el espesante y en la forma de cuajarlo: aquí la sémola fina absorbe parte de la leche en la cazuela y el horno termina de fijar una crema que debe seguir húmeda. No queremos una miga aireada ni una textura de bizcocho.

Cómo hacer esta galatopita griega fácil y de rechupete

Espesamos la leche sin llevar la crema demasiado lejos

  1. Precalentamos el horno a 180 ºC, con calor arriba y abajo. Engrasamos un molde redondo de unos 24 cm con los 10 g de mantequilla reservados, cubriendo bien la base y los laterales.
  2. Ponemos en una cazuela amplia la leche, el azúcar, la vainilla, la ralladura de limón, la canela y la sal. Calentamos a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que la leche esté muy caliente y empiece a humear, pero sin dejar que hierva con fuerza.
  3. Bajamos a fuego medio-bajo y añadimos la sémola fina poco a poco y en forma de lluvia, mientras batimos continuamente con unas varillas. Cocinamos unos 4-5 minutos, hasta obtener una crema espesa y lisa. Al pasar las varillas debe quedar un surco visible que tarde un instante en cerrarse; no buscamos una masa rígida.
  4. Retiramos del fuego, añadimos los 50 g de mantequilla restantes y mezclamos hasta que se funda por completo. Dejamos reposar la crema 10 minutos, removiendo un par de veces para que pierda el exceso de calor sin formar una piel gruesa.

Incorporamos los huevos y cubrimos la superficie

  • Batimos ligeramente los 3 huevos de la crema en un cuenco. Añadimos primero un cucharón de la mezcla de leche y sémola ya templada y removemos; repetimos con otro cucharón. Devolvemos esta mezcla a la cazuela y batimos hasta que quede completamente homogénea, sin vetas de huevo.
  • Vertemos la crema en el molde engrasado y la repartimos con una espátula. Debe caer con peso pero seguir extendiéndose con facilidad. Damos un par de movimientos suaves al molde para nivelar la superficie.
  • En otro cuenco batimos el huevo de la costra con el agua, el azúcar, la mantequilla derretida y la canela. Repartimos esta mezcla por toda la superficie y la extendemos con suavidad con una brocha de silicona, sin hundirla en la crema. Debe quedar una película fina y continua, no una capa gruesa.

Horneamos y dejamos que el centro termine de asentarse

  • Llevamos el molde a la zona media del horno y horneamos durante 45-50 minutos. La superficie debe quedar dorada, con zonas algo más tostadas, y los bordes se verán firmes. El centro puede conservar un movimiento corto al agitar muy suavemente el molde, pero no debe verse líquido.
  • Sacamos la galatopita del horno y la dejamos enfriar dentro del molde sobre una rejilla. Esperamos al menos 1 hora antes de cortar. Si queremos porciones muy definidas, dejamos que pierda por completo el calor y la refrigeramos hasta completar unas 3 horas de reposo.

Las dudas a la hora de la elaboración de una receta son habituales. Aquí resolvemos las más habituales

Cuando llega el momento de comprar el cereal, suele aparecer la duda de qué tipo de sémola conviene usar. Para esta galatopita interesa la sémola fina de trigo duro: se hidrata con rapidez y deja una crema más uniforme. La sémola gruesa puede espesar igualmente, pero el grano queda bastante más perceptible. Cambiarla directamente por harina o maicena también modifica la textura, así que no es una sustitución equivalente si queremos conservar el carácter de este pastel.

Al sacar el molde del horno también puede despistar si ese ligero temblor del centro significa que la galatopita está cruda. No necesariamente. El huevo y la sémola continúan asentándose mientras baja la temperatura, de modo que un centro ligeramente móvil puede ser correcto siempre que los bordes estén cuajados y no haya líquido visible. Si esperamos a que quede completamente rígida dentro del horno, es mucho más fácil que pierda cremosidad.

Para organizar una comida con tiempo viene bien saber si la galatopita se puede preparar el día anterior. Sí, y el reposo le sienta especialmente bien al corte. Una vez fría la tapamos y la guardamos en la nevera; al día siguiente estará más firme y podemos servirla fría o dejar las porciones unos 20 minutos a temperatura ambiente. Bien protegida se conserva 3 o 4 días refrigerada, aunque con el paso de las horas la sémola sigue reteniendo humedad y el interior se vuelve algo más compacto.

Última revisión: 20 septiembre 2026

Hemos trabajado 3 horas y 50 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

120 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.

Ilustración

5/52 votos


Categorías: Recetario de cocina Recetas de postres y dulces

Etiquetas:

También te encantará...


Sobre el autor

Cuéntame qué tal te ha salido la receta, anécdotas, trucos o preguntas. Leo todos los comentarios y respondo siempre a las dudas. Firmado: Alfonso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Recetas de Rechupete » Recetario de cocina » Galatopita griega sin filo, el pastel de leche de Mani