Para 4
5€/pers.
120kcal/100g
Ingredientes
- Para las gambas:
- 600 g de gambas grandes o gambones crudos, pelados y desvenados, con la cola si queremos
- 2 cucharadas de aceite de girasol alto oleico o de pepita de uva
- Sal
- Para la salsa shimi:
- 4 dientes de ajo
- 2 guindillas tailandesas o chiles tipo bird’s eye
- 10 g de jengibre fresco
- 1 chalota
- Las hojas de 4 ramitas de tomillo fresco
- 50 g de cilantro fresco
- 20 g de hojas de menta fresca
- 2 cebolletas
- 2 limas
- 1 cucharada de azúcar de coco o azúcar moreno claro
- 2 cucharadas de salsa de pescado
- 1 cucharadita de miso blanco
- Pimienta blanca
- Sal
La salsa shimi no es una salsa japonesa tradicional ni una variante establecida del chimichurri. Es el nombre que la chef Lay Alston da a una salsa propia, muy herbácea, que parte de la idea del chimichurri pero cambia bastante el registro: cilantro, menta, chile, lima, jengibre y dos ingredientes que empujan el umami, salsa de pescado y miso blanco. Ahí está la gracia de estas gambas a la brasa con salsa shimi: el humo y el tostado de las gambas se encuentran con una salsa fresca, picante, cítrica y bastante intensa.
También conviene fijarse en la textura. No queremos una crema verde ni un puré fino. La salsa debe quedar picada, húmeda y con las hierbas reconocibles, casi como una mezcla de pequeños trozos que se agarran a las curvas de las gambas. El azúcar no está para hacerla dulce; sirve para redondear el chile y la acidez. Y el miso blanco aporta profundidad sin dominar el conjunto.
La otra mitad de la receta es el fuego. Para que unas gambas peladas se doren bien necesitamos piezas grandes, superficie bien seca y calor fuerte. Si llegan húmedas a la parrilla, empezarán a cocerse con su propio vapor antes de marcarse. La salsa se incorpora después, nunca sobre el fuego: así no quemamos las hierbas, el azúcar ni el miso y mantenemos el contraste entre el exterior tostado y el interior jugoso.
Si os apetece seguir con recetas de gambas muy distintas entre sí, podéis probar las gambas al ajillo, las gambas al pil pil o las gambas a la gabardina. Tres formas de cocinar el mismo marisco con técnicas y puntos de cocción muy diferentes.
Receta casera de gambas a la brasa con salsa shimi

Preparación paso a paso
- Empezamos por la salsa. Pelamos el ajo, el jengibre y la chalota. Retiramos el extremo de las cebolletas y lavamos bien las hierbas. Secamos todo a conciencia; el exceso de agua diluye la salsa y le quita intensidad.
- Ponemos en un procesador o picadora el ajo, las guindillas, el jengibre, la chalota y las hojas de tomillo. Damos pulsaciones cortas hasta obtener un picado fino, pero no una pasta. Incorporamos el cilantro, la menta y las cebolletas y volvemos a triturar a golpes. Buscamos una textura tipo confeti, irregular y claramente picada.
- Pasamos todo a un cuenco. Añadimos la ralladura fina de una lima y su zumo, el azúcar de coco, la salsa de pescado y el miso blanco. Mezclamos hasta que el azúcar y el miso se repartan bien. Probamos y ajustamos con pimienta blanca y, solo si hace falta, una pizca de sal. La salsa shimi debe quedar ácida, herbácea, picante y sabrosa, no salada sin más.
- Secamos las gambas con papel de cocina una por una. Este paso es decisivo: una gamba seca se marca; una gamba mojada se cuece. Las ponemos en un bol, añadimos el aceite y una pequeña cantidad de sal y mezclamos para cubrirlas con una película fina.
- Preparamos unas brasas vivas pero estables, sin llamaradas. Colocamos la parrilla a una distancia que nos permita trabajar con calor fuerte y directo. Engrasamos ligeramente la rejilla. Distribuimos las gambas en una sola capa y las dejamos sin mover unos 2 minutos. Deben aparecer zonas tostadas y alguna marca oscura, no una costra negra continua.
- Les damos la vuelta y cocinamos entre 1 y 2 minutos más, según su tamaño. En cuanto la carne esté opaca y firme, pero todavía jugosa, las retiramos. No esperamos a que se enrosquen formando un círculo cerrado, porque en ese punto suelen haberse pasado. Si la parrilla es pequeña, trabajamos en tandas para no perder temperatura.
- Pasamos las gambas todavía calientes al cuenco con la salsa shimi y mezclamos durante unos segundos. El calor residual ablanda ligeramente las hierbas y ayuda a que la salsa se adhiera, pero no debemos dejarlas reposando varios minutos dentro de la salsa. Servimos enseguida con gajos de la segunda lima y, si queremos, arroz jazmín.






Consejos para unas gambas a la brasa con salsa shimi de rechupete
Para esta receta nos interesan gambas grandes o gambones de tamaño uniforme, porque soportan mejor un golpe de calor intenso sin secarse antes de dorarse. Si son congelados, los descongelamos por completo en la nevera; aquí tenéis una guía específica sobre cómo descongelar marisco.
No hace falta marinar las gambas. Aquí nos interesa lo contrario: la salsa entra después de la brasa. Una marinada con lima humedecería la superficie y dificultaría el tostado, mientras que el azúcar y el miso podrían quemarse si los llevamos directamente al fuego.
Con el picante podemos ajustar, pero sin desmontar la receta. Dos guindillas tailandesas dan un punto claro; si queremos suavizarlo, retiramos parte de las semillas o usamos una sola. Lo importante es que siga existiendo contraste entre chile, lima, hierbas y umami.
La salsa se puede preparar con unas horas de antelación y guardar tapada en la nevera. Antes de usarla, la dejamos unos minutos a temperatura ambiente y la removemos. Para conservar su perfil fresco, no la cocinaríamos ni la recalentaríamos.
Si compramos el marisco el mismo día, buscamos piezas firmes, con olor limpio y sin signos de deterioro. Para dudas de compra y conservación, puede venir bien esta guía sobre marisco fresco.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
¿Podemos hacerlas sin barbacoa? Sí. Una plancha de hierro o una sartén de hierro fundido muy caliente funciona bien, aunque perderemos parte del aroma de las brasas. El principio es el mismo: mucho calor, poca humedad y cocción corta.
¿La salsa shimi lleva mayonesa? No en esta versión. Hay recetas recientes en internet que han empezado a llamar shimi a salsas cremosas con mayonesa, sriracha o soja, pero no corresponden a la salsa que estamos preparando aquí. La base que seguimos es una salsa de hierbas inspirada en chimichurri, con lima, chile, salsa de pescado y miso.
¿Podemos sustituir la salsa de pescado? Se puede reducir o cambiar por una alternativa vegetal salada y fermentada, pero el sabor cambia bastante. La combinación de salsa de pescado y miso blanco aporta una profundidad que no se consigue solo con sal.
¿Y si no tenemos procesador? Cuchillo y tabla. Picamos todo muy fino, trabajando por grupos, y mezclamos al final. Incluso puede quedar mejor si nos gusta una salsa con textura más rústica y menos uniforme.
El punto más delicado sigue siendo la gamba. Si dudamos entre dejarla treinta segundos más o retirarla, normalmente es mejor retirarla: el calor residual termina la cocción mientras la mezclamos con la salsa.
Última revisión: 8 septiembre 2026
Hemos trabajado 2 horas y 25 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
35 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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