Para 6
1.2€/pers.
50kcal/100g
Ingredientes
- 1 kg de tomates maduros, mejor pera o rama
- 80 g de miga de pan blanco asentado
- 1 pepino pequeño
- 60 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 pimiento verde italiano
- 1 diente de ajo pequeño
- 25 ml de vinagre de Jerez o vinagre de vino suave
- 350-450 ml de agua fría
- 1 cucharadita de sal, ajustando al final
- Para acompañar (opcional):
- Tomate en dados pequeños
- Pepino en dados pequeños
- Pimiento verde picado
- Picatostes pequeños
En Córdoba, una sopa fría con tomate no tiene por qué acabar siempre en salmorejo. Este gazpacho cordobés lleva tomate maduro y pan, pero también pepino, pimiento verde y agua fría, así que queda más fluido y se puede tomar en vaso o en cuenco, sin esa textura densa de crema que pide cuchara.
La palabra gazpacho viene con bastante historia detrás. Antes de que el tomate y el pimiento formasen parte de la cocina española, ya existían preparaciones frías hechas con pan, ajo, aceite, vinagre, sal y agua. Con el tiempo, el tomate entró en la mezcla y cada zona fue ajustando la receta con lo que tenía más a mano. De ahí salen muchas confusiones: gazpachos rojos, gazpachos blancos, salmorejos, mazamorras y otras sopas frías que se parecen, pero no son la misma cosa.
No te quedes sólo con esta versión. Tenemos muchas más recetas de gazpachos, salmorejos y sopas frías en el blog.
En esta receta, el pan no manda tanto como en el salmorejo cordobés. Ayuda a dar cuerpo, pero la mezcla sigue siendo ligera. El pepino y el pimiento verde aportan ese sabor de gazpacho de huerta, el ajo se usa con cuidado y el agua fría termina de marcar la diferencia: no buscamos una crema espesa, sino una bebida fría con algo más de cuerpo que un gazpacho muy líquido.
Dentro de esa misma familia andaluza, el gazpacho andaluz es el pariente más cercano por ingredientes y forma de servir; el salmorejo cordobés comparte tomate, pan y aceite, pero cambia mucho la textura; y el ajoblanco malagueño recuerda la rama blanca de estas sopas frías, con almendra en lugar de tomate.
Receta casera de gazpacho cordobés

Preparación paso a paso
- Lavamos bien los tomates maduros, el pepino y el pimiento verde. Troceamos los tomates y los ponemos en un bol grande o en el vaso de la batidora, aprovechando todo el jugo que suelten.
- Pelamos el pepino y lo cortamos en trozos. Si tiene semillas grandes o la parte central muy acuosa, retiramos un poco para que no deje el gazpacho flojo. Limpiamos el pimiento verde, quitamos semillas y nervios blancos, y lo añadimos también.
- Incorporamos la miga de pan asentado en trozos pequeños. La dejamos unos minutos en contacto con el tomate para que se ablande y se triture mejor. No hace falta remojarla aparte si los tomates están bien maduros.
- Pelamos el ajo, lo abrimos por la mitad y retiramos el germen si lo tiene. Añadimos un diente de ajo pequeño. En crudo se nota mucho, así que mejor quedarse corto que preparar un gazpacho pasado de ajo.
- Añadimos la sal, el vinagre y unos 300 ml de agua fría. Trituramos hasta obtener una mezcla fina. Si usamos batidora de vaso o robot, no llenamos el vaso hasta arriba; si usamos batidora de mano, mejor trabajar en un recipiente alto.
- Agregamos el aceite de oliva virgen extra y seguimos batiendo unos segundos más. Al incorporarlo después del primer triturado, la mezcla queda más ligada y con una textura más agradable.
- Revisamos la densidad. Para beber en vaso, añadimos más agua fría poco a poco hasta que quede suelto, pero no aguado. Para servir en cuenco, podemos dejarlo un poco más espeso.
- Pasamos el gazpacho por un colador fino si queremos una textura más limpia. Este paso se nota sobre todo si los tomates tienen piel gruesa o si la batidora no ha triturado del todo la fibra.
- Probamos y ajustamos el punto de sal y vinagre. El frío cambia la percepción del aliño, así que lo dejamos sabroso, pero sin que el vinagre domine.
- Guardamos el gazpacho en una jarra o recipiente tapado y lo llevamos a la nevera. Antes de servir, removemos bien porque es normal que parte del líquido se separe un poco.
- Servimos el gazpacho cordobés rojo muy frío, en vasos o cuencos. La guarnición de tomate, pepino, pimiento y picatostes pequeños queda mejor aparte, para que cada persona se sirva a su gusto.







Consejos para un gazpacho cordobés de rechupete
- Usad tomates con sabor, no tomates duros de nevera. En una receta cruda y triturada, el tomate decide casi todo.
- El pan debe ser pan blanco asentado, con buena miga. El pan recién hecho puede dejar una textura algo gomosa y el pan muy seco necesita unos minutos más para hidratarse.
- El pepino va mejor pelado si tiene piel gruesa o amarga. Triturado dentro da frescor; en dados, como guarnición, deja una mordida más limpia.
- El pimiento verde italiano aporta un sabor fresco y poco dulce. Con pimiento rojo el resultado cambia bastante y se acerca a otro perfil.
- No echéis toda el agua de golpe. Es más fácil rebajar un gazpacho demasiado espeso que arreglar uno aguado.
- Si buscáis una textura fina, coladlo. En un gazpacho con pan, piel de tomate y pimiento, el colador fino evita restos incómodos.
- La guarnición, mejor en un cuenco aparte. Los picatostes pequeños y las verduras picadas se ablandan si pasan demasiado tiempo dentro de la jarra.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
En esta receta suele aparecer la duda de cuánto pan lleva el gazpacho cordobés. La cantidad es moderada: suficiente para dar cuerpo, pero lejos de la proporción de un salmorejo. Si el pan domina, la textura cambia y se pierde la parte bebible del gazpacho.
También puede variar el resultado poner el pepino dentro o dejarlo solo para acompañar. Triturado, refresca más y marca el sabor del gazpacho. Aparte, deja una base más limpia de tomate. Para esta versión roja, un poco dentro tiene sentido.
Cuando el gazpacho queda fuerte, revisamos ajo y vinagre antes de tocar el resto. Un ajo grande o demasiado vinagre tapan el tomate enseguida. Si queda plano, normalmente pide sal; si queda agresivo, necesita más tomate o algo más de agua.
Para conservarlo bien, guardamos el gazpacho en la nevera bien tapado y lo tomamos en 2 o 3 días. Antes de servir, removemos y probamos, porque el reposo puede separar la mezcla y suavizar un poco el aliño.
Última revisión: 12 julio 2026
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