Para 4
1.4€/pers.
65kcal/100g
Ingredientes
- 700 g de tomates maduros
- 300 g de remolacha cocida
- 1/2 pepino
- 1/2 diente de ajo sin germen
- 1/2 pimiento verde
- 30 g de miga de pan
- 60 ml de aceite de oliva virgen extra
- 20-25 ml de vinagre de Jerez o vinagre de vino
- 200 ml de agua fría
- Sal
- Para acompañar (opcional):
- Dados pequeños de remolacha cocida
- Pepino picado
- Unas gotas de aceite de oliva virgen extra
- Queso fresco desmigado o yogur natural sin azúcar
El color engaña un poco, porque este gazpacho de remolacha parece más potente de lo que luego resulta en la cuchara. Si respetamos la base de tomate, no queda como una crema dulce de remolacha, sino como un gazpacho suave, muy fresco y con un tono morado precioso que entra por los ojos antes de probarlo.
No te quedes sólo con esta versión. Tenemos muchas más recetas de gazpachos, salmorejos y sopas frías en el blog.
La remolacha cocida tiene bastante personalidad. Da color, aporta dulzor y deja ese punto de tierra que puede quedar muy bien, pero también puede comerse al tomate si nos venimos arriba con la cantidad. Por eso aquí no vamos a hacer mitad y mitad: usamos más tomate que remolacha, que es lo que permite mantener el sabor de gazpacho sin que parezca otra receta distinta.
También cambia la textura. La remolacha espesa un poco la mezcla, así que no hace falta cargarla de pan. Con una pequeña cantidad de miga de pan asentado basta para redondear el conjunto y ayudar a que el aceite se integre. Después ajustamos con agua fría hasta dejarlo a nuestro gusto, más de vaso o más de cuenco.
En esa línea de sopas frías, esta receta conversa muy bien con el gazpacho andaluz, que es la base de la que parte; con el salmorejo cordobés, si queremos una crema fría más densa y de tomate; y con el ajoblanco malagueño, cuando apetece cambiar el rojo del tomate por almendra, pan, ajo y aceite.
Receta casera de gazpacho de remolacha

Preparación paso a paso
- Lavamos bien los tomates maduros, retiramos la parte dura del pedúnculo y los cortamos en trozos. Si la piel es muy gruesa, podemos pelarlos, pero si después vamos a colar el gazpacho no hace falta complicarse.
- Escurrimos la remolacha cocida y la troceamos. Si viene envasada al vacío y trae mucho líquido, la pasamos un momento por agua fría y la secamos un poco con papel de cocina. Así evitamos que arrastre un sabor demasiado marcado.
- Pelamos medio pepino, retiramos las puntas y lo cortamos. Lavamos el pimiento verde, quitamos las semillas y lo troceamos. Pelamos el ajo, lo abrimos por la mitad y retiramos el germen para que el ajo crudo no repita tanto.
- Ponemos en el vaso de la batidora el tomate, la remolacha, el pepino, el pimiento, el ajo, la miga de pan, una pizca de sal y la mitad del agua fría. Trituramos hasta obtener una crema lo más fina posible.
- Añadimos el aceite de oliva virgen extra en hilo mientras seguimos batiendo. No hace falta montar una emulsión perfecta, pero sí darle un poco de tiempo para que el aceite no quede separado en la superficie.
- Incorporamos el vinagre poco a poco. Mejor empezar con 20 ml, probar y decidir si necesita algo más. La remolacha ya aporta dulzor, así que el vinagre de Jerez ayuda a levantar el sabor sin convertirlo en un gazpacho agresivo.
- Ajustamos la textura con el resto del agua fría. Si lo queremos para beber, añadimos un poco más; si lo vamos a servir en cuenco con guarnición, lo dejamos algo más denso.
- Pasamos el gazpacho por un colador fino si queremos una textura más limpia. Este paso se nota bastante, sobre todo si los tomates tienen piel gruesa o muchas semillas.
- Probamos de sal y corregimos. Guardamos el gazpacho de remolacha con tomate en la nevera al menos 1 hora. Servido recién triturado está correcto, pero frío y reposado queda mucho mejor.
- Lo servimos en vasos o cuencos, con unos dados pequeños de pepino o remolacha, unas gotas de aceite por encima y, si nos apetece, un poco de queso fresco desmigado o yogur natural sin azúcar.





Consejos para un gazpacho de remolacha de rechupete
- Usad remolacha cocida de calidad, no una que venga blandísima y con sabor apagado. En esta receta se nota mucho porque no va cocinada después.
- No conviene igualar tomate y remolacha. Con demasiada remolacha, el gazpacho se vuelve más dulce, más terroso y pierde el punto fresco del gazpacho con tomate.
- Si queréis un sabor más profundo, podéis usar remolacha asada en lugar de cocida. Queda muy rica, pero ya no será una receta tan rápida porque necesita horno y enfriado previo.
- El pepino va en cantidad moderada. Ayuda a refrescar, pero si ponemos demasiado puede tapar el matiz de la remolacha y dejar un final algo áspero.
- Mejor añadir el vinagre en dos veces. La remolacha pide acidez, pero cada marca de remolacha cocida cambia bastante; unas son más dulces y otras tienen más sabor a conserva.
- Para una textura fina, batimos con paciencia y colamos. En un gazpacho tan vistoso, una crema sedosa queda mejor que una mezcla con pieles y semillas.
- Si lo vamos a preparar con antelación, lo guardamos en una botella o jarra bien tapada. Aguanta bien 24 horas en la nevera, aunque conviene removerlo antes de servir.
- No añadáis hielo directamente si ya está terminado. Enfría rápido, sí, pero también lo aguancha. Es mejor enfriar el gazpacho y, si hace falta, usar vasos fríos.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Al probarlo antes de enfriar puede parecer que le falta algo, pero el reposo en nevera cambia bastante el sabor. La remolacha se asienta, el tomate pierde crudeza y el vinagre se integra mejor. Por eso conviene corregir sal y acidez al final, después de enfriar si tenemos tiempo.
Si os queda demasiado espeso, no lo arregléis echando agua sin control. Añadimos agua fría poco a poco, batimos de nuevo y probamos. Un gazpacho demasiado líquido pierde cuerpo y acaba sabiendo menos a tomate y remolacha.
También puede pasar que la remolacha domine demasiado. En ese caso, la solución no es meter más vinagre a lo bruto, porque podemos dejarlo punzante. Lo mejor es añadir un tomate maduro más, un chorrito de aceite y una pizca de sal, batir de nuevo y ajustar la textura.
Sobre el pan, se puede hacer sin él, pero la miga ayuda a redondear la textura y a que el aceite se integre mejor. Si lo queréis más ligero, quitad el pan y reducid un poco el agua; quedará más líquido, pero seguirá funcionando.
Si lo vais a servir como entrante en comida de verano, mejor en cuenco pequeño o vaso ancho. Este gazpacho llena más que uno muy líquido, sobre todo por la remolacha y el aceite. Con una guarnición sencilla ya queda apañado.
Última revisión: 12 julio 2026
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