Gelatina: qué es, cómo usarla en la cocina y trucos para que siempre salga bien

Gelatina: qué es, cómo usarla en la cocina y trucos para que siempre salga bien

Hay ingredientes que parecen sencillos hasta que los usamos mal una vez y ya no se nos olvida. A todos nos ha pasado eso de esperar horas y acabar con algo que no cuaja ni a la de tres. Ahí es donde entra la gelatina, un básico de la cocina que, bien entendida, da mucho juego. De hecho, ya te explicamos cómo utilizar el agar agar. Medidas y cómo sustituir agar agar por gelatina o pectina o cómo sustituir ingredientes de cocina en repostería como ocurre con la gelatina.

Gelatina: qué es, cómo usarla en la cocina y trucos para que siempre salga bien

Curiosidades, historia y origen de la gelatina

La gelatina no es nada nuevo, aunque ahora la encontremos en sobres y láminas tan bien presentados. Se obtiene a partir del colágeno de huesos y pieles animales y ya se usaba en la cocina europea hace siglos, sobre todo en platos salados. Con el tiempo pasó del aspic clásico a los postres de colores que muchos recordamos de la infancia.

Durante años fue símbolo de cocina elegante, especialmente en banquetes y mesas importantes. Hoy ha bajado del pedestal y se ha colado en recetas caseras mucho más normales. Y oye, se agradece.

Beneficios de la gelatina en la cocina

La gelatina aporta textura sin añadir demasiadas calorías, lo que la hace interesante en recetas ligeras. También es una fuente de colágeno, aunque sin milagros ni promesas raras. Usada con cabeza, ayuda a preparar platos equilibrados y resultones.

Gelatina: qué es, cómo usarla en la cocina y trucos para que siempre salga bien

Consejos y trucos para usar gelatina en casa

  • Antes de nada, conviene saber qué gelatina tenemos entre manos, porque no es lo mismo la de hojas que la de polvo. Las hojas deben hidratarse en agua fría y escurrirse bien antes de usarlas, mientras que la gelatina en polvo suele disolverse primero en líquido frío. Parece obvio, pero aquí es donde fallan muchas recetas.
  • Nunca hay que hervir la gelatina, porque pierde su capacidad de cuajar y nos quedamos con un líquido triste. Lo ideal es añadirla a una preparación caliente pero fuera del fuego y remover bien. Si buscas una alternativa vegetal, el agar-agar funciona, aunque necesita otros tiempos y cantidades.
  • Más allá de los postres, la gelatina es muy útil en recetas saladas como terrinas, patés o incluso para dar cuerpo a salsas frías. También se puede jugar con capas, texturas y mezclas de sabores, combinando frutas, yogur o chocolate. Eso sí, ojo con la piña o el kiwi crudos, que se llevan regular con la gelatina.
  • En la cocina clásica francesa era habitual usarla para dar brillo y forma a platos que hoy nos parecerían de escaparate. Ahora la vemos más en cheesecakes, mousses o tartas frías, donde sigue cumpliendo su función sin complicarse la vida. Al final, lo importante es que haga su trabajo y no se note demasiado.
Tarta a los tres chocolates

La gelatina no muerde, aunque a veces imponga un poco de respeto. Conociendo cuatro trucos básicos, se convierte en una aliada estupenda para postres y platos fríos. Ahora solo queda sacarla del cajón y darle una nueva oportunidad en la cocina.

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Categorías: Ingredientes y alimentos

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