Guisantes con jamón

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Guisantes con jamón

Info.

Ingredientes para Guisantes con jamón

  • 1 Kg de guisantes frescos (una vez peladas las vainas os quedará en 500 grs de guisantes) o 2 latas (2 x 250 g, peso escurrido) de guisantes finos al natural
  • 2 cebolletas frescas o una cebolla
  • 80 g de un buen jamón (vuestro preferido)
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
  • En caso de acompañar con huevo: 4 huevos de tamaño XL

Receta de guisantes con jamón. Cuando empezamos en esto de la cocina a todo el mundo que le pregunto le parece un reto difícil de superar, no digo lo contrario, aunque la práctica y perder el miedo a los fogones es fundamental. Lo importante es empezar por recetas sencillas, que sean agradecidas para querer volver a cocinar. Por supuesto mi recomendación son platos sencillos, no muy elaborados y sobre todo deliciosos. Esta receta con verdura, los guisantes con jamón, lo es, además tiene un plus, se prepara en 5 minutos de nada. Uno de esos platos para los que no tienen tiempo que perder en la cocina y dicen no cocinar porque lo rico lleva tiempo.

Estamos en plena temporada de guisantes y acompañamos estos guisantes frescos con un poquito de jamón tendremos un plato de lujo. Lo idóneo es prepararlo con guisantes frescos, pero hay un inconveniente porque su temporada es pequeña y suelen ser bastante caros, así que estos podéis emplear una conserva de calidad y poder disfrutar de la receta. Comer guisantes verdes frescos es una costumbre relativamente moderna. Hasta el siglo XVII, los guisantes secos eran considerados un alimento de gente sin recursos, quienes los cocían durante horas junto con un trozo de tocino para conseguir el alimento necesario del día. No hay que olvidar que los guisantes son muy nutritivos y tienen un alto contenido calórico, con lo que un buen plato de este manjar nos ayuda a comer bien, sano y además llena el día de energía.

Afortunadamente han cambiado mucho las cosas y en la actualidad puedes disfrutar del lujo de comerlos cuando están en su mejor momento y probar todas y cada una de sus variedades, como los tirabeques o los brotes de guisante. En este plato hemos utilizado guisantes verdes, en sus vainas para que se conserven mejor. Considerad al comprarlos que su peso real será poco menos de la mitad de su peso en guisantes, 1 Kg son cuatro raciones. Tenéis en el mercado guisantes verdes durante todo el año pero la mejor época para consumirlos es en primavera o a principios de verano. En primavera alcanzan su maduración óptima, así que animaros a probar estas deliciosas bellezas de color esmeralda en estos clásicos guisantes con jamón. Perfectos para cualquier día de la semana o para una ocasión especial.

Preparación de los guisantes con jamón

  1. En la receta podéis emplear cualquier tipo de guisante, desde los guisantes frescos, los ultra congelados, guisantes finos, muy finos o de tamaño medio. Si nos decidimos por guisantes de lata, la receta no nos llevará más de 5 minutos, si optamos por ultra congelados serán 10 minutos más. Vosotros/as elegís. En caso de emplear guisantes congelados, los cocemos en abundante agua salada durante 10 minutos, contando este tiempo una vez que el agua rompa a hervir. Una vez hervidos los refrescaremos y reservaremos.
  2. Picamos en juliana, es decir en tiras, una cebolla o dos cebolletas. Cortamos de igual manera las lonchas de jamón. Reservamos.
  3. En una cazuela grande y con un chorrito de buen aceite de oliva virgen rehogaremos las cebolletas en juliana. Una vez rehogada agregaremos un buen jamón y rehogaremos durante 1 minuto más.
  4. Añadimos los guisantes que tenemos reservados y juntamos bien con una cuchara de madera sin romper los guisantes. Rectificamos de sal y pimienta negra, aunque recordad que el plato lleva jamón (este no es muy salado). Emplatamos y sólo queda disfrutar de este plato tan fácil y como podéis ver en la fotografía llena de color. Entra por los ojos. ¡A comer!

Consejo de acompañamiento

  • Huevos escalfados (le van de perlas). Los podemos preparar en un cuenco pequeño, tacita o bol, ponemos un poco de film transparente y cubrimos el cuenco de manera que el film sobresalga bastante del mismo. Echamos el huevo en el cuenco y cerramos haciendo un nudo al film, o con un alambre de los del pan de molde. Ponemos el huevo envuelto en agua hirviendo y dejamos cocer 1 minuto; es el tiempo perfecto para que el huevo nos quede medio hecho y la yema se derrita cuando lo rompamos. Si queréis hacerlos sin el film para que no se rompan o se deshagan a la hora de echarlos en el agua, cuando comience a cocer, echamos un chorrito de vinagre. Así el huevo quedará entero y no deshecho. La yema estará poco cuajada y se romperá cuando lo partimos con el resto.
  • Huevos fritos con puntilla: Lo más importante para que salgan bien los huevos con puntilla es tener una buena sartén antiadhente, un aceite de oliva de calidad, una espumadera manejable, huevos frescos a temperatura ambiente (a ser posible caseros) y una pizca de sal.

Podéis ver todas las fotos del paso a paso de la receta de estos guisantes con jamón en este álbum, no os perdáis detalle y os saldrá como el de mi madre.

  1. Para freír un huevo llenamos dos tercios de la sartén con aceite de oliva y la ponemos a fuego fuerte. El aceite debe estar bien caliente, cuanto más caliente esté más puntilla saldrá.
  2. Cascamos el huevo. Si no tenéis mucha práctica en este tema podéis ayudaros con el borde de una taza o vaso. Cuando el aceite esté bien caliente echamos el huevo a la sartén y le añadimos una pizca de sal.
  3. Ayudados por la espumadera empujamos un poco de aceite por encima de la clara y esperamos a que se haga la puntilla, sin pasarnos para que no se endurezca la yema. La puntilla la verás enseguida, es el borde crujiente del huevo.
  4. Recogemos el huevo con la ayuda de la espumadera y añadimos a un plato. Quedará un poco de aceite que hará la delicia de muchos con un buen trozo de pan. Ya veis que tiene su técnica, no es complicado pero tampoco es lo más fácil del mundo.
  5. Colocamos los huevos encima de los guisantes. Y a comer.

Mi amiga Mery nos presenta un buen consejo: “A mi me gusta cascar los huevos en un vasito o cuenco pequeño antes de echarlos a la sartén. Así me aseguro de varias cosas: que están buenos, que no se me cae ni un cachito de cáscara, y que los coloco en el centro del aceite de una sola vez. Es un truquillo muy recomendable tanto para los novatos como para los que no les guste dejar nada al azar.”

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