Para 6
0.8€/pers.
215kcal/100g
Ingredientes
- 500 ml de leche entera
- 200 ml de nata líquida para montar
- 115 g de azúcar
- 4 yemas de huevo M
- 2 ramas de canela
- 1/4 de cucharadita de canela molida
- 1 tira de piel de limón, sólo la parte amarilla (opcional)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
Un buen helado de canela casero sirve para algo más que para llenar una copa y ponerle una cucharilla. Tiene ese punto de postre antiguo, de leche aromatizada y especia, que encaja de maravilla con una manzana asada, unas torrijas, un bizcocho sencillo o un café recién hecho. No necesita color raro ni tropezones para hacerse notar. Aquí tienes una selección de nuestros mejores helados caseros.
Aquí la canela trabaja de dos maneras. La rama perfuma la leche con calma y la canela molida aparece en una cantidad pequeña, solo para dejar claro el sabor. Si usamos demasiada, el helado no queda más rico: queda más áspero. Es una receta sencilla, pero no admite el “echo una cucharada y ya veremos” tan bien como parece.
Por textura, se acerca más al helado de queso, porque lleva yemas y busca una base con cuerpo, aunque el sabor va por otro lado. Frente al helado de leche condensada, resulta menos dulce y menos directo. Y al lado del helado de stracciatella, cambia el crujiente del chocolate por una sensación más limpia, más de sobremesa tranquila.
La clave está en cocinar una crema fina, enfriarla bien y no pedirle al congelador que haga el trabajo que no hemos hecho antes. Si tenemos heladera, mejor. Si no, también se puede preparar en casa, pero habrá que mover la mezcla varias veces durante las primeras horas para que no acabe compacta.
Receta casera de helado de canela

Preparación paso a paso
- Ponemos en un cazo la leche, la nata, las ramas de canela, la piel de limón si la usamos y una pizca de sal. Calentamos hasta que esté a punto de hervir, apagamos el fuego y tapamos el cazo.
- Dejamos reposar la leche aromatizada durante 25 minutos. No hace falta alargarlo una hora, porque la canela puede dominar demasiado. Pasado ese tiempo, retiramos las ramas y la piel de limón.
- En un bol mezclamos las yemas con el azúcar. Batimos con varillas hasta que el conjunto esté uniforme y algo más claro, sin necesidad de montarlo mucho.
- Volvemos a calentar la leche infusionada. Cuando esté caliente, vertemos una parte sobre las yemas mientras removemos sin parar. Añadimos el resto poco a poco. Este templado evita que las yemas se cuajen de golpe.
- Devolvemos la mezcla al cazo y cocinamos a calor suave, removiendo con una espátula. La crema debe espesar ligeramente, lo justo para cubrir el dorso de la cuchara. Si usamos termómetro, la llevamos a unos 82-84 ºC. No debe hervir.
- Retiramos del fuego y añadimos la miel, la glucosa o el azúcar invertido. Mezclamos hasta que se disuelva por completo. Este ingrediente ayuda a que el helado no quede tan duro después de congelar.
- Incorporamos la canela molida y la vainilla, si la usamos. Colamos la crema con un colador fino para retirar cualquier resto de canela o pequeño grumo de yema.
- Pasamos la mezcla a una jarra o recipiente limpio. Dejamos que pierda calor y la guardamos en la nevera, tapada, durante al menos 4 horas. La mezcla debe llegar muy fría al mantecado.
- Con heladera, vertemos la crema fría en la máquina y la trabajamos hasta que tenga textura de helado blando. Después la pasamos a un recipiente con tapa y la congelamos 2 o 3 horas para que se asiente.
- Sin heladera, ponemos la crema en un recipiente bajo. La llevamos al congelador y la removemos cada 30-40 minutos durante las primeras 3 horas, rascando bien los bordes y el fondo. Después dejamos que termine de congelarse.
- Para servirlo, lo sacamos unos minutos antes del congelador. Debe poder hacerse bola sin pelearse con la cuchara. Podemos terminar con una pizca mínima de canela molida, pero sin cubrir el sabor del helado.






Consejos para un helado de canela de rechupete
- La canela en rama es la que debe llevar el peso del aroma. Si cargamos la receta con canela molida, el helado puede quedar terroso y con una sensación seca en boca.
- La piel de limón es opcional, pero funciona muy bien si queremos acercar el sabor a postres como la leche merengada o el arroz con leche. Usad solo la parte amarilla.
- Las yemas no están para dar sabor a huevo, sino para aportar cuerpo. Si la crema hierve, la receta se tuerce: aparece grumo, olor raro y una textura basta.
- La miel suave, la glucosa o el azúcar invertido ayudan a mejorar la textura, pero tampoco conviene abusar. Si ponemos mucha cantidad, el helado puede quedar demasiado dulce o tardar más en endurecer.
- Si la mezcla sabe perfecta antes de congelar, probablemente quedará un poco apagada después. El frío reduce la percepción del dulzor y del aroma, por eso la base debe quedar ligeramente más intensa.
- Para esta receta no escogería una canela muy vieja de fondo de armario. En un bizcocho puede pasar más desapercibida, pero en un helado donde es protagonista se nota enseguida.
- Si vais a acompañarlo con fruta, la manzana asada, la pera cocida o el plátano a la plancha le van especialmente bien. Mejor frutas dulces y suaves que frutas muy ácidas.
- Guardadlo bien tapado y con el menor aire posible dentro del recipiente. La canela absorbe olores con facilidad, y un congelador con pescado, pan o sofritos cerca puede fastidiar el resultado.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Cuando la mezcla empieza a espesarse, saber cuándo retirar la crema del fuego es la parte más delicada. No buscamos una natilla densa. Tiene que cubrir la cuchara con una capa fina y brillante.
Si aparece algún grumo pequeño, colar la crema puede salvar la textura siempre que no se haya cortado por completo. Si huele claramente a huevo cocido, mejor repetir la base.
En esta receta, usar solo canela molida no da el mismo resultado. Se puede hacer, pero el sabor queda menos fino y la textura puede perder limpieza. La rama merece la pena.
Si no tenemos heladera, remover durante la congelación marca la diferencia. No convierte la receta en un helado profesional, pero evita buena parte de los cristales grandes.
Para una versión sin lactosa, usar leche y nata sin lactosa es el cambio más sensato. Cambiarlo todo por bebidas vegetales ya nos lleva a otra receta, con otra grasa, otro sabor y otra textura.
Si el helado queda duro tras varios días, unos minutos fuera del congelador suelen arreglar el servicio. Los helados caseros no se comportan como los industriales, sobre todo si no llevan estabilizantes.
Última revisión: 18 junio 2026
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35 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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