Para 6
0.7€/pers.
265kcal/100g
Ingredientes
- 200 g de galletas María
- 450 g de leche entera
- 300 g de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
- 100 g de azúcar blanco
- 20 g de miel
- 3 yemas de huevo (tamaño M)
- 1 pizca de sal
Las galletas María llevan tanto tiempo en nuestras cocinas que casi cuesta mirarlas como un ingrediente especial. Van en el vaso de leche, en tartas de cumpleaños, en natillas, en bases de postres fríos y, cuando se trituran dentro de una crema láctea, también dan un helado casero de los que desaparecen sin mucho esfuerzo.
Este helado de galletas María tiene una ventaja clara: sabe a postre de casa, pero queda con textura de heladería si cuidamos dos detalles. El primero es usar nata con buena materia grasa. El segundo, cocinar la base con yemas a fuego suave, sin prisas y sin dejar que hierva. No hay más misterio, pero sí conviene respetar esos pasos para que salga cremoso y no acabe como un bloque de hielo con sabor a galleta.
Dentro del recetario frío, esta receta va muy bien al lado del helado casero de turrón de Jijona, que comparte esa base láctea cremosa y el punto de dulce tradicional. También recuerda al helado casero de avellanas por el juego entre grasa, fruto seco o galleta y una crema bien mantecada. Y si sois de los que siempre tiran al clásico seguro, el helado de chocolate sigue siendo el primo goloso que nunca falla.
Las Marie biscuits nacieron en Londres en 1874 para conmemorar la boda de la gran duquesa María Alexandrovna de Rusia con el duque de Edimburgo. Con el tiempo viajaron por medio mundo y en España acabaron encontrando sitio fijo en la despensa. Aquí las usamos para montar un helado sencillo, sin ingredientes raros y con ese sabor tostado tan reconocible.
Receta casera de helado de galletas María

Preparación paso a paso
- Troceamos las galletas María con las manos. No hace falta dejarlas hechas polvo, porque luego se van a ablandar con la leche y la nata.
- Ponemos en un cazo la leche entera, la nata, el azúcar, la miel y una pizca de sal.
- Calentamos a fuego medio-bajo, removiendo de vez en cuando, hasta que la mezcla esté bien caliente, pero sin llegar a hervir.
- Retiramos el cazo del fuego, añadimos las galletas troceadas y mezclamos.
- Dejamos reposar 10 minutos para que las galletas se empapen bien y empiecen a deshacerse.
- Trituramos con batidora hasta obtener una crema homogénea. Si queremos un helado más fino, trituramos bien; si nos gusta encontrar algún trocito pequeño de galleta, no hace falta apurar tanto.
- En un bol aparte batimos ligeramente las yemas de huevo.
- Añadimos sobre las yemas un par de cucharadas de la crema caliente, poco a poco y sin dejar de remover. Así las templamos y evitamos que se cuajen de golpe.
- Vertemos las yemas templadas en el cazo con el resto de la crema.
- Llevamos de nuevo el cazo al fuego, esta vez muy suave, y cocinamos removiendo constantemente con una espátula.
- Cocinamos durante 5 o 6 minutos, hasta que la crema espese un poco y cubra la espátula con una película fina. Si tenemos termómetro, buscamos 82-83 ºC, sin pasar de 84 ºC.
- Retiramos del fuego en cuanto esté lista. La textura debe recordar a unas natillas ligeras, no a una crema espesa de relleno.
- Pasamos la crema a un bol limpio. Si vemos algún grumo, la colamos antes.
- Cubrimos con film transparente tocando la superficie para que no forme piel.
- Dejamos que pierda calor y guardamos en la nevera un mínimo de 4 horas. Si podemos dejarla de un día para otro, mejor: la mezcla estará más fría y el sabor más asentado.
- Si tenemos heladera, vertemos la crema fría en la máquina y mantecamos siguiendo las instrucciones del fabricante, hasta que tenga textura cremosa.
- Si no tenemos heladera, pasamos la crema a un recipiente hermético y la metemos en el congelador.
- Durante las primeras 2 o 3 horas, sacamos el recipiente cada 30 o 40 minutos y removemos con unas varillas o un tenedor para romper los cristales de hielo. Repetimos este proceso 4 o 5 veces.
- Cuando el helado tenga cuerpo, lo dejamos congelar hasta que esté firme.
- Antes de servir, lo sacamos del congelador unos 8 o 10 minutos para que sea más fácil formar bolas.








Consejos para un helado de galletas María de rechupete
- Usad leche entera y nata para montar, no versiones ligeras. La grasa ayuda a que el helado quede más cremoso y menos cristalizado.
- No hirváis la crema cuando ya lleva yemas. Si el fuego va fuerte, la mezcla puede cortarse y aparecerán grumos.
- La miel no está puesta por capricho: ayuda a que el helado quede algo más manejable después del congelado.
- La pizca de sal no sala el postre. Solo levanta el sabor de la galleta y evita que quede plano.
- Si queréis un acabado más fino, triturad muy bien la mezcla y coladla antes de enfriar.
- Para un helado con más textura, reservad 2 o 3 galletas y añadidlas muy troceadas al final del mantecado. No quedarán crujientes dentro, porque absorben humedad, pero sí darán pequeños tropezones.
- El crujiente real es mejor ponerlo al servir: galleta rota por encima, un poco de chocolate rallado o unas almendras tostadas picadas.
- No llenéis el recipiente hasta arriba. El helado necesita algo de espacio y además será más fácil removerlo si lo hacéis sin heladera.
- Guardadlo bien tapado para evitar escarcha y olores del congelador.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
La señal más clara de cuándo está lista la crema aparece al pasar el dedo por la espátula: si deja un surco limpio y la crema no se cierra enseguida, podemos retirarla del fuego. No debe quedar tan espesa como unas natillas de postre, porque luego todavía se enfriará y ganará cuerpo.
También sale mucho la duda de si se puede hacer sin heladera. Sí, se puede, pero hay que currarse un poco el congelado. Remover varias veces durante las primeras horas ayuda a romper los cristales de hielo y mejora bastante la textura final. No será exactamente igual que con máquina, pero queda muy digno.
El motivo por el que a veces aparece un helado casero demasiado duro suele estar en el equilibrio de grasa, azúcar y agua. En esta receta ayudan la nata, las yemas, el azúcar y la miel, pero aun así conviene sacarlo unos minutos antes de servir para que recupere una textura más amable.
Si os planteáis usar otras galletas distintas, poder se puede, pero ya no será el mismo helado. Con galletas tipo Digestive quedará más tostado y con otro punto de grasa; con galletas de canela cambiará bastante el sabor; y con galletas rellenas podéis acabar con una mezcla demasiado dulce.
Para conservarlo bien, lo importante es evitar la escarcha y los cambios de temperatura. Lo ideal es guardarlo en un recipiente hermético, pegando un poco de film a la superficie antes de cerrar. Está mejor durante la primera semana, aunque puede aguantar hasta 2 semanas si el congelador trabaja bien y no lo abrimos cada dos por tres.
Última revisión: 9 junio 2026
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35 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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