Helado de stracciatella, cremoso y con lascas finas de chocolate

Helado de stracciatella, cremoso y con lascas finas de chocolate

Icono personas Para 6Icono euro 1.1€/pers.Icono calorias 310kcal/100g

Ingredientes

  • 500 ml de nata líquida para montar (mínimo 35% de grasa)
  • 200 ml de leche entera
  • 120 g de azúcar
  • 25 g de miel suave, glucosa líquida o azúcar invertido
  • 4 yemas de huevo M
  • 100 g de chocolate negro, entre 60% y 70% de cacao
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

La stracciatella engaña un poco. Parece un helado de nata o vainilla con chocolate, pero la gracia está justo en no tratarlo como un helado con pepitas. Aquí el chocolate se añade fundido, en un hilo fino, para que al tocar la crema helada se rompa en lascas pequeñas e irregulares. Esa diferencia cambia la textura por completo.

El resultado tiene que ser cremoso, suave y con trocitos de chocolate que crujen lo justo, sin encontrarnos piedras duras ni bloques grandes. Para conseguirlo no hace falta montar un obrador en casa, pero sí respetar tres cosas: una base bien hecha, un enfriado suficiente y el chocolate añadido en el momento correcto.

La receta nació en Bérgamo, en el norte de Italia, y tiene ese punto sencillo de los buenos helados clásicos: leche, nata, yemas, azúcar y chocolate. Nada raro. Nada de complicarse por complicarse. Si os gusta esta familia de postres fríos, en el blog también tenéis el helado de chocolate casero, el helado de vainilla casero y el helado de nata casero, tres recetas que van muy en la misma línea y sirven para ir pillando mano con las bases cremosas.

Receta casera de helado de stracciatella

Preparación paso a paso

  1. Ponemos en un cazo la nata, la leche, la miel o azúcar invertido y la pizca de sal. Calentamos a fuego medio hasta que la mezcla esté bien caliente, pero sin dejar que hierva. En cuanto empiece a salir vapor y veamos pequeñas burbujas en los bordes, apartamos del fuego.
  2. En un bol batimos las yemas con el azúcar hasta que la mezcla esté más clara y algo cremosa. No hace falta montar muchísimo, pero sí integrar bien el azúcar para que luego la crema quede fina.
  3. Vertemos poco a poco una parte de la mezcla caliente sobre las yemas, sin dejar de remover. Este paso es importante para que las yemas suban de temperatura despacio y no se cuajen de golpe.
  4. Devolvemos todo al cazo y cocinamos a fuego bajo, removiendo continuamente con una espátula o unas varillas. La crema debe espesar ligeramente, como unas natillas finas. Si tenemos termómetro, lo suyo es quedarse alrededor de 82-84 ºC. Si no lo tenemos, nos guiamos por la cuchara: al pasar el dedo por el dorso debe quedar un surco limpio.
  5. Retiramos del fuego, añadimos la vainilla y colamos la crema por un colador fino. No es un paso decorativo: nos ayuda a eliminar cualquier pequeño grumo de yema y deja una base más limpia.
  6. Tapamos la crema y la dejamos enfriar primero a temperatura ambiente. Después la metemos en la nevera durante al menos 4 horas. Si puede reposar toda la noche, mejor. Una base bien fría manteca mejor y da un helado más cremoso.
  7. Pasamos la mezcla a la heladera y mantecamos siguiendo las instrucciones de la máquina. Lo normal es que tarde entre 20 y 30 minutos, hasta tener una textura de helado blando y cremoso.
  8. Mientras el helado se manteca, fundimos el chocolate al baño maría o en el microondas a golpes cortos. Lo dejamos templar un poco: debe seguir fluido, pero no estar tan caliente que derrita la crema al tocarla.
  9. Cuando el helado esté casi listo, vertemos el chocolate fundido en un hilo muy fino mientras la heladera sigue funcionando. El frío hará que el chocolate se solidifique al instante y las palas lo romperán en lascas irregulares.
  10. Pasamos el helado a un recipiente bajo y ancho, alisamos la superficie y lo tapamos bien. Si queremos evitar escarcha, podemos poner film en contacto directo con el helado antes de cerrar el recipiente.
  11. Guardamos en el congelador durante al menos 3 o 4 horas para que coja cuerpo. Antes de servirlo, lo dejamos 10 minutos en la nevera o unos minutos a temperatura ambiente, según lo duro que esté.
  12. Si no tenemos heladera, ponemos la base fría en un recipiente apto para congelador y la removemos cada 30 minutos durante las primeras 3 horas. Cuando ya esté cremosa y semicuajada, añadimos el chocolate fundido en hilo fino y removemos rápido para formar las lascas.

Consejos para un helado de stracciatella de rechupete

  • No dejéis hervir la crema de yemas. Si hierve, se corta o coge sabor a huevo cocido. Fuego bajo, paciencia y remover sin despistarse.
  • La base debe estar muy fría antes de mantecar. Meter una crema templada en la heladera es pedirle demasiado a la máquina y suele acabar en un helado menos fino.
  • El chocolate negro entre 60 % y 70 % funciona muy bien. Si usamos uno demasiado amargo, puede dominar el sabor; si usamos uno muy dulce, la stracciatella pierde ese contraste tan suyo.
  • El hilo de chocolate debe ser fino. Si lo echamos a chorros grandes, no saldrán lascas delicadas, sino placas más gruesas y difíciles de comer.
  • La miel suave, la glucosa o el azúcar invertido ayudan a que el helado no quede tan duro en un congelador doméstico. No conviene pasarse, porque también endulzan y pueden cambiar la textura.
  • Si el helado lleva muchas horas en el congelador, no intentéis sacar bolas a lo bruto recién abierto. Un reposo corto en la nevera mejora mucho la textura y evita partir la cuchara.
  • No recomiendo añadir fruta, especias fuertes ni chocolate blanco en esta receta base. Se puede hacer, claro, pero ya estaríamos moviéndonos hacia otra cosa. Para una stracciatella clásica, mejor pocos ingredientes y bien usados.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.

Si al cocinar la base aparecen grumos, lo más probable es que las yemas hayan cogido demasiado calor. Se puede intentar salvar colando la crema inmediatamente, pero si huele a tortilla o se ha cortado mucho, no merece la pena seguir.

Cuando el chocolate no forma lascas y se mezcla con la crema, normalmente está demasiado caliente o el helado aún no está bastante frío. Hay que añadirlo al final del mantecado, cuando la mezcla ya tiene textura de helado blando.

En caso de no tener heladera, sí se puede hacer este helado de stracciatella en el congelador, pero hay que remover varias veces para romper los cristales. No queda exactamente igual que con máquina, aunque sale bastante digno si la base está bien fría.

Si el helado queda muy duro al día siguiente, no significa que la receta esté mal necesariamente. Los congeladores domésticos enfrían más de lo ideal para servir helados cremosos. Dejadlo reposar unos minutos antes de sacar las bolas y guardadlo siempre bien tapado.

También se puede preparar sin yemas, pero la textura cambia bastante. Una versión sin huevo necesita otra ayuda para espesar, como maicena, leche en polvo o algún estabilizante. No es peor, pero ya no será esta misma receta.

Última revisión: 16 junio 2026

Hemos trabajado 2 horas y 25 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

35 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.

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