Recetas de helados caseros. Nuestra selección más refrescante

Recetas de helados caseros. Nuestra selección más refrescante

El helado es ese postre que nos hace viajar en el tiempo hasta llevarnos de paseo por nuestra infancia. Por su sabor, por su color, por su textura. También por ese calambrazo que provoca el frío a veces. Y a pesar de todas esas buenas sensaciones, los adultos seguimos viendo a los helados como enemigos de nuestra salud o nuestro peso.

Siempre se nos ha dicho que el helado engorda, provoca caries o eleva el colesterol. Pero todo eso depende de la materia prima con la que se haya elaborado. Por eso hoy queremos animaros a hacer vuestros propios helados en casa. Con ingredientes naturales, saludables y bajos en azúcares y sin colorantes, estabilizantes ni aromas.

Pero además, queremos que logréis un helado cremoso y delicioso. Elaborando nuestro propio helado casero podremos tomarlo a diario sin miedos… Eso sí ¡con mesura! 

Recetas de helados caseros

Helado de frambuesa

Este helado se mueve en una zona muy agradecida de los postres fríos: tiene la frescura del helado de melón, la acidez limpia del helado de limón y una base láctea que también nos recuerda al helado de stracciatella, aunque aquí el chocolate no mande en la receta. La frambuesa tiene carácter suficiente para ir sola, pero necesita una crema que la acompañe sin taparla.

Helado de coco

Abrir una lata de leche de coco y abrir un brick de bebida de coco no es lo mismo. Para este helado de coco necesitamos la primera: más grasa, más cuerpo y un sabor bastante más claro. La bebida vegetal sirve para un batido, pero en un helado casero se queda corta y nos deja una mezcla más pobre.

Helado de plátano

No vamos a hacer un falso helado de plátano congelado y batido, que también tiene su sitio, sino un helado de crema con fruta de verdad. Lleva nata, leche, yemas y una pequeña ayuda de miel o azúcar invertido para que el congelador no lo convierta en una piedra. El limón no está para que sepa ácido, sino para levantar el sabor del plátano y frenar un poco la oxidación.

Helado de pistacho

La clave está en triturar bien el pistacho y unirlo a una crema ligera, sin hervirla. Así conseguimos un helado con cuerpo, pero no pesado. La miel, la glucosa o el azúcar invertido ayudan a que no quede duro como una piedra, y las yemas aportan una base más fina, de esas que se pueden servir en bolas sin pelearse con la cuchara.

Helado de canela

Aquí la canela trabaja de dos maneras. La rama perfuma la leche con calma y la canela molida aparece en una cantidad pequeña, solo para dejar claro el sabor. Si usamos demasiada, el helado no queda más rico: queda más áspero. Es una receta sencilla, pero no admite el “echo una cucharada y ya veremos” tan bien como parece.

Helado de Kinder Bueno

La gracia está en que recuerde al Kinder Bueno sin convertirlo en una pasta empalagosa. Tiene que notarse la avellana, el chocolate con leche, la base cremosa y esos trocitos crujientes que aparecen de vez en cuando en la cucharada. Para conseguirlo, conviene añadir las barritas al final, bien frías y troceadas, porque la oblea aguanta mejor y no se deshace dentro de la mezcla.

Helado de stracciatella

La stracciatella engaña un poco. Parece un helado de nata o vainilla con chocolate, pero la gracia está justo en no tratarlo como un helado con pepitas. Aquí el chocolate se añade fundido, en un hilo fino, para que al tocar la crema helada se rompa en lascas pequeñas e irregulares. Esa diferencia cambia la textura por completo.

Helado de limón

Esta versión mantiene el carácter ligero del limón, pero con una textura más amable. No buscamos un helado pesado de nata, ni tampoco un sorbete seco que haya que rascar con la cuchara. Queda cremoso, refrescante y con ese punto cítrico que limpia la boca después de una comida larga.

Helado de queso

No es un helado de queso fuerte ni raro. Aquí no buscamos que sepa a tabla de quesos ni a aperitivo salado. Lo suyo es tirar de queso crema tipo Philadelphia, nata, leche y yemas para conseguir una base cremosa, dulce en su punto y con ese sabor lácteo que pide a gritos algo crujiente cerca: unas galletas rotas, frutos rojos, un poco de mermelada o un sirope de caramelo.

Helado de melón

Aquí el único peligro real es la textura. El melón tiene mucha agua y, si lo mezclamos sin más con leche y nata, podemos acabar con un bloque duro más cerca de un granizado que de un helado cremoso. No es una tragedia, pero conviene hacer dos cosas sencillas: usar nata con bastante grasa y añadir una pequeña parte de miel, glucosa o azúcar invertido. Esa ayuda extra se nota después en la cuchara.

Helado de menta y chocolate

La gracia está en una base láctea sencilla, con nata, leche y azúcar, pero reforzada con un poco de miel o glucosa para que el congelador no la convierta en piedra. El chocolate negro ayuda a equilibrar la dulzura y deja ese contraste que hace que este sabor siga funcionando año tras año, aunque siempre haya alguien en la mesa que suelte la bromita de la pasta de dientes. Ese comentario viene de serie, asumámoslo.

Nougat helado

Este postre viene de la familia francesa del nougat glacé, una elaboración que recuerda al turrón por la mezcla de miel, clara de huevo y almendras, pero con una textura mucho más ligera gracias a la nata montada. Si os gustan los dulces con frutos secos, anda cerca del helado de turrón, del turrón de Jijona y del tiramisú de turrón, aunque aquí no buscamos sabor navideño puro, sino un semifrío elegante y nada pesado.

Helado de nata

Esta versión lleva nata, leche, yemas y un toque de vainilla. La leche aligera la mezcla, la nata aporta cuerpo y las yemas ayudan a conseguir una textura más fina. Si usamos solo nata, el helado puede quedar pesado y con una sensación grasa demasiado marcada. Rico, sí, pero de los que piden sofá después.

Helado de galletas María

Las galletas María llevan tanto tiempo en nuestras cocinas que casi cuesta mirarlas como un ingrediente especial. Van en el vaso de leche, en tartas de cumpleaños, en natillas, en bases de postres fríos y, cuando se trituran dentro de una crema láctea, también dan un helado casero de los que desaparecen sin mucho esfuerzo.

Helado de sándwich o sándwich helado

La gracia está en ese contraste tan simple: dos cookies y un relleno frío y cremoso. Vale para una merienda de verano, para sacar después de comer o para tener en el congelador cuando apetece algo dulce sin montar demasiado lío. Si además rebozamos los bordes con chocolate picado, frutos secos o galleta triturada, queda bastante más vistoso sin complicarnos la tarde.

Helado frito

Aunque muchos lo asocian a restaurantes chinos o mexicanos, el helado frito se popularizó en Estados Unidos en los años 80 como postre llamativo en cadenas de comida internacional. La técnica consiste en congelar muy bien el helado y rebozarlo varias veces antes de freírlo rápidamente, creando una capa aislante que impide que se derrita al instante. 

Helado de mango

El mango, esa fruta tropical tan apañada, tiene su origen en Asia del Sur, especialmente en India y Birmania, aunque hoy en día se cultiva en todo el mundo. En España, por ejemplo, la Axarquía malagueña y algunas zonas de Granada están llenas de mangos espectaculares.

Helado de mantecado

El mantecado no es solo cosa de helados, claro: en España, este nombre nos lleva enseguida a los dulces navideños. Pero en el mundo heladero, el “mantecado” hace referencia a un helado base de leche y yemas aromatizado con vainilla, limón y canela, muy popular en Andalucía y en países de América Latina.

Helado de café

¿Hay algo mejor que combinar dos de nuestros placeres favoritos: el café y el helado? El helado de café es uno de esos postres que nos transporta a diferentes épocas y lugares. Aunque suena moderno y chic, la historia del helado de café se remonta a la antigua Persia, donde se mezclaban nieve y frutas con diferentes sabores para crear un postre refrescante.

Helado de galletas Oreo

Está receta de helado de Oreo no incluye muchos ingredientes ya que, de lo contrario, tan solo estaríamos restándole el protagonismo a la galleta y esa no es la idea. Por otro lado, no será necesario emplear ninguna heladera o máquina especial para hacer nuestro helado, sin necesidad de que el proceso de preparación sea demasiado largo. Lo único que puede complicarse un poco es montar la nata y esperar a que el helado termine de congelarse para poder hincarle la cuchara.

Helado de sandía y yogur de soja

A todos nos ha apetecido alguna vez un buen helado en invierno, y es que, el helado no solo toca en verano. Hoy te enseñaremos cómo elaborar un delicioso y refrescante helado de sandía, que además de ser saludable, es apto para veganos y no contiene ningún tipo de azúcar. 

Tulipas y cucuruchos para helados

Esta receta de tulipas y cucuruchos para helados parte de pocos ingredientes y tiene una ventaja clara: podemos hacerlos a nuestro gusto, más o menos tostados, con un toque de vainilla y, si nos apetece, rematados con chocolate fundido o almendra picada. 

helado de vainilla casero

Helado de vainilla

Este cremoso helado de toda la vida se hace con una crema inglesa o unas natillas ligeras que luego congelaremos, el secreto para conseguir un sabor perfecto es utilizar unas vainas de vainillas lo más frescas posibles.

Receta de helado de chocolate casero

Helado de chocolate casero

Este helado no podía faltar entre todos los que preparo en verano, un postre al que sin duda sucumbiréis, un placer que activa nuestras endorfinas tan sólo con el aroma a cacao. Los efectos positivos de este helado gracias a su alto contenido en cacao están demostrados en muchos estudios.

Helado de yogur y frutos rojos casero

Yogur helado. Frozen yogurt con frambuesas y arándanos

Dicen que es una receta de postre mucho más saludable que la crema de helado clásico, igual de apetecible y divertido pero con menos grasa y calorías.

Helados Magnum caseros

Helados Magnum caseros

Los Magnum son los clásicos bombones helados de toda la vida, así los conocemos quienes tenemos ya una edad, pero con un nombre más sofisticado. Un postre perfecto para los más pequeños de casa y no tan niños, helados caseros tipo Magnum, para el verano o cualquier otra época del año.

Helado de cerezas picotas

Helado de cerezas picotas

En verano es también temporada de picotas y una forma perfecta de disfrutar de esta fruta de otra forma. Un postre cremoso, refrescante, donde añadimos menos azúcar que en un helado normal pues aportamos el protagonismo a la fruta.

Helado de arroz con leche casero

Helado de arroz con leche y canela

En casa somos de comer helados durante todo el año y este es un sabor que seguramente no habrás probado y que te encantará.

Helado de turrón casero

Helado casero de turrón

Quizás uno de los helados que más gustan en casa es de turrón, con tropezones del mismo, como debe ser y como lo preparan los entendidos en Alicante. Con todo el sabor a Xixona y una textura suave pero con un premio de trocito de turrón que toca entre cucharada y cucharada.

Helado casero de avellana

Helado casero de avellanas

Después del helado de turrón le llega el turno al segundo favorito en casa, el helado de avellanas. Tras varias pruebas nos quedemos con esta receta, un postre lleno de sabor a avellanas que satisface nuestra pasión por los frutos secos, con toda la untuosidad de la base láctea y el dulzor de la mejor miel gallega que recoge mi amigo Suso en sus colmenas lucenses.

Recetas de polos y sorbetes de fruta

Polos de naranja caseros

Polos de naranja

Un helado sencillo, saludable y muy fácil de hacer en casa: el polo de naranja. Lo único que necesitamos para esta elaboración es un molde para polos y zumo de naranja.

Polos de sandía

El verano siempre viene acompañado de helados y polos, y ahora que está a la vuelta de la esquina, os proponemos unos polos deliciosos elaborados con sandía fresca. Los más pequeños de la casa disfrutarán de un postre refrescante, casero y delicioso al mismo tiempo que comen fruta.

Sorbete de sandía casero

Sorbete de sandía y té de jazmín

En los calurosos veranos no pueden faltar en tu nevera los famosos sorbetes, son postres fáciles, perfectos para una buena hidratación por su gran cantidad de agua y llenos de sales y vitamina al tener como base la fruta.

Granizado casero

Granizado de cítricos

Esta receta no puede ser más sana, cargado de vitaminas como el zumo de naranja del desayuno pero con un toque más cítrico y refrescante.

Ingredientes comunes del helado

Con los ingredientes adecuados puedes hacer helado de cualquier sabor que te apetezca en tu casa. Este alimento congelado se elabora, por lo general, con productos lácteos. Esto es leche o crema. De hecho, la mezcla tradicional para elaborar helado es una crema inglesa o natillas: un cuajado de yemas, leche, nata y aromas. A menudo, esta base se combina con frutas y otros ingredientes para obtener distintos sabores. 

Resumiendo: para hacer un buen helado cremoso a mano necesitaremos:

Edulcorantes

  • Azúcar. El azúcar disuelto en agua retrasa la congelación y, por lo tanto, la cristalización. El agua con azúcar disuelta no se congela a 0 ºC, sino a menos; dependiendo de la cantidad de azúcar. De este modo concluimos que cuanto más azúcar utilicemos más cremosidad alcanzaremos, deberemos buscar el equilibrio para no convertir nuestro helado casero en una fábrica de caries y calorías.
  • Azúcar invertido. Este líquido edulcorante es el resultado de separar la fructosa de la glucosa del azúcar por medio de la hidrólisis (usando el agua como disolvente). El azúcar invertido es mucho más potente que el propio azúcar a la hora de reducir el punto de congelación, por lo que se recomienda sustituir un tercio del azúcar por azúcar invertido para obtener más cremosidad en nuestro helado.
  • Miel. Se trata de un anticongelante natural. (Queremos hacer helado cremoso, no un bloque de hielo con sabor). Sus características son similares a las del azúcar invertido, pero en este caso tenemos que tener en cuenta el pronunciado sabor de la miel, que influirá en el resultado final de nuestro producto.
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Grasa

  • Aquí entrarían los productos lácteos como la leche, la nata, el yogur o las yemas de huevo.
  • Esta será la base de nuestro helado cremoso. Como con el azúcar, cuanto mayor sea el porcentaje de grasa mayor será la cremosidad del helado (pero también lo hará menos saludable).
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Proteínas

  • Como las grasas, las proteínas proceden de la yema del huevo y de la leche, por lo que están presentes en la base de nuestro helado.
  • Las proteínas tienen dos efectos: evitan la cristalización y, al mismo tiempo, forman una especie de gelatina que atrapa el agua y hace que los cristales de hielo no puedan crecer.
  • Un truco para aumentar la cantidad de proteínas, y así la cremosidad del helado, es añadir leche en polvo.

Aire

  • No es un ingrediente en sí mismo, pero sí un componente necesario para evitar que nuestro producto se congele.
  • Introduciremos el aire en nuestro helado batiendo la mezcla continuamente durante el proceso de elaboración para evitar la cristalización.

Alcohol

  • En caso de hacer helado de, pongamos licor café o de crema de orujo, por ejemplo, estarás de enhorabuena, ya que el alcohol es un gran anticongelante.
  • Por lo tanto podrás conseguir una textura más cremosa. Eso sí, ¡no te pases con el alcohol! No es recomendable añadir más del 20% a la mezcla.
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Fruta, cacao, frutos secos

  • Este ingrediente será el que dará sabor a nuestro helado.
  • Se prepara (leche aromatizada, almíbar o pasta, dependiendo del sabor e ingredientes elegidos) previamente.
  • Se deja apartado hasta que tengamos lista nuestra base de helado. Entonces mezclaremos los dos preparados. 

El proceso: Mantecar

Mantecar es el proceso mediante el que cambia la textura del helado de líquida a sólida por medio de la agitación y el frío. Con este proceso lo que pretendemos es que la crema que hemos preparado (con la leche, leche condensada, nata, yogur o yema, el azúcar y a veces alcohol) coja cuerpo y se convierta en una especie de mantequilla.

Es ahí donde debemos romper los cristales de hielo. ¿Y cómo lo hacemos? Pues tal y como señalábamos en el apartado anterior: introduciendo aire a la mezcla a través del movimiento. Este es, sin duda, el paso más importante para conseguir un helado cremoso.

Helados caseros. nuestras mejores recetas
  • Enfriar. Una vez hecha la mezcla, la crema, tenemos que enfriarla. Para esto la meteremos en la nevera unas tres horas y luego la pasaremos al congelador otra hora aproximadamente. Una vez fría y reposada, comienza el proceso de aireado, que puede durar dos horas y media más.
  • Airear. Antes de remover la crema ya fría, la sacamos del congelador y la pasamos a un bol, preferiblemente de metal (es recomendable que esté frío, de la nevera). Una vez ahí empezamos a batir con unas varillas para evitar que se formen cristales de hielo.
  • Batir. Como decimos, es muy importante batir, remover nuestra mezcla, al mismo tiempo que vamos enfriando y provocando así su transformación de líquido a sólido. Este proceso dura dos horas y media. En este tiempo, sacaremos la mezcla del congelador para batir durante 5 minutos y después la volveremos a meter en el congelador. Durante la primera hora, es recomendable hacerlo cada 10 minutos. En la siguiente hora y media debemos repetir la operación cada 30 minutos. 
  • Congelar. Pasadas estas dos horas y media en las que habremos removido nuestra mezcla fría, procederemos a añadir cualquier topping que nos apetezca: virutas de chocolate, trocitos de galleta, caramelos, frutos secos… Y ya tenemos nuestro helado casi listo. Solo falta esperar. Lo dejamos en el congelador y esperamos hasta el día siguiente para probarlo.

Si tienes una heladera, el proceso será más fácil. Te llevará solo entre 15 y 30 minutos. Tan solo tendremos que sacar la crema de la nevera y pasarla a la heladera (es importante que la heladera haya estado en el congelador 24 horas antes de usarla).

De este modo la máquina hará el trabajo por nosotros, ya que batirá la crema con la espátula de manera constante y evitará así la formación de cristales. El tiempo de congelación de la base del helado es fundamental. Cuanto menos tiempo tarde en congelarse, más cremoso queda. 

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Consumo y conservación

Es recomendable sacar nuestro helado del congelador un poco antes de servirlo. Unos minutos bastan. Recuerda que, al no contener estabilizantes, corremos el riesgo de que nuestro helado cremoso tienda a generar cristales de hielo, por eso es preferible hacer una cantidad que se vaya a consumir en un espacio de tiempo breve: 2-3 días como mucho. 

Si sigues estos pasos y consejos podrás disfrutar de tu helado casero cremoso. Pero también sano y refrescante. ¿A qué esperas para sorprender a todos con el postre favorito del verano?

Helados caseros. nuestras mejores recetas

Historia del helado

El origen de este postre que a todos nos gusta no está bien situado en el tiempo, pero existen versiones que cuentan, que se comenzó a preparar de la mano de los chinos hará unos 6.000 años aproximadamente. Éstos utilizaban ya el hielo como método de conserva de sus alimentos y mezclaban frutas y miel con estas montañitas de hielo.

Desde China, pasa al antiguo Egipto, donde el faraón celebraba banquetes y el helado era servido en copas de plata. En realidad, era algo similar a un granizado de zumo de frutas prácticamente heladas. Sin embargo, se conoce que el hielo se mezclaba también con zumos en Bagdad, de la mano de los Califas. Esto dio lugar a la aparición de los ‘Sharbets’ que más tarde, gracias a Marco Polo, fueron introducidos en el siglo XIII en Europa en uno de sus viajes. Por si te lo estás preguntando, los conocidísimos “polos” reciben su nombre como un homenaje a este viajero.

Como cabe pensar, la elaboración de este producto resultaba increíblemente difícil ya que no existía ninguna forma de refrigerarlos para evitar que se derritiesen, por lo que tan solo la nobleza podía permitirse tales gustos. Los portadores eran pagados por ir a las montañas a recoger la nieve y luego las almacenaban en una especie de pozos de gran profundidad, y las tapaban con paja.

Los helados que incluyen leche, como los que tenemos en la actualidad, no aparecieron en el mundo hasta bien transcurrido el tiempo, ya que fue en el siglo XVI, cuando a un cocinero francés que servía a la corte de Inglaterra, se le ocurrió mezclar el zumo de frutas con la leche. Este invento tuvo un gran impacto y fue por eso por lo que el Rey Carlos I decidió agradecerle sus servicios a este cocinero a través de una recompensa para que así, el helado tan solo se degustase en la mesa real.

No fue hasta 1660, que Francesco Procopio, un florentino inventó una máquina que pudiera homogeneizar el azúcar, el hielo y la fruta, y fue gracias a esta maquina, que se obtuvo una crema helada en condiciones y con un aspecto y sabor similares al que tenemos en la actualidad. Más adelante, Francesco abrió una cafetería a la que puso su nombre y en la cual servían sus helados. Fue esta la forma en la que se popularizó el producto, llegando a Italia súbitamente, y de ahí, al resto del mundo.

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7 comentarios en “Recetas de helados caseros. Nuestra selección más refrescante”

  1. Mathias

    Un buen post, explicas muy bien. La verdad es que me ha quedado muy claro como hacer helados en casa y voy a probar. Las posibilidades son infinitas. Gracias Alfonso

    1. EVA L.

      Siempre he querido hacerlos pero se me cristalizaban asi que, al final, los compro sobre todo el de turrón, mi favorito.
      Pero, me gustaría saber hacer de queso tipo Burgos o incluso, manchego.
      Se podría hacer?

    2. Alfonso López Alonso

      Hola Eva! Sí, claro, le puedes dar el toque con el queso que tu quieras.
      En esta receta de helado con queso, puedes aportar un toque de queso manchego, y quedaría genial: https://www.abc.es/recetasderechupete/helado-de-queso/134748/
      En alguna ocasión lo he hecho con queso azul para acompañar alguna receta salada y queda de rechupete.
      Buena semana

  2. Paulita

    Helados caseros suena tan bien, hechos con lo que te apetezca en casa… me voy a animar a preparar el de yogur que tienes en el blog, creo que es el más fácil para empezar… buen artículo, súper completo.

  3. Silvana

    Muy buena información. Ahora a ponerse a hacerlos. Gracias.

  4. Marcos

    Una selección deliciosa de helados, sin duda alguno haré. El de chocolate creo que será el primero, ya te contaré que tal!

  5. Pedro

    Muy buen post, muy completo y explicativo. Pondré manos a la obra, pensando sobre todo en mis nietos y veré si me surge alguna duda. Como siempre, muchas gracias y a tu disposición.

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