Hígado encebollado

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Hígado encebollado

Info.

Ingredientes para Hígado encebollado

  • 1 Kg de filetes de hígado de ternera.
  • 3 cebollas
  • 3 dientes de ajo
  • Harina para enharinar los filetes
  • 220 ml de vino blanco
  • Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Un puñado de piñones
  • Un poco de perejil fresco (para decorar)

¡Qué no os gusta la casquería! ¡Eso hay que remediarlo! La receta de mi abuela Lucrecia os va a quitar cualquier pensamiento negativo de la cabeza. Aquí va la mejor manera de preparar hígado encebollado. Desde bien pequeño, he tomado este plato y nunca pude entender cómo a mis amigos no les gustaba, si a mí me encantaba. Pero claro, no es lo mimo un hígado bien cocinado, que un filete casi crudo. De verdad, es un plato riquísimo. De hecho, mi amigo Nacho, que es un gran deportista, lo come a menudo. Su mujer también es una artista cocinando el hígado.

Yo siempre enharino los filetes y les doy una pasada por la sartén antes de añadirlos a la cazuela. Como no me gusta que el hígado lleve mucha pimienta, lo que hago es añadir la pimienta a la harina con la que voy a rebozar los filetes. Remuevo la mezcla y así sólo se impregnan de una pequeña cantidad. El hígado tiene un sabor fuerte y no me gusta intensificar con especias picantes. En cuanto a la salsa, no necesita de ningún espesante, como los filetes ya llevan harina, en seguida va a quedar muy espesa. De hecho, hay que prestar atención al guiso, para que no se nos agarre al fondo de la cazuela. Esto suele ocurrir cuando se cocina con harina.

Yo suelo añadir unos piñones, porque me encanta este fruto seco y lo bien que combina con las carnes guisadas. Sin embargo, mi abuela nunca lo ha usado. Ella siempre le ponía un poco de perejil unos minutos antes de retirar el guiso del fuego. Podéis usar lo que más os apetezca o mezclar los dos ingredientes. Preparar hígado encebollado una vez al mes puede ser una opción fácil, asequible, y una forma de variar nuestro menú semanal con un aporte extra de vitamínas y proteínas buenas para toda la familia. Una receta rápida, sencilla, económica y sabrosa, sin más dilación, aquí llega la receta más popular de mi abuela “hígado encebollado”, con un toque personal de rechupete.

Preparación del hígado encebollado

  1. En una cacerola baja y grande, vertemos un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra, hasta cubrir el fondo de la cazuela.
  2. Cortamos la cebolla en juliana y la añadimos a la cazuela para que vaya pochando.
  3. Picamos los dientes de ajo. Cuando la cebolla tenga un color dorado y esté transparente añadimos los ajos para que terminen de pochar. Cuando esté listo, retiramos la cazuela del fuego y reservamos.
  4. En un plato ponemos harina (suficiente como para enharinar los filetes). Un gran truqui para la receta es mezclad la harina que vais a usar para enharinar los filetes con un poco de pimienta negra. Luego enharinar el hígado, le dará un toque muy especial, la pimienta negra le va genial.
  5. Troceamos los filetes de hígado para que no queden tan grandes. Dos o tres cortes es suficiente. Los salamos y los enharinamos en la mezcla anterior.
  6. Ponemos a calentar aceite en la sartén y pasamos un poco los filetes para que se doren ligeramente por ambos lados.
  7. Añadimos los filetes a la cacerola y los rehogamos 1 minuto a fuego bajo.
  8. Vertemos el vino blanco caliente a la cacerola. Removemos y lo dejamos a fuego bajo para que la salsa espese y quede reducida. Corregimos el punto de sal y añadimos los piñones (o el perejil)
  9. Vigilar el guiso y mover un poco la cazuela para evitar que se agarre la salsa.
  10. Cuando la salsa haya reducido, lo retiramos del fuego. Servimos recién hecho y caliente, ya que si lo dejamos reposar demasiado tiempo el hígado puede endurecerse un poco. Podemos acompañarlo con una ensalada verde e incluso servirlo como plato único acompañado de un sencillo puré de patatas.

Una receta tradicional y sabrosa con un aporte vitamínico muy recomendado. Su preparación como habéis leído es muy fácil y rápida. Como casi todos los de mi edad y en Galicia, iba habitualmente a la matanza del cerdo, una costumbre que en mi familia se ha perdido. Recuerdos de infancia, os aseguro que soy un enamorado de este tipo de carne, en este caso de ternera, que está incluso mejor que el hígado de cerdo.

Esta es la forma que más me gusta cocinarlo, ya que si no por sí solo resulta muy soso y bastante fuerte, la cebolla le aporta el punto dulce que equilibra la receta y la hace deliciosa. Os recomiendo una buena provisión de un buen pan, pues la salsa está gloriosa y si la mezcláis con el puré de patatas… de rechupete.

Podéis ver todas las fotos del paso a paso en el siguiente álbum.

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  1. Carlos dice:

    Probe la receta, me quedo muy rica, gracias Lau

  2. manolo dice:

    Buenisimo ese higado encebollado un 10

  3. Nancy Rivero dice:

    Yo preparo el hígado, dejándolo una hora remojado en leche, para quitarle el sabor a sangre, y luego lo preparo normalmente con bastante cebolla y pimentón. Me queda divino.

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