Huevos rotos o estrellados. Origen y recetas

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La historia de los huevos rotos o estrellados. Su origen

Huevos rotos con jamón, con solomillo, con chorizo, con chistorra, con gulas o sin acompañamiento. Los huevos rotos son, sin duda, uno de los platos estrella en toda España.

Sin embargo, a pesar de ser popular en toda nuestra geografía, parece que nos cuesta ponernos de acuerdo sobre su origen. ¿De dónde vienen los huevos rotos?

Probablemente una de las referencias más famosas se remonta a 1846. Entonces, el viajero e hispanista inglés Richard Ford habló de este plato en su libro “Gathering from Spain”. El autor los describió como un recurso gastronómico de las familias humildes.

En su capítulo de la cocina española señala que los huevos fritos son, en todo momento, el recurso de la cocina más humilde, acompañados con tocino magro o con jamón se les llama huevos con magras.

“Vieja friendo huevos” de Velázquez o “El Quijote” de Cervantés

Pero hay quien remonta este sencillo (y delicioso) manjar mucho más atrás en la historia. Concretamente a 1698. Fecha en la que está datado el cuadro “Vieja friendo huevos”, de Velázquez. Un óleo que muchos asocian a un bodegón porque, a pesar de mostrar una escena costumbrista, los protagonistas son los mismos que los de este artículo: los huevos.

Los huevos rotos también aparecen en las cartas que enviaba Lope de Vega al Duque de Sessa en 1612. De ellos habla el escritor en su epístola número 82, cuando relata que “yo leí unos versos con los anteojos de Cervantes, que eran como huevos estrellados mal hechos”. 

Pero es precisamente a él, a Cervantes, a quien se ha atribuido históricamente la primera referencia a este plato:

«Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda».

Esta es la segunda frase del Capítulo I de El Quijote. Después de exponer la procedencia de su ingenioso hidalgo, Cervantes lo definió a través de su forma de comer.

Y aquí es, precisamente, en las páginas 69 y 70 de la obra más universal de la literatura española, donde encontramos la primera referencia a lo que hoy conocemos como huevos rotos o estrellados. Es por tanto que podríamos aventurarnos a decir que el origen de este plato imprescindible de nuestra cultura gastronómica tiene su origen en Castilla-La Mancha hace más de 4 siglos.

Sin embargo, debemos hacer una justa diferencia entre los duelos y quebrantos y lo que hoy conocemos como huevos rotos o huevos estrellados.

Duelos y quebrantos: la antesala de los huevos rotos

Como ya hemos señalado, los duelos y quebrantos son un plato típico de la gastronomía manchega. Aparecen mencionados en el primer capítulo del Quijote, algo que los hizo famosos. Pero siguen siendo, a día de hoy, una de las apuestas seguras en las cocinas de casas y restaurantes de esa comunidad.

Su nombre, según algunas teorías, hace referencia a la abstinencia de carne impuesta los sábados en el reino de Castilla. En este sentido, los duelos y quebrantos era un plato con el que se podía quebrantar, valga la redundancia, el precepto eclesiástico de ayuno y abstinencia que se debía hacer el sexto día de la semana.

También hay teorías que apuntan a que quebrantos hace referencia a los huesos quebrantados del animal, porque no se comía la carne, solamente los sesos o menudillos.

Incluso hay quien asocia esta última teoría a algunos labradores que aprovechaban la carne de las vacas, burros o caballos que morían repentinamente, para hacer guisos. De ahí vendrían los duelos y quebrantos que sufría el labrador durante la preparación del plato.

La base de este plato manchego son, ¡cómo no!, los huevos. Concretamente los huevos revueltos, a los que acompañan el chorizo, jamón y el tocino de cerdo. También, como hemos mencionado, se puede acompañar de sesos. Todo ello preparado en la sartén. ¡Ya os imagináis su alto contenido calórico!

En el Diccionario de Autoridades de 1732 mencionan el plato así: “Llaman en La Mancha a tortilla de huevos y sesos”.

Recomendaciones para comer huevos rotos fuera de casa

Como ves, se trata de un plato sencillo pero tremendamente delicioso, para el que necesitamos muy pocos ingredientes. Pero quizás a pesar de todo te da pereza pelar y cortar patatas y preparar la sartén para freír… ¡No te preocupes!

Puedes degustar esta maravilla de nuestra gastronomía en muchísimos restaurantes, en cualquier ciudad. Eso sí, para ser justos, debemos recomendarte el sitio más conocido, incluso a nivel internacional, para comer unos buenos huevos rotos: Casa Lucio, en la calle cava Baja de Madrid.

Pionero por incluir este plato en su menú desde 1975, Lucio, que llegó a Madrid procedente de Serranillos, un pueblo de Ávila, comenta que este plato lo «inventó» su abuela, cada vez que se le caía un huevo al suelo lo recogía y para aprovecharlo lo rompía encima de las patatas.

Nuestras mejores recetas de huevos rotos

Y tú ¿eres capaz de resistirte a unos huevos rotos?

Huevos rotos con jamón. En cada casa se hacen de una manera u otra, os dejo la mía, que es al estilo de la cocina de Madrid. Huevos fritos en sartén, acompañados generalmente de patatas panadera fritas y algún jamón.

Huevos rotos con chistorra. De visita por Pamplona no podía dejar de comprar chistorra y preparar un pequeño homenaje a uno de los productos más típicos y tradicionales de Navarra. Así que esta semana han caído unos huevos rotos o estrellados con este manjar.

Huevos rotos con gulas. Receta que gusta tanto a los niños como a los adultos y que en este caso acompañamos con unas gulas al ajillo. Es una de las recetas con patatas que más triunfa en el blog, una combinación a la que pocos dicen que no, y que si van con unas cañas, vino y amigos, completan una velada perfecta.

Huevos rotos con pulpo. Este plato es como un éxtasis gastronómico, ya que se juntan mis dos comidas favoritas, unos ricos huevos fritos y el pulpo gallego. Siempre os insisto en que una buena materia prima es la clave para el éxito, y esta receta es un buen ejemplo de ello.

Huevos rotos con picadillo o chorizo. Una receta para compartir entre un grupo de comensales, donde a los huevos y las patatas le suman carne de picadillo o zorza y jamón serrano, como la receta que vamos a preparar hoy. No podría ser más fácil y rápido, y el triunfo está asegurado, sobre todo cuando rompamos las yemas y estas empapen el resto de ingredientes.

Huevos rotos con setas. No hay nada más glorioso que unos huevos con patatas fritas, y si le damos una vuelta de tuerca a esta simple receta, sólo un poco, podemos preparar este plato de rechupete. Un sencillo plato reconvertido a un plato gourmet: huevos rotos con sabor a otoño y a níscalos.

Huevos rotos con tomate y queso Idiazabal. Esta receta incorpora ingredientes muy sencillos, su base es todo un clásico de la cocina: huevos y patatas. Lo acompañaremos con todo el sabor de un buen tomate de huerta y uno de los quesos que más me gustan, el Idiazabal.

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  1. Josep dice:

    Guay buenas recetas

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