Para 6
2.1€/pers.
288kcal/100g
Ingredientes
- Para el relleno: 20 placas de lasaña o lasagna Garofalo
- 500 g de carne picada de pollo
- 1 cebolla
- 1 zanahoria
- 1/2 pimiento rojo
- 1/2 pimiento verde
- 1 lata de tomate troceado de 390 g
- 1 cucharadita de hierbas provenzales
- 50 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta blanca molida (al gusto)
- 1 l de salsa bechamel clarita
- 100 g de queso rallado tipo Gouda
Si nos pidieran que nombráramos recetas de pasta tradicionales de la gastronomía italiana, lo más probable es que la lasaña fuera un de los primeros en salir a relucir.
Famosa en el mundo entero, la receta clásica de lasaña es la que se prepara con una salsa boloñesa como relleno, intercalada entre láminas de pasta, regada con salsa bechamel y queso rallado y gratinada al horno.
Admite todo tipo de variaciones en cuanto al tipo de relleno a utilizar, los sabores de la pasta y la salsa con la que cubrirla. Esta lasaña de pollo es una alternativa interesante para quienes no seáis muy aficionados a las carnes rojas o queráis ahorrar en la compra.
Lo que os recomiendo es emplear ingredientes de calidad, desde la pasta, en este caso lasagna Garofalo, una de las mejores pastas de Italia.
Si te gusta esta lasaña de pollo, hay otras ideas con pollo y pasta o platos emparentados que también funcionan genial para variar el menú sin complicarte demasiado. Una lasaña de pollo y espinacas mantiene el espíritu de lasañas al horno pero aportando un extra de verdura y color, ideal para quienes buscan algo más ligero sin renunciar a lo gratinado. La ensalada de pasta con pollo y salsa de aguacate es una alternativa fresca y veraniega, perfecta para llevar en el táper o como plato único saludable, combinando pasta, pollo y una salsa suave con aguacate. Y si quieres otra opción clásica de pasta rellena, los canelones rellenos de pollo aprovechan restos de pollo cocido o guisado para transformarlos en un plato de cuchara gratinado al horno, muy sabroso y familiar.
Receta casera de lasaña de pollo

Preparación del relleno
- Comenzamos preparando el relleno de la lasaña, que es lo que más tarda porque necesita de una cocción lenta y prolongada para que todos los ingredientes se amalgamen y quede cremoso.
- Lavamos bien la zanahoria y los dos tipos de pimiento y los cortamos en láminas, primero, y en pequeños dados después.
- Pelamos la cebolla, la partimos por la mitad y cortamos cada mitad en dados de igual tamaño que el resto de las verduras.
- Reservamos cada verdura por separado porque las vamos a añadir a la cazuela por orden de dureza, de la más dura a la más tierna.
- Podemos usar las verduras que queramos, las que más nos gusten o las que tengamos a mano. El calabacín, la berenjena, el apio y el puerro le van especialmente.
- Son verduras muy jugosas y de sabores suaves que encajan muy bien con el resto de ingredientes del relleno.
- También podemos usar ajo, según nos guste a nosotros y a nuestros comensales.
- Calentamos el aceite de oliva virgen extra en una cazuela. Añadimos la cebolla, que pochamos a fuego medio-bajo durante unos 10 minutos o hasta que se vuelva transparente sin dorarse, para que no amargue el resultado final.
- Agregamos la zanahoria y sofreímos a fuego medio durante cinco minutos más.
- Por último, incorporamos los dos tipos de pimiento, mezclamos y sofreímos unos últimos cinco minutos.
- A continuación agregamos la carne de pollo picada y subimos el fuego para que el exterior selle rápidamente y no se apelmace ni se formen bolas de pollo.
- Ayudamos para que esto no ocurra removiendo con una cuchara sin parar.
- El último paso del relleno es añadir el tomate troceado, las hierbas provenzales y salpimentar al gusto. Dejamos reducir a fuego medio-bajo durante 30 minutos.
- Al condimentar el relleno, probamos para ver si está a nuestro gusto. Si nos resulta ácido, podemos espolvorear un poco de azúcar para contrarrestar.
- Aprovechamos para rectificar de de sal y pimienta si fuera necesario.
- Precalentamos el horno a 200º C durante 15 minutos, lo justo para hacer el resto de la lasaña y preparamos la salsa bechamel.





La salsa bechamel y el montaje final
- Mientras el relleno reduce, preparamos la salsa bechamel. El espesor que le demos dependerá de si hidratamos las placas de pasta para lasaña o las utilizamos en seco.
- Si hacemos lo primero, las sumergimos en agua caliente durante 15 minutos y preparamos una bechamel al gusto.
- Es más rápido usar las placas en seco, pero en este caso necesitamos hacer una salsa bechamel lo más líquida posible.
- Que nos asegure la hidratación de las placas de lasaña durante el tiempo de horneado. También una fuente profunda para cubrir toda la lasaña con la salsa.
- El montaje de la lasaña es sencillo. Ponemos en el fondo de una fuente para horno unas cucharadas de la bechamel. Cubrimos la base placas de lasaña.
- Extendemos una capa del relleno de pollo y verduras sobre ellas. Y sobre este, un par de cucharadas de salsa bechamel.
- Repetimos la operación hasta tener cuatro pisos y terminar con placas de lasaña.
- Podemos hacer menos capas, adaptando el montaje a nuestros gustos o a lo que nos permita la profundidad de la fuente. Una vez montada la lasaña, cubrimos con la salsa bechamel.
- Espolvoreamos con el queso rallado e introducimos la fuente en el horno, pre-calentado a 200º C.
- El tiempo va a depender, nuevamente, de si hemos o no hidratado las placas de lasaña.
- En caso haberlo hecho, 10 minutos son suficientes y otros 5 más de gratinado para que se dore. En caso contrario, alargamos el tiempo de horno a 20 minutos o hasta que la superficie se vea dorada.
Disfrutad de esta lasaña de pollo que seguro sorprenderá a vuestra familia, sobre todo gustará a los más peques.













Consejos para una lasaña de pollo de rechupete
- El relleno se puede aligerar aumentando la cantidad de verduras y reduciendo la de pollo. Al gusto del cocinero y del comensal.
- Es importante servir la lasaña de pollo caliente. Aunque conviene dejarla reposar unos minutos antes de servirla para evitar abrasarnos. Cuidado porque adquiere mucha temperatura en el horno.
- Podéis acompañarla de una ensalada de hojas verdes, ligera. Es un plato redondo en todos los sentidos: sabroso y contundente.
Curiosidades de rechupete
La lasaña de pollo es una adaptación moderna de la receta clásica italiana, pensada para quienes prefieren carnes más suaves o buscan un plato algo más ligero que la tradicional boloñesa. El pollo combina muy bien con verduras y tomate, dando lugar a un relleno jugoso que se integra perfectamente con la bechamel. Además, es una de esas recetas que suelen gustar a toda la familia, especialmente a los más pequeños, porque resulta fácil de comer y tiene sabores muy reconocibles. Como ocurre con muchas recetas de horno, el reposo tras el horneado ayuda a que las capas se asienten y el corte sea mucho más limpio.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
Una de las dudas más habituales tiene que ver con el uso de las placas de lasaña, ya que pueden emplearse hidratadas o en seco, ajustando la textura de la bechamel para que la pasta se cocine correctamente en el horno.
Otra consulta frecuente está relacionada con el relleno, porque se puede variar la proporción de pollo y verduras sin problema, adaptando la receta a gustos personales o a lo que haya en la nevera.
También surgen dudas sobre la bechamel, ya que conviene que sea ligera y fluida para no resultar pesada y para ayudar a que las capas queden bien integradas.
A menudo se pregunta por la preparación con antelación, ya que la lasaña se puede montar horas antes e incluso de un día para otro, horneándola justo antes de servir.
No faltan mensajes sobre el reposo tras el horno, que es clave para evitar quemaduras y conseguir que la lasaña mantenga su forma al cortarla.
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Última revisión: 16 enero 2026
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