Para 6
1.2€/pers.
75kcal/100g
Ingredientes
- La piel de 3 limones (sólo la parte amarilla)
- 750 ml de vino blanco joven, fresco y decente
- 5 limones
- 1 manzana Golden
- 80 g de azúcar
- 1 rama de canela
- 350 ml de agua muy fría o agua con gas
- Hielo
En Madrid, lo de llamar “limonada” a esta bebida tiene su miga, porque aquí no hablamos de un refresco inocente de limón y azúcar. La limonada madrileña, también conocida como limoná, lleva vino blanco, limón, canela, azúcar y fruta, y se sirve bien fría en días de verbena, San Isidro, La Paloma o cualquier reunión donde apetezca llenar la jarra y dejarse de complicaciones.
Es una bebida castiza, sencilla y un poco peligrosa, porque está tan fresca que se bebe sin darse uno cuenta. La versión tradicional aparece ligada a las fiestas madrileñas y suele prepararse con vino blanco, limón, azúcar y canela, con manzana o fruta de temporada según la casa.
La clave no está en exprimir limones y mezclar a lo loco, sino en dejar que el vino coja el perfume de la canela y la piel de limón. Ese reposo, mejor de un día para otro, redondea la bebida y evita que sepa a mezcla improvisada. Si vais justos de tiempo se puede hacer una versión rápida, pero con sus 24 horas de nevera la limonada madrileña casera queda bastante más fina. Algunas recetas actuales incluso activan los aromas de la piel de limón, la manzana y la canela antes de añadir el vino y dejar reposar.
Dentro de las bebidas españolas frías, juega en la misma mesa que una sangría casera, un tinto de verano o un agua de Valencia, aunque la nuestra va por otro camino: menos fruta que una sangría, más aroma que un vino con gaseosa y un punto muy de verbena madrileña. ¿Con qué receta de San Isidro vas a celebrar esta fiesta madrileña?
Receta casera de limonada madrileña

Preparación paso a paso
- Lavamos muy bien los limones, porque vamos a usar parte de la piel. Sacamos tiras finas de 3 limones procurando no llevarnos la parte blanca, que amarga bastante y puede estropear la jarra.
- Ponemos en una jarra grande el vino blanco, la piel de limón, la rama de canela y el azúcar. Removemos hasta que el azúcar se disuelva lo mejor posible. No hace falta montar un espectáculo: con una cuchara larga y un poco de paciencia queda listo.
- Tapamos la jarra y la metemos en la nevera durante 24 horas. Este reposo es el que deja la limoná madrileña con aroma limpio, sin que el limón pegue codazos ni la canela se coma el vino.
- Pasado el reposo, retiramos la canela y las pieles de limón. Si queda algún resto pequeño, colamos la mezcla para dejarla más fina.
- Exprimimos los 5 limones y colamos el zumo para quitar pepitas y exceso de pulpa. Lo añadimos a la jarra con el vino aromatizado.
- Lavamos la manzana, retiramos el corazón y la cortamos en dados pequeños. La incorporamos a la jarra justo antes de terminar la bebida, para que quede fresca y con buena textura.
- Añadimos el agua muy fría. Si queremos una limonada madrileña con chispa, usamos agua con gas; si la preferimos más suave, agua fría normal. Removemos y probamos el punto de dulzor.
- Ajustamos con un poco más de azúcar si los limones están muy ácidos. Mejor añadir de poco en poco, porque una limonada demasiado dulce acaba cansando.
- Servimos en vasos anchos con mucho hielo y algunos trocitos de manzana. La bebida tiene que llegar helada, alegre y con ese punto ácido que pide otro trago.



Consejos para una limonada madrileña de rechupete
- Usad un vino blanco joven que beberíais sin mezclar. No hace falta gastar mucho, pero tampoco conviene tirar de un vino áspero, porque se va a notar.
- La piel del limón debe ir sin la parte blanca. Ese detalle parece pequeño, pero marca la diferencia entre una bebida aromática y una jarra con amargor raro.
- El reposo de 24 horas es muy recomendable. Si no hay tiempo, dejadla al menos 2 horas en frío, aunque el resultado será menos redondo.
- La manzana Golden funciona muy bien porque aporta dulzor suave y no se deshace enseguida. Si queréis un punto más ácido, una Granny Smith también encaja.
- El hielo se pone al servir, no durante el reposo. Si lo añadimos antes, se irá derritiendo y aguará la mezcla.
- Con agua con gas queda más ligera y festiva, pero hay que añadirla al final para que no pierda burbuja antes de llegar a la mesa.
- No os paséis con la canela. Una rama es suficiente para una botella de vino; si ponemos más, la bebida puede acabar sabiendo demasiado a especia.
- Aunque entre como un refresco, lleva alcohol. Mejor servirla con comida, en vasos no demasiado grandes y avisando a quien piense que es una limonada normal.

Curiosidades de rechupete
La palabra limoná tiene ese aire de barra de verbena, de jarra compartida y de receta que no necesita solemnidad. En Madrid se asocia a fiestas populares como San Isidro, San Cayetano, San Lorenzo o La Paloma, donde las bebidas frías y fáciles de repartir tienen todo el sentido del mundo. En algunas celebraciones incluso se reparte limonada dentro del programa festivo.
No hay una única fórmula clavada con escuadra y cartabón. La base común suele ser vino blanco, limón, azúcar y canela; luego cada casa decide si añade manzana, melocotón, agua normal, agua con gas o gaseosilla. Esa flexibilidad es parte de su encanto, porque permite ajustar dulzor, acidez y fuerza sin perder el alma castiza de la bebida.
Tiene cierto parentesco con la sangría blanca, pero no conviene meterla en el mismo saco sin más. La limonada madrileña tradicional es más directa, menos cargada de frutas y con un protagonismo claro del limón y la canela. Su gracia está precisamente en no convertirse en una macedonia con vino.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
La primera sorpresa suele llegar al leer los ingredientes, porque esta limonada lleva vino blanco y no es una bebida para niños. Si queréis una versión sin alcohol, podéis preparar una limonada casera con agua con gas, limón, azúcar, canela y manzana, pero ya no estaríamos hablando de la limonada madrileña castiza.
A veces la jarra queda demasiado potente y la solución no pasa por echar azúcar sin control. Para suavizar una limoná muy fuerte, añadimos más agua fría o agua con gas justo antes de servir. Así bajamos el alcohol y mantenemos la frescura sin convertirla en un jarabe.
También puede pasar que el limón mande demasiado. Cuando la bebida queda muy ácida, el ajuste de dulzor conviene hacerlo con azúcar disuelto en un poco de agua caliente y enfriado después, no echando azúcar directamente sobre el hielo, porque se disuelve peor.
Si sobra, la guardamos en la nevera sin hielo y bien tapada. Al día siguiente seguirá buena, aunque la fruta puede ablandarse. Para conservar mejor la limonada madrileña de un día para otro, retiramos los trozos de manzana y añadimos fruta nueva al servir.
Última revisión: 15 mayo 2026
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