Hay ingredientes que aparecen siempre en las mismas épocas del año y casi nunca cambiamos la forma de prepararlos como la remolacha, el brócoli o las alcachofas. Los asociamos a platos concretos y no solemos salir de ahí, aunque tengan mucho más que ofrecer. Eso es justo lo que pasa con la lombarda, una verdura humilde que merece algo más de atención en la cocina.

Curiosidades, historia y origen de la lombarda
La lombarda pertenece a la familia de las coles y lleva siglos cultivándose en Europa. Su color morado intenso no es solo cuestión estética, ya que cambia según el punto de cocción y los ingredientes que se añadan. De ahí que a veces acabe azulada y otras más rojiza, para sorpresa de quien la cocina por primera vez.
Durante mucho tiempo fue un acompañamiento casi fijo en platos de invierno, sobre todo en el centro y norte de Europa. En España se hizo famosa como guarnición navideña, aunque su uso va bastante más allá. Poco a poco ha ido saliendo de ese encasillamiento.
Beneficios de la lombarda en la alimentación
La lombarda es baja en calorías y rica en fibra, lo que ayuda a que los platos resulten más saciantes. Aporta vitaminas y antioxidantes, responsables en parte de su color tan llamativo. Además, es una verdura económica y fácil de encontrar en temporada.

Consejos y trucos para cocinar lombarda en casa
- Antes de cocinarla conviene quitar las hojas exteriores si están duras y lavarla bien. Cortarla en juliana fina ayuda a que se cocine de forma uniforme y no quede correosa. Un buen rehogado inicial con aceite y cebolla marca la diferencia.
- La lombarda agradece los contrastes, así que combinarla con algo ácido o dulce suele funcionar muy bien. Vinagre, manzana, naranja o incluso un chorrito de vino tinto ayudan a redondear el sabor. Si se busca una versión más ligera, se puede saltear rápido o cocinar al vapor.
- Más allá de la receta clásica, la lombarda funciona muy bien en salteados, ensaladas templadas o como base para rellenos. También se puede añadir a arroces o pastas para dar color y un punto diferente. Incluso cruda, bien cortada y aliñada, tiene su gracia.
- En algunos países se utiliza como indicador natural de pH, algo curioso pero poco práctico en la cocina del día a día. Lo interesante es que su color cambia según lo que le añadamos, así que cada plato acaba siendo un poco distinto. Nunca sabes exactamente el tono final, y eso también tiene su punto.

Crema de lombarda
Hay platos que parecen pensados para los días de frío, y esta crema de lombarda es uno de ellos. Tiene ese punto reconfortante que solo da un plato de cuchara bien hecho: es cremosa, suave, llena de sabor y con un color violeta que alegra cualquier mesa.

Lombarda con queso feta
Esta receta es todo un éxito lo cual no solo se debe a su cocinado en el horno sino que también a la combinación tan deliciosa de ingredientes. Para que nos quede perfecta, lo único que necesitaremos es que la lombarda se cocine algo más de lo debido. Lo más probable es que algunas de las hojas, sobre todo las del exterior, se tienen que desechar para que la textura sea tierna y jugosa y el sabor se intensifique lo máximo posible.

Lombarda con piñones
Os presento una receta fácil vegetariana o vegana con una verdura muy colorida, la lombarda. Una guarnición de lujo, entrante sano y sabroso que os saldrá perfecta con nuestro paso a paso con fotos y vídeo. Es posible preparar una receta navideña sin que rebose calorías. Estas son el acompañamiento perfecto de otras más contundentes. Esta receta es un primero para días festivos o para diario, la tradicional lombarda con piñones.
La lombarda no tiene por qué quedarse en la receta de siempre ni aparecer solo en fechas señaladas. Con un par de trucos y un poco de imaginación, se adapta a muchos platos del día a día. La próxima vez que la veas en la frutería, ya sabes que da para bastante más de lo que parece.
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