Para 4
4.8€/pers.
135kcal/100g
Ingredientes
- 700 g de bonito del norte limpio, sin piel ni espinas
- 850 g de patatas
- 2 cebollas rojas o cebollas dulces
- 1 pimiento verde italiano
- 2 cucharadas de tomate triturado natural o salsa de tomate casera
- 4 rebanadas finas de pan del día anterior, mejor de hogaza
- 750 ml de agua o caldo suave de pescado
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Perejil fresco (opcional)
- Sal al gusto
El nombre puede despistar un poco, porque según la zona se habla de marmita de bonito, marmite, marmitako o sorropotún. En esta receta nos quedamos con el sorropotún cántabro, el guiso de bonito que se asocia mucho a San Vicente de la Barquera y que tiene un detalle muy suyo: se acaba con pan del día anterior dentro de la cazuela.
¡Ah, Cantabria! Menuda tierra… Y menuda es su gastronomía. ¿Quieres saber más? Aquí tienes las mejores recetas de la cocina cántabra.
No es un guiso complicado, pero tampoco conviene tratarlo como una patata con pescado sin más. La cebolla bien pochada da cuerpo al caldo, la patata chascada ayuda a que espese sin harina y el pan termina de ligar la marmita. El tomate puede aparecer, pero mejor en poca cantidad, porque no queremos que mande sobre el sabor del bonito del norte.
La receta tiene mucho sentido en verano, cuando el bonito está de temporada y llega a las pescaderías con mejor precio y mejor textura. La única parte delicada es el pescado: si lo cocemos demasiado, queda seco en un momento. Por eso lo añadimos al final, con la patata ya tierna y el caldo caliente, para que se haga lo justo.
Para seguir con recetas de bonito sin repetir la misma cazuela, encajan muy bien el marmitako de bonito, el bonito encebollado y el bonito con tomate. Las tres van por caminos distintos: una más de cuchara, otra más de cebolla lenta y otra con salsa de tomate, pero todas aprovechan bien este pescado cuando está en buen momento.
Receta casera de marmita de bonito o sorropotún

Preparación paso a paso
- Pelamos las cebollas y las picamos en juliana fina. Lavamos el pimiento verde, retiramos el tallo y las semillas y lo cortamos en dados pequeños. Ponemos una cazuela amplia al fuego con el aceite de oliva virgen extra y añadimos la cebolla con una pizca de sal.
- Cocinamos la cebolla a fuego medio-bajo durante unos 18-20 minutos, removiendo de vez en cuando. Tiene que quedar muy blanda y ligeramente dorada, pero sin quemarse. Este paso es importante porque de aquí sale buena parte del sabor del caldo del sorropotún.
- Incorporamos el pimiento verde y seguimos cocinando 6-7 minutos más. Añadimos el tomate triturado o la salsa de tomate casera y dejamos que se reduzca unos minutos, solo hasta que pierda el agua y quede integrado en el sofrito.
- Mientras se hace el sofrito, pelamos las patatas. Las lavamos y las chascamos en trozos medianos, metiendo el cuchillo y rompiendo el final de cada corte. Así la patata suelta almidón y ayuda a espesar la marmita de bonito sin necesidad de añadir harina.
- Añadimos las patatas a la cazuela y mezclamos bien con el sofrito. Cubrimos con el agua o con un caldo suave de pescado. No hace falta pasarse de líquido; debe cubrir las patatas y quedar un poco por encima. Probamos de sal y ajustamos.
- Cocemos a fuego medio durante unos 22-25 minutos, hasta que la patata chascada esté tierna. Movemos la cazuela de vez en cuando con vaivén, sin machacar la patata con la cuchara. Si vemos que el caldo se reduce demasiado, añadimos un poco más de agua caliente.
- Cortamos el bonito limpio en tacos de unos 3 cm y lo salamos ligeramente. Cuando las patatas estén hechas, incorporamos el bonito del norte a la cazuela. Lo repartimos con cuidado, sin remover de forma brusca para que no se rompa.
- Colocamos por encima las rebanadas de pan del día anterior. Si son muy grandes, las partimos en trozos. Dejamos cocer 2 minutos a fuego suave, apagamos el fuego y tapamos la cazuela. El bonito terminará de hacerse con el calor del guiso.
- Dejamos reposar el sorropotún cántabro 5 minutos antes de servir. El pan se habrá empapado de caldo y la cazuela quedará más ligada. Terminamos con un poco de perejil fresco picado si nos apetece y llevamos a la mesa bien caliente.






Consejos para una marmita de bonito o sorropotún de rechupete
- Usad bonito fresco y limpio de piel y espinas. Para esta receta van muy bien los lomos cortados en tacos, porque se reparten mejor por la cazuela y se cocinan de forma más uniforme.
- El pan no es un adorno. En el sorropotún tradicional, el pan ayuda a espesar y cambia la textura del guiso. Mejor pan asentado, de miga firme, y cortado en rebanadas finas para que no quede una masa pesada.
- No añadáis el bonito con la patata cruda. El punto del bonito se estropea rápido si hierve demasiado tiempo. Con dos minutos de calor suave y un reposo corto suele bastar.
- Si usáis caldo de pescado, que sea suave. Un fumet muy concentrado puede tapar el sabor del bonito. Con agua queda más ligero; con un caldo sencillo de espinas y verduras, más sabroso.
- El tomate debe quedar en segundo plano. Un par de cucharadas bastan para redondear el sofrito. Si convertimos la cazuela en una salsa de tomate, nos alejamos bastante de la idea del sorropotún de bonito.
- La cebolla necesita tiempo. No hace falta caramelizarla como para una guarnición dulce, pero sí dejarla bien blanda y dorada. Si la cocinamos con prisa, el guiso queda más plano.
- Las patatas deben ser de cocer. Si se deshacen demasiado, el caldo queda pastoso; si son muy firmes, no sueltan apenas almidón. Una patata para guisos funciona mejor.
- Si sobra, guardamos la marmita en la nevera, pero con cuidado: el bonito puede resecarse al recalentar. Lo mejor es templarlo a fuego muy bajo y sin dejar que vuelva a hervir con fuerza.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
En esta receta conviene aclarar si sorropotún y marmita de bonito son lo mismo, porque depende bastante de la zona. En Cantabria se usan nombres distintos para guisos muy cercanos de bonito con patatas, pero el sorropotún de la zona de San Vicente suele reconocerse por la cebolla bien trabajada y el pan añadido al final.
Puede surgir la duda de si se puede hacer con atún en vez de bonito. Se puede, pero el resultado cambia. El bonito del norte tiene una carne más fina y queda mejor en cocciones cortas. Si usamos atún, hay que vigilarlo todavía más para que no quede seco.
El pan genera otra pregunta habitual: cuánto pan hay que poner en la cazuela. No interesa cubrir el guiso con una capa gruesa. Con unas rebanadas finas es suficiente para que absorban caldo y den cuerpo sin convertir la marmita en una sopa de pan.
También es normal preguntarse si el tomate es obligatorio. No lo trataría como imprescindible. Hay versiones con tomate y otras más desnudas, centradas en cebolla, patata, pimiento y bonito. En esta receta usamos poca cantidad porque ayuda al sofrito sin comerse el sabor del pescado.
Con el reposo hay que tener medida. Reposar el sorropotún unos minutos le viene bien para que el pan se asiente y el bonito termine de hacerse, pero no conviene dejarlo una hora en caliente. El pescado seguiría cocinándose y perdería jugosidad.
Última revisión: 5 julio 2026
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