Para 4
0.9€/pers.
105kcal/100g
Ingredientes
- Para cocer las lentejas:
- 240 g de lentejas rojas peladas y partidas (masoor dal)
- 1 cebolla mediana (unos 100 g)
- 1 tomate maduro mediano (unos 150 g)
- 10 g de jengibre fresco
- 750 ml de agua, y un poco más si hace falta
- 15 ml de aceite de girasol o de oliva suave
- ½ cucharadita de cúrcuma molida
- Sal al gusto (como referencia, unos 5 g)
- Para el tadka y el acabado:
- 15 ml de aceite de girasol o de oliva suave
- 3 dientes de ajo
- 1 cucharadita de comino en grano
- 1 guindilla roja seca pequeña (opcional)
- ½ limón
- Unas hojas de cilantro fresco (opcional)
El nombre masoor dal se refiere a las lentejas de esta preparación, pero conviene mirar bien la bolsa al comprarlas. Aquí utilizamos las rojas, peladas y partidas, de color anaranjado en seco: durante la cocción pierden parte de ese color, se ablandan deprisa y terminan formando una crema con pequeños trozos de lenteja. Las masoor enteras, que conservan una piel marrón, no se comportan igual ni se hacen en el mismo tiempo.
En esta versión hacemos primero un sofrito sencillo y dejamos que las lentejas se deshagan en la cazuela. Después añadimos un tadka, el aceite caliente en el que hemos tostado brevemente comino en grano, ajo y guindilla. Se incorpora al final para que el aroma de las especias no se pierda durante toda la cocción. No lleva leche de coco ni naranja, dos ingredientes que sí aparecen en nuestro dahl o curry de lentejas rojas: son dos maneras distintas de preparar una misma legumbre.
Podemos servirlo con arroz basmati para recoger la salsa o acompañarlo con pan naan hecho en sartén. Y, si apetece seguir probando platos de legumbres especiadas otro día, tenemos también un curry de garbanzos con arroz. No hace falta preparar ninguna de estas guarniciones para seguir la receta que viene a continuación.
Elaboración del masoor dal


Picamos la cebolla y preparamos el sofrito de tomate
- Pelamos la cebolla y la cortamos en dados pequeños. Lavamos el tomate, retiramos la parte dura del pedúnculo y lo picamos. Pelamos y rallamos el jengibre fresco; reservamos por separado los tres ingredientes.
- Calentamos 15 ml de aceite en una cazuela mediana, a fuego medio. Añadimos la cebolla con una pizca de sal y la cocinamos 6-7 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla esté pochada: blanda y translúcida, sin necesidad de dorarla mucho.
- Incorporamos el jengibre y el tomate. Cocinamos 3 minutos más, hasta que el tomate suelte líquido y empiece a deshacerse. El fondo debe quedar húmedo, no pegado ni seco.


Cocemos las lentejas rojas hasta que queden melosas
- Ponemos las lentejas en un colador fino, las revisamos y las lavamos con agua fría. No necesitan remojo: basta con aclararlas y escurrirlas antes de pasarlas a la cazuela.
- Añadimos las lentejas al sofrito y mezclamos. Vertemos 750 ml de agua, incorporamos la cúrcuma y removemos para que no quede ninguna zona de lentejas secas en el fondo.
- Llevamos a ebullición y bajamos a fuego suave. Cocemos 15-20 minutos, con la cazuela parcialmente tapada y removiendo alguna vez, hasta que las lentejas estén tiernas y buena parte se haya deshecho. Si el fondo se espesa antes de que estén cocidas, añadimos agua caliente de poco en poco.
- Probamos una cucharada. Si las lentejas ya no ofrecen resistencia, aplastamos unas pocas contra la pared de la cazuela y mezclamos para conseguir una textura cremosa, pero no completamente triturada. Ajustamos la sal, apagamos el fuego y dejamos la cazuela tapada para que conserve el calor mientras preparamos el acabado.


Tostamos el ajo y el comino en el aceite del tadka
- Retiramos la cazuela caliente a un salvamanteles resistente al calor. Pelamos los ajos y los cortamos en láminas finas. En una sartén pequeña calentamos los 15 ml de aceite restantes a fuego medio-bajo. Añadimos el comino en grano y la guindilla, si la utilizamos, y los movemos durante 15-20 segundos, hasta que desprendan aroma.
- Incorporamos las láminas de ajo y las dejamos 30-60 segundos, moviendo la sartén, hasta que empiecen a tomar un dorado pálido. Apartamos del fuego de inmediato: el ajo y el comino siguen tostándose con el calor del aceite y, si se oscurecen demasiado, pueden amargar.


Incorporamos el tadka y terminamos el plato
- Vertemos con cuidado el aceite aromatizado con sus especias sobre las lentejas calientes. Se oirá un chisporroteo breve. Devolvemos la cazuela al fuego, removemos para repartirlo y dejamos que el conjunto cueza suavemente 1-2 minutos; el ajo queda integrado, no como una capa de ingredientes crudos colocada por encima.
- Apagamos el fuego, exprimimos un poco del medio limón y probamos. Servimos el masoor dal en cuencos, con unas hojas de cilantro si nos gustan. Debe quedar suficientemente fluido para comerlo a cucharadas; si ha espesado mientras preparábamos el tadka, lo aligeramos con un chorrito de agua caliente antes de servir.



La lenteja correcta y los ajustes que admite este dal
Al comprarla puede surgir la duda de si sirve una lenteja masoor entera en lugar de la roja partida. No es un cambio directo: la entera conserva la piel, mantiene mejor la forma y necesita otro tiempo de cocción. Para obtener esta textura en unos 20 minutos, buscamos expresamente lenteja roja pelada y partida. En nuestra guía de tipos de lentejas y sus tiempos de cocción explicamos las diferencias entre variedades.
También es normal preguntarse por qué el dal se espesa tanto cuando se enfría. Las lentejas siguen absorbiendo líquido y la mezcla se asienta; no significa que la receta haya salido mal. Para recuperar la consistencia al recalentarlo, incorporamos dos o tres cucharadas de agua, removemos y calentamos hasta que esté bien caliente. Si, por el contrario, ha quedado demasiado líquido, lo dejamos reducir unos minutos destapado, sin subir el fuego en exceso para que no se agarre al fondo.
En el tadka, la duda práctica suele ser cómo evitar que se quemen el ajo o las especias. Usamos una sartén pequeña, fuego moderado y lo retiramos en cuanto el ajo empiece a dorarse; no esperamos a verlo marrón oscuro. La guindilla es opcional y se puede dejar entera para retirarla después. Si queremos más aroma sin aumentar el picante, podemos añadir una pizca de garam masala al final de la cocción, sin convertirlo en un ingrediente imprescindible.
Para guardar las sobras, repartimos el dal en recipientes poco profundos y lo refrigeramos antes de que pasen 2 horas. Podemos conservarlo hasta 3 días en la nevera o congelarlo en porciones durante unos 2-3 meses para mantener una buena calidad. Mejor añadir el limón y el cilantro frescos al servir cada ración. Si lo hemos congelado, lo descongelamos en la nevera y lo recalentamos bien, removiendo y añadiendo agua si hace falta.
Última revisión: 27 septiembre 2026
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