Esta semana vamos a pasar de la sartén al wok, del papillote a las brasas y de una cazuela de legumbres a una masa cubierta de cebolla. El menú semanal del 14 al 20 de septiembre tiene bastante movimiento y, sobre todo, evita que acabemos cocinando siete versiones del mismo plato con distinto ingrediente. Hay días de salsa y pan cerca, otros de pescado con cocciones cortas y unas cuantas cenas que cambian por completo el formato.
También hemos jugado con los tiempos. Algunas elaboraciones se hacen casi al momento, mientras que otras agradecen precisamente lo contrario: una caponata que mejora después de reposar, unos fritos cuya masa necesita frío o un faláfel que empieza el día anterior poniendo los garbanzos en remojo. Bien repartido, el trabajo más largo no tiene por qué coincidir con la hora de comer.
Y el fin de semana tampoco se convierte en una sucesión de platos pesados. Hay una comida vegetariana con arroz, gambas a la brasa, una figazza uruguaya y faláfel para terminar el domingo. Para desayunos y meriendas dejamos una opción salada y dos dulces bastante distintos, y cerramos con tres artículos prácticos para aprovechar mejor la compra y la despensa.
Menú semanal del 14 al 20 de septiembre

Lunes 14 de septiembre
Comida. Empezamos con un pollo a la miel con tomillo y romero. La pechuga se marina con miel, salsa de soja y las hierbas aromáticas antes de pasar por la sartén. Después termina de cocinarse en esa misma salsa, que reduce y se vuelve ligeramente espesa. La receta incorpora además patatas, así que tenemos una comida bastante completa sin preparar una guarnición aparte.
Cena. La caponata siciliana de berenjenas nos lleva a otro registro. Berenjena, tomate, apio, cebolla, aceitunas y alcaparras terminan con azúcar y vinagre para conseguir ese punto agridulce tan característico. Se puede tomar caliente o fría y el reposo le sienta especialmente bien, de modo que podemos dejarla preparada antes y servirla sobre unas tostadas.

Martes 15 de septiembre
Comida. Tocan garbanzos a la marinera con almejas y setas. La receta utiliza garbanzos ya cocidos, así que buena parte del trabajo se concentra en preparar el sofrito y abrir las almejas. El líquido que sueltan junto al vino blanco vuelve después a la cazuela y sirve para dar al guiso su sabor claramente marinero.
Cena. Para la noche tenemos una tortilla paisana con patata, pimientos, cebolla, jamón serrano, setas y guisantes. Es bastante más completa que una tortilla de patatas sencilla y permite poner buena parte de la cena en una sola sartén. La mezcla reposa unos minutos con el huevo antes de cuajarla y podemos dejarla más o menos jugosa según el gusto de casa.

Miércoles 16 de septiembre
Comida. A mitad de semana cambiamos de cocina con un curry de pescado con coco. Primero se cocina una base de cebolla, tomate, ajo, jengibre y especias; después entran la leche de coco y, únicamente al final, los trozos grandes de merluza. Ese orden es importante porque permite reducir bien la salsa sin castigar el punto del pescado. Un poco de arroz basmati al lado viene perfecto para recogerla.
Cena. Seguimos con una preparación rápida pero cambiamos totalmente la textura: fideos de arroz con pollo y verduras. Las verduras cortadas finas pasan muy poco tiempo por un wok o sartén bien caliente, después se saltea el pollo y se incorpora huevo antes de terminar con los fideos y la salsa de soja. Aquí interesa tenerlo todo cortado antes de empezar porque la cocción va realmente deprisa.

Jueves 17 de septiembre
Comida. Recuperamos el arroz, pero en un formato que funciona perfectamente como plato único: arroz frito tres delicias. Lleva langostinos, guisantes, zanahoria, jamón cocido y una tortilla fina cortada en tiras. El arroz se cuece primero y después se saltea unos minutos con todos los ingredientes para que quede suelto y con ese punto ligeramente tostado que buscamos.
Cena. El tian de verduras al estilo francés necesita horno y tiempo, pero tiene una ventaja clara: podemos cocinarlo con antelación. Sobre una base de salsa de tomate, cebolla y pimientos se colocan las verduras en láminas, se añaden hierbas provenzales y se hornea primero tapado y después descubierto. Está bueno caliente, templado o frío y al día siguiente gana intensidad de sabor.

Viernes 18 de septiembre
Comida. Cerramos la semana laboral con lubina en papillote con arroz de guisantes. Con la cabeza y las espinas se prepara el caldo que después se mezcla con un puré de guisantes para cocinar el arroz. La lubina necesita apenas unos diez minutos dentro de su paquete en el horno, así que aquí sí conviene coordinar tiempos para que pescado y arroz lleguen recién hechos a la mesa.
Cena. Para el viernes cambiamos de formato con unos fritos navarros de jamón y queso. Se monta una plancha de bechamel firme con capas de jamón cocido y queso en el centro, se deja enfriar varias horas, se corta y después se empana. El contraste está en el exterior crujiente y el centro cremoso y fundente. Podemos hacer todo el trabajo con antelación y reservar únicamente la fritura.

Sábado 19 de septiembre
Comida. Para el sábado tenemos albóndigas vegetarianas de tomate con arroz blanco. Estas pseftokefedes griegas se preparan con tomate, cebolla, ajo, hierbas, huevo y harina, con un toque de pasas y canela. Se fríen y se sirven con una salsa caliente de tomate y cebolla. Con el arroz al lado tenemos un plato vegetariano con bastante más entidad que una simple guarnición de verduras.
Cena. Nos vamos a Uruguay con una figazza de cebolla al estilo de Montevideo. La masa se deja gruesa y tierna, se extiende en bandeja y se cubre con bastante cebolla previamente ablandada, aceite, orégano y pimienta. En esta versión no hay tomate ni mozzarella: la cebolla es realmente la protagonista, y la masa mantiene una miga más panosa que la de una pizza fina.

Domingo 20 de septiembre
Comida. El domingo merece encender la parrilla para preparar gambas a la brasa con salsa shimi. Las gambas se secan muy bien antes de pasar por calor fuerte y la salsa se incorpora únicamente después. Lleva cilantro, menta, lima, jengibre, chile, salsa de pescado y miso blanco, así que encontramos humo, acidez, picante y muchas hierbas frescas en el mismo plato. Si queremos darle más cuerpo a la comida, podemos acompañarlas con arroz jazmín.
Cena. Terminamos con faláfel casero con salsa de yogur. Aquí hay que acordarse de una cosa importante: los garbanzos son secos y se hidratan durante al menos 24 horas, no se utilizan garbanzos ya cocidos. Después se trituran con cebolla, ajo, cilantro, perejil y especias, la masa reposa y se forman las piezas antes de freírlas. Con salsa de yogur y algo de pan de pita tenemos una cena perfecta para compartir en el centro de la mesa.

Desayunos y meriendas para esta semana
Para un desayuno tardío de fin de semana podemos preparar unos huevos Benedict o Benedictinos. Pan tostado, bacon, huevo escalfado y salsa holandesa forman un desayuno bastante serio. Aquí no conviene adelantar demasiado: la salsa holandesa se prepara para servirla caliente o templada, no para guardarla desde el día anterior.
Si queremos una merienda fría y completamente distinta, está el bingsu coreano o patbingsu. La base de leche se congela en una capa fina y después se tritura en pulsaciones cortas hasta conseguir una textura parecida a la nieve. Se completa con judías azuki dulces, mango, fresas y tteok. Podemos adelantar prácticamente todos los componentes, pero el triturado y el montaje deben hacerse justo antes de comer.
Y para una merienda con más calma tenemos la Babbaiola napolitana de limón y ricotta. Combina una pasta frolla de limón con crema pastelera y ricotta, y necesita varias horas de frío después del horno para que el relleno termine de asentarse. En este caso prepararla el día anterior es incluso una ventaja.
Artículos útiles para organizar la semana
Si tenemos legumbres secas en la despensa, viene bien guardar esta guía sobre tipos de lentejas, remojo y tiempos de cocción. Pardina, castellana, beluga, verdina o lenteja roja no se comportan igual, y conocer sus tiempos evita cocerlas todas como si fueran intercambiables.
También merece la pena repasar cómo conservar el pan para mantenerlo fresco más tiempo. Papel, tela, bolsa, panera, nevera y congelador no sirven para lo mismo. Si sabemos que va a sobrar, congelarlo cuando todavía está fresco es mucho mejor que esperar a que se endurezca.
Y para tener un plan B esos días en los que no queremos cocinar, podemos guardar estas recetas sin cocción para comer bien sin encender los fogones. La selección va bastante más allá de las ensaladas: incluye tartares, carpaccios, ceviches, sopas frías, untables y platos con suficiente entidad para ocupar una comida o una cena.
Cómo organizar este menú semanal
Aquí hay varias preparaciones que premian adelantarse. La caponata siciliana puede quedar hecha el día anterior y el tian de verduras también admite perfectamente cocinarse con antelación y recalentarse. Son dos buenos candidatos para aprovechar un rato de horno o cocina sin depender de la hora exacta de la cena.
Con el curry de pescado con coco podemos preparar la salsa hasta dos días antes y añadir la merluza únicamente cuando vayamos a comer. En cambio, la lubina en papillote con arroz de guisantes merece otro trato: podemos adelantar el caldo y la preparación de guisantes, pero el arroz y el pescado interesa terminarlos cerca del servicio.
Los fritos navarros son perfectos para dividir el trabajo. El jueves podemos montar la plancha de bechamel, jamón y queso y dejarla toda la noche en la nevera. El viernes solo tendremos que cortar, empanar y freír. Incluso pueden congelarse ya rebozados si queremos guardar parte de la tanda.
Para el domingo hay que pensar antes en el faláfel: el sábado debemos poner los garbanzos secos en remojo. Las gambas con salsa shimi funcionan justo al revés. La salsa puede prepararse unas horas antes, pero las gambas agradecen una cocción corta y servicio inmediato.
También podemos repartir la compra de pescado en lugar de llevarnos todo a casa el lunes. La merluza del curry cae a mitad de semana, la lubina el viernes y las gambas el domingo. Así reducimos días de almacenamiento y compramos cada producto más cerca del momento en que vamos a utilizarlo.
Con los dulces también hay trabajo que puede hacerse por adelantado. La Babbaiola napolitana necesita frío y puede esperar hasta el día siguiente, mientras que para el bingsu coreano podemos dejar la leche congelada y los acompañamientos preparados. Con los huevos Benedict, en cambio, merece la pena reservar el trabajo para el momento: huevo escalfado, pan tostado y salsa holandesa pierden bastante gracia esperando.
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