La última semana completa de agosto tiene algo de tierra de nadie. Hay quien sigue de vacaciones y quien ya empieza a mirar septiembre, recuperar horarios y pensar otra vez qué demonios va a comer cada día. Por eso este menú semanal cambia un poco el paso respecto a las semanas anteriores. Seguimos aprovechando verduras y platos frescos, pero salimos del bucle de ensaladas, tortillas y sopas frías: aquí tendremos una sola ensalada como plato principal, un único arroz y bastante más variedad de técnicas. Habrá pasta, legumbres, pescado, carne, huevos y verduras, con comidas más completas y cenas que no obligan a pasar media noche en la cocina.
También hemos dejado algo de espacio para cocinar con más calma cuando merece la pena. El miércoles aparece un arroz jollof nigeriano, el sábado toca un pollo jerk que necesita unas horas de marinada y el domingo unos calamares rellenos para despedir la semana con cazuela y pan cerca. Entre medias hay recetas de pocos minutos, pescado al papillote, hummus y platos que podemos adelantar. La idea es sencilla: organizar mejor la semana sin comer siete días lo mismo.
Menú semanal del 24 al 30 de agosto

Lunes 24 de agosto
Para comer empezamos con una pasta integral con verduras. Lleva cebolla, zanahoria, pimiento rojo, berenjena y tomate, una combinación que permite meter bastante huerta en un plato muy de diario. La pasta se cuece unos 11 minutos para dejarla al dente y se termina mezclándola con las verduras ya pochadas.
Por la noche cambiamos completamente de formato con un hummus casero. Garbanzos, tahini y limón dan para una cena fría que podemos acompañar con verduras crudas y algo de pan. Después de la pasta del mediodía, interesa precisamente una cena sencilla y sin otro plato pesado detrás.

Martes 25 de agosto
La comida será una merluza en salsa verde, una de esas recetas que demuestran que el pescado no exige siempre grandes preparaciones. La clave está en una salsa ligada, con ajo y perejil, y en no alargar la cocción de la merluza para que quede jugosa. Con buen pan al lado, poco más necesita.
Para cenar, una tosta de revuelto de champiñones. El propio formato está pensado para una cena rápida, y además nos permite meter huevo sin recurrir otra vez a una tortilla. Conviene dejar el revuelto jugoso y montarlo sobre el pan justo antes de comer para que la tosta conserve su textura.

Miércoles 26 de agosto
Reservamos el plato con más personalidad de la mitad de semana para la comida: arroz jollof nigeriano. Su base de tomate, pimiento, cebolla y chile, junto con curry, tomillo y laurel, da al arroz ese color rojo y un sabor bastante más intenso que el de nuestros arroces de diario. Es el único arroz de todo el menú, así que puede ocupar el centro de la mesa sin competir con otro dos días después.
La cena compensa con unos guisantes con jamón. La receta puede hacerse incluso con guisantes en conserva y está lista en unos cinco minutos, justo lo que interesa después de una comida más trabajada. Pocos ingredientes, una sartén y cena resuelta.

Jueves 27 de agosto
Para comer tenemos solomillo de cerdo al whisky. Los medallones se doran primero y se reservan mientras preparamos una salsa de cebolla, ajo, whisky y limón. El whisky necesita dos o tres minutos para evaporar el alcohol y después la salsa se cocina con calma antes de devolver la carne a la sartén. Que no falte pan, porque aquí sería absurdo fingir que la salsa no importa.
La cena será mucho más limpia: dorada al papillote con verduras. Se cocina en un paquete bien cerrado, con zanahoria y puerro, durante unos 30 minutos a 180 ºC. El propio vapor mantiene el pescado jugoso y evita llenar la cocina de sartenes.

Viernes 28 de agosto
Terminamos la semana laboral con una ensalada de lentejas. Usar lentejas ya cocidas hace que el plato sea mucho más rápido y permite mantener las legumbres en el menú sin recurrir a un guiso de cuchara en pleno agosto. Es nuestra única ensalada planteada como comida completa durante estos siete días.
Por la noche, coca de verduras con masa casera. Tiene más gracia para un viernes que otra cena de plato y cubiertos: se hornea, se corta en porciones y se lleva al centro de la mesa. La combinación de masa fina y verduras funciona bien para compartir y nos deja las elaboraciones más potentes para el fin de semana.

Sábado 29 de agosto
El sábado toca pollo jerk jamaicano. Aquí sí conviene pensar el día anterior: el pollo necesita entre 8 y 24 horas de marinado con cebolleta, ajo, jengibre, chile Scotch bonnet, pimienta de Jamaica, tomillo, canela, nuez moscada, lima y otros condimentos. Podemos hacerlo a la parrilla o en el horno, donde ronda los 40–45 minutos a 200 ºC antes del toque final de grill. Es una comida potente, especiada y muy distinta del resto de la semana.
La cena será fría y mucho más tranquila: huevos rellenos de atún y mayonesa. Podemos dejarlos preparados con antelación y conservarlos bien tapados en la nevera. En verano merece la pena usar una buena mayonesa de bote si queremos simplificar y reducir complicaciones.

Domingo 30 de agosto
Para la comida del domingo dejamos los calamares rellenos con salsa de cebolla. El relleno mezcla tentáculos y aletas con verduras, bacon y huevo cocido; después los calamares pasan a una salsa de cebolla, vino y caldo de pescado. Necesitan unos 30–40 minutos de cocción suave, de modo que este sí es un plato para hacer sin mirar el reloj cada dos minutos. Pan obligatorio para la salsa.
Por la noche cerramos con unos tacos de verduras asadas y crema de aguacate. Las verduras pasan unos 20 minutos por el horno y se completan con aguacate, lima, cilantro y un toque de chile. Una cena con bastante sabor, pero sin repetir ni carne ni pescado después de la comida del domingo.

Desayunos y meriendas para esta semana
La primera propuesta es una granola casera con avena y frutos secos. Se hornea a 150 ºC durante unos 25–30 minutos, removiéndola varias veces para que tueste por igual. Una vez fría se guarda en un recipiente hermético y aguanta al menos dos o tres semanas, así que merece la pena preparar una tanda y olvidarse del desayuno durante varios días. Con yogur, leche o fruta fresca funciona especialmente bien.
Para una merienda más golosa están los Phoskitos caseros, con su bizcocho enrollado, relleno cremoso y cobertura de chocolate. No son el desayuno de todos los días, evidentemente, pero sí una buena receta para preparar una tarde y repartir en porciones.
Y aprovechando que agosto todavía no ha terminado, podemos guardar en el congelador un yogur helado o frozen yogurt con frambuesas. Es una alternativa fresca para la merienda o el postre y permite cambiar de registro respecto a bizcochos y galletas.

Artículos útiles para esta semana
Antes de comprar fruta, merece la pena repasar cómo saber si un melón o una sandía están en su punto. A estas alturas del verano seguimos comprando ambos productos, y distinguir las señales que realmente sirven de los trucos repetidos sin mucho fundamento evita llevarnos una pieza mediocre a casa.
También viene bien tener claro qué hay detrás de la regla congelar deprisa y descongelar despacio. Si vamos a volver a organizar comidas con antelación, el congelador recupera protagonismo y conviene utilizarlo con criterio.
Y ya mirando de reojo a septiembre, podemos recuperar estas 15 comidas para llevar al trabajo o al cole. La planificación, los recipientes herméticos y saber qué platos aguantan bien de un día para otro simplifican bastante la vuelta al táper.
Cómo organizar este menú semanal
Hay varias cosas que podemos quitar de en medio con antelación. Una tanda de granola casera dura semanas, así que no tiene sentido prepararla cada mañana. Los Phoskitos son una elaboración para hacer una vez y porcionar, mientras que el yogur helado con frambuesas puede quedarse esperando en el congelador. Para el lunes basta con tener a mano las verduras de la pasta integral y garbanzos cocidos para preparar el hummus sin complicaciones.
Hay platos que merece la pena cocinar casi al momento. La merluza en salsa verde, la tosta de revuelto de champiñones y los guisantes con jamón son suficientemente rápidos como para no ganar gran cosa adelantándolos. Lo mismo ocurre con la dorada al papillote: podemos tener los ingredientes preparados, pero interesa que el pescado salga del horno directamente a la mesa. El solomillo al whisky también agradece un acabado reciente para no pasar de punto la carne.
El miércoles conviene reservar algo más de margen para el arroz jollof. El viernes, en cambio, podemos apoyarnos en lentejas ya cocidas para hacer la ensalada de lentejas y reservar el horno para la coca de verduras. En la compra interesa repetir hortalizas entre varias recetas antes que adquirir quince ingredientes distintos: cebollas, pimientos, zanahorias, tomates, limones o limas y verduras para asar tienen recorrido durante varios días.
La única preparación que no debemos olvidar es la del viernes por la noche: dejar el pollo jerk marinando para el sábado. Ese mismo sábado podemos preparar con tiempo los huevos rellenos y mantenerlos refrigerados hasta la cena. Para el domingo dejamos la parte entretenida de los calamares rellenos y terminamos la semana con los tacos de verduras asadas, que requieren bastante menos trabajo. Así el menú semanal mantiene una lógica práctica: lo laborioso cae cuando tenemos más margen y las noches de diario se quedan deliberadamente cortas.
Categorías: Menús semanales




