Julio arranca con la cocina en modo práctico. Apetece tirar de platos frescos, sí, pero también hace falta meter algo de proteína, verdura, legumbre y alguna comida con más cuerpo para que la semana no acabe pareciendo una sucesión de ensaladas y gazpachos.
Este menú semanal mezcla recetas frescas, platos para dejar preparados, cenas rápidas y alguna comida más potente para el viernes o el fin de semana. Hay gazpacho andaluz, pisto, ajoblanco, mejillones, ensaladas, legumbre y una receta con queso de Tresviso para rematar la semana sin que todos los días sepan a lo mismo.
Menú semanal del 29 de junio al 5 de julio

Lunes
Para empezar la semana, podemos tirar de un gazpacho andaluz bien frío. Es una receta cómoda para tener lista en la nevera y abrir una comida sin encender los fuegos.
Como segundo, unos boquerones en vinagre encajan muy bien en una semana de calor. Se sirven fríos, tienen sabor y no convierten el lunes en una comida pesada.
Para cenar, hummus o crema de garbanzos con verduras crudas, pan pita, tomate aliñado o unas aceitunas. Así metemos legumbre sin recurrir a un plato de cuchara.

Martes
El martes puede ir muy bien un pisto manchego. Con huevo, atún, arroz blanco o un poco de pan se convierte en una comida bastante completa, y además aguanta bien si lo dejamos preparado del día anterior.
Para la merienda, podemos preparar un smoothie de mango. Es fresco, rápido y sirve para aprovechar fruta madura en una semana en la que ya apetecen cosas frías a media tarde.
Por la noche, una ensalada de canónigos con queso de cabra, nueces y mermelada de frambuesa resuelve la cena sin apenas cocinar. Tiene hojas verdes, queso, fruto seco y un contraste dulce que la hace más completa que una ensalada básica.

Miércoles
A mitad de semana podemos preparar ajoblanco malagueño. Al llevar almendra, pan, ajo y aceite de oliva, tiene más cuerpo que otras sopas frías y funciona bien como primer plato.
Como segundo, una tortilla francesa deja una comida sencilla y suficiente si el ajoblanco ya va servido en buena cantidad. Es rápida, no ensucia demasiado y se puede acompañar con tomate aliñado o pan tostado.
Para la cena, una crema de calabacín fría, templada o caliente, según el tiempo que haga. Con huevo cocido, frutos secos o pan tostado queda bastante apañada.

Jueves
El jueves podemos preparar una ensalada campera para comer. Lleva patata, tomate, huevo, atún y hortalizas, así que no es una ensalada de trámite. Además, si la dejamos hecha con algo de margen, llega a la mesa fría y bien asentada.
Para cenar, una receta rápida y fresca: guacamole mexicano. Con tomate aliñado, pan tostado, tortillas de maíz o algo de pollo frío al lado, queda una cena sencilla sin encender casi nada.

Viernes
El viernes es buen día para meter una de las novedades fuertes: moules frites belgas. Mejillones y patatas fritas piden mesa tranquila, algo de pan cerca y pocas prisas. No es la comida más ligera de la semana, pero colocada el viernes tiene sentido.
Para cenar, algo más suave y enlazado: salmorejo cordobés. Después de los moules frites, no conviene rematar el día con otra receta contundente. Un salmorejo frío, fruta y poco más dejan la noche resuelta.

Ideas para el fin de semana
El sábado puede quedar para una receta que se coma mejor recién hecha. Si no hemos preparado los moules frites belgas el viernes, pasan aquí sin problema. Los mejillones están mejor recién abiertos y las patatas fritas no esperan bien, así que conviene hacerlos al momento.
Para el domingo encaja mejor el solomillo al queso de Tresviso. Es una receta más potente, con carne y salsa de queso, así que tiene sentido reservarla para una comida de fin de semana. Con una ensalada verde o unas verduras salteadas queda bien compensada.
Para desayunos o meriendas, podemos preparar unas tortitas de avena y plátano. Son una opción más tranquila para el fin de semana y van bien con fruta fresca, yogur o un poco de miel. Si apetece algo más rápido, también podemos tirar de un smoothie de plátano y uva.

Artículos útiles para esta semana
Esta semana merece la pena tener cerca el artículo de comidas bajas en carbohidratos, sobre todo para ajustar cenas y guarniciones sin caer siempre en la misma ensalada. Puede ayudar a cambiar pasta, arroz, pan o patata por verduras, huevos, pescado, pollo o recetas más ligeras.
Si necesitáis cambiar alguna comida del menú, podéis revisar nuestras recetas de verano, donde hay cremas frías, ensaladas, platos rápidos y postres frescos. Para improvisar por tipo de plato, también ayuda pasar por Qué comer hoy, con ideas organizadas por carne, pescado, pollo, verduras, legumbres, arroz, pasta, huevos y dulces.
Cómo organizar este menú semanal
Lo más práctico es dejar preparados el gazpacho, el ajoblanco, el hummus, la crema de calabacín, el pisto y la ensalada campera. Son recetas que aguantan bien en la nevera y permiten resolver comidas o cenas sin empezar desde cero cada día.
Los moules frites conviene hacerlos al momento. Los mejillones están mucho mejor recién abiertos y las patatas fritas pierden bastante si se quedan esperando. Lo mismo pasa con el solomillo al queso de Tresviso: mejor cocinarlo para comerlo recién hecho, con la salsa caliente y la carne en su punto.
Para la compra, esta semana podemos tirar de tomate, pepino, calabacín, garbanzos, huevos, mango, mejillones, patatas, solomillo, queso de Tresviso, frutos secos, verduras de ensalada y fruta de temporada. Con esa base queda una semana bastante ordenada sin depender de ingredientes raros.
Si un día se cae el plan, no pasa nada. El pisto puede pasar de comida a cena, el hummus puede salvar una noche, el smoothie de mango puede quedar para merienda y las recetas más potentes se pueden mover al fin de semana. Un menú semanal tiene que quitar decisiones, no añadir presión.
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