Agosto se despide en lunes y septiembre entra el martes sin pedir permiso, así que esta semana no tiene mucho sentido cocinar como si hubiéramos cambiado de estación de un día para otro. Seguimos teniendo tomates, higos y platos que apetecen frescos, pero ya podemos recuperar sin dramas una crema templada, un buen horno o una cazuela que nos deje comida preparada. El menú semanal del 31 de agosto al 6 de septiembre va precisamente por ahí: aprovechar lo que todavía está en buen momento y empezar el mes con una cocina algo más organizada, sin convertir la vuelta a la rutina en una colección de ensaladas tristes.
Hay variedad de verdad: legumbres, pasta, pescado, carne, huevo, verduras, una receta peruana en crudo, un pastel búlgaro de masa filo y dos incorporaciones recién publicadas que tenían que entrar sí o sí. El jueves cenamos Camembert al horno con higos y miel y el viernes tiramos de bocadillo La Catalana murciano. Para que el conjunto no se vaya de madre, los días con comidas más contundentes llevan cenas más ligeras o de montaje corto, y el fin de semana concentra las elaboraciones que agradecen algo más de tiempo.
Menú semanal del 31 de agosto al 6 de septiembre

Lunes
Comida. Empezamos con canelones rellenos de atún, con relleno de atún, tomate y huevo cocido, bechamel y gratinado final. Es una buena receta para cocinar con algo de margen: podemos montar la fuente antes y dejar el último golpe de horno para cuando toque comer. Una ensalada sencilla al lado basta para completar el plato sin añadir otra elaboración pesada.
Cena. La matbuja cambia completamente el registro. Tomate y pimiento se cocinan hasta quedar espesos, melosos y concentrados, y podemos servirla templada, a temperatura ambiente o fría con pan de pita. Como necesita una reducción larga, compensa prepararla por la tarde o incluso con antelación; el reposo le sienta bien y el lunes por la noche ya tenemos media cena resuelta.

Martes
Comida. Un plato de lentejas con arroz nos mete legumbre en la semana sin recurrir al clásico guiso con embutido. Llevan verduras, patata y arroz, y admiten muy bien el reposo, así que son de esas recetas que podemos cocinar por la mañana o dejar hechas del día anterior. Conviene vigilar el líquido al recalentar porque el arroz seguirá absorbiendo caldo.
Cena. Pasamos a algo completamente distinto con el tiradito apaltado: corvina en láminas finas, palta, leche de tigre, choclo, camote y alcaparras. Aquí no hay margen para montarlo horas antes. Podemos adelantar el boniato, el choclo y la mise en place, pero el pescado, la palta y el aliño se cortan y montan al final. La corvina debe llegar correctamente congelada si va a consumirse cruda.

Miércoles
Comida. El revuelto Gramajo junta patatas paja, huevo cremoso y jamón cocido. Parece sencillo, pero su gracia está en el contraste: patata realmente crujiente y huevo jugoso, no un amasijo rehecho. Podemos freír las patatas con una o dos horas de margen y mantenerlas extendidas, pero el revuelto se hace justo antes de sentarnos a la mesa.
Cena. Después de esa comida, una crema de puerros y calabacín nos deja una noche mucho más tranquila. Puerro, calabacín y patata se cuecen y se trituran con un poco de nata. Se puede preparar con antelación y recalentar suavemente; si todavía hace calor, tampoco pasa nada por tomarla templada en lugar de servirla ardiendo.

Jueves
Comida. Los rigatoni con champiñones y salsa de queso llevan una salsa de champiñones frescos, nata, mostaza, vino blanco, limón y queso italiano curado. Es una comida de pasta más cremosa que las de semanas anteriores, así que la colocamos al mediodía y dejamos una cena de compartir. La salsa puede quedar preparada antes; la pasta conviene cocerla al momento para que llegue con buena textura.
Cena. La receta nueva de Camembert al horno con higos y miel pide poca ceremonia y bastante puntualidad. El queso se hornea entero con higos y tomillo unos 12-15 minutos, la miel entra al final y el pan debe estar tostado cuando salga la fuente. No es una cena para dejar esperando: el Camembert vuelve a espesarse al enfriarse, así que aquí la organización consiste precisamente en tenerlo todo listo antes de encender el horno.

Viernes
Comida. Para el viernes dejamos el otro estreno del día, el bocadillo La Catalana murciano. Pan ligeramente tostado, tomate rallado, un toque de ajo, aceite de oliva y jamón serrano. No necesita más para funcionar. Podemos dejar el tomate preparado un rato antes y sacar el jamón de la nevera con antelación, pero el bocadillo se monta en el último momento para que la miga no se empape de más.
Cena. Cerramos el viernes con tortilla de patatas y espinacas. Lleva patata, cebolla y espinaca salteada, así que tiene más verdura que una tortilla clásica sin perder ese punto de cena de casa que entra sola. Se puede tomar recién hecha o templada; si hace calor, no la dejemos horas a temperatura ambiente y guardamos las sobras en frío.

Sábado
Comida. El fin de semana sí admite encender el horno con calma para preparar conejo al horno con patatas, vino blanco, romero y tomillo. La carne se deja aderezada unos 30 minutos y después se hornea alrededor de 40, dándole la vuelta a mitad de cocción. Es una comida de bandeja completa que no necesita mucha vigilancia y deja la cocina bastante más libre que un guiso largo.
Cena. Después del asado, una quinoa con verduras baja varios puntos la contundencia. La quinoa se cuece aparte y se mezcla con un sofrito de cebolla, ajo, pimientos, zanahoria y tomate. Puede hacerse con antelación y funciona bien templada; además, si sobra, es una de las preparaciones más fáciles de llevar al día siguiente en un táper.

Domingo
Comida. La banitsa búlgara nos da una comida de domingo distinta sin meternos en una receta interminable. La masa filo se enrolla con un relleno de queso, huevo y yogur, se coloca en espiral y se hornea hasta quedar crujiente por fuera y jugosa por dentro. Está especialmente buena templada y admite una ensalada sencilla al lado para aligerar el conjunto.
Cena. Terminamos con mejillones en escabeche caseros. Aquí el trabajo se hace antes: los mejillones se cuecen, se cubren con el escabeche de ajo, laurel, pimentón, vinagre y parte del líquido de cocción, y agradecen al menos 24 horas de reposo. Con pan, tomate o una ensalada sencilla tenemos una cena de domingo que prácticamente solo exige abrir el recipiente y servir.

Desayunos y meriendas para esta semana
Para los días de diario, el porridge de avena es el más rápido: cinco minutos en el cazo y podemos rematarlo con fruta de temporada, frutos secos o yogur. Si las mañanas van con prisas, la versión de avena remojada durante la noche permite dejar el desayuno preparado desde el día anterior.
Para una merienda de horno, la sobada riojana aguanta bien varios días protegida del aire. Tiene miga tierna y una costra fina de azúcar, así que compensa hacerla una vez y cortar porciones durante la semana en lugar de encender el horno cada tarde.
Y para despedir de verdad los días de calor, la leche rizada granadina se mueve entre el granizado y el helado. La base de leche, canela y limón puede congelarse con antelación; el triturado se hace justo antes de servir para mantener esa textura de hielo muy fino y cremoso.

Artículos útiles para organizar la semana
Si vamos a comprar fruta para la receta del jueves, la guía higos: cómo elegirlos, conservarlos y utilizarlos en cocina viene especialmente bien. Los higos maduros son delicados y la recomendación práctica es sencilla: comprar pocos, refrigerarlos sin amontonarlos y decidir pronto cuáles van a comerse y cuáles conviene cocinar.
La despensa gana bastante recorrido con cómo cocinar con conservas. El artículo explica qué merece la pena tener, cuándo escurrir o aprovechar los líquidos y, sobre todo, por qué una conserva ya está en un estado avanzado de cocción y muchas veces necesita calor breve, no otra cocción eterna.
Y el artículo publicado hoy, cómo reducir el consumo de alimentos procesados sin complicarse la vida, encaja muy bien con una semana de reorganización. No propone borrar de golpe todo lo envasado: distingue procesado de ultraprocesado y plantea cambios pequeños, despensa útil y preparaciones adelantadas para que la opción rápida no sea siempre la peor opción.
Cómo organizar este menú semanal
El domingo o el lunes podemos adelantar las elaboraciones que realmente mejoran con reposo. Las lentejas con arroz pueden cocinarse con antelación, igual que la matbuja; en ambos casos el sabor se asienta. Si queremos llegar al domingo sin trabajo, los mejillones en escabeche caseros se pueden preparar el sábado para que tengan ya sus 24 horas de reposo.
También merece la pena aprovechar el horno por bloques. La sobada riojana se conserva bien durante varios días, y el conejo al horno puede dejarse aderezado mientras preparamos las patatas. La banitsa búlgara admite guardar raciones ya horneadas y recalentarlas en horno o freidora de aire para recuperar parte del crujiente.
Hay cuatro recetas que no conviene adelantar más de la cuenta. El tiradito apaltado se aliña justo antes de comer; el revuelto Gramajo necesita el huevo recién cuajado y las patatas crujientes; el Camembert al horno con higos y miel sale del horno y va directo a la mesa; y el bocadillo La Catalana murciano se monta al final para que el tomate no convierta el pan en una esponja.
Para repartir la compra, podemos agrupar verduras de base —cebolla, ajo, tomate, pimientos, patatas y calabacín— y después separar los productos más delicados: corvina para el martes, higos para el jueves, jamón serrano para el viernes y mejillones para el escabeche. Comprar lo perecedero en dos tandas evita llenar la nevera el lunes con alimentos que no vamos a utilizar hasta el fin de semana.
Los desayunos también permiten quitar trabajo de en medio. El porridge de avena tarda cinco minutos, pero puede convertirse en avena nocturna si preferimos dejarla hecha; la base de la leche rizada granadina puede permanecer congelada hasta el momento de triturar. Con esa pequeña planificación, el menú no depende de cocinar desde cero dos veces al día y sigue manteniendo platos que llegan a la mesa en su mejor punto.
Categorías: Escuela de alimentación: cocina, técnicas e ingredientes Menús semanales




