Menú semanal del 5 al 11 de octubre: platos de otoño, cenas con carácter y un domingo para cocinar sin prisas

Menú semanal del  al  de octubre: platos de otoño, cenas con carácter y un domingo para cocinar sin prisas

La primera semana completa de octubre ya permite llevar a la mesa platos con algo más de fondo, pero sin convertir cada comida en un guiso. Hay fideuá de setas, lentejas rojas especiadas, merluza con salsa, tortilla de bacalao, un mafé de ternera para el sábado y bullit de peix el domingo; entre medias, cenas más rápidas que cambian completamente de registro. El resultado es una semana con cazuela, sartén, horno, pescado, legumbres, pasta y verduras, donde los platos más largos se reservan para cuando hay más tiempo y los días laborables quedan bastante más despejados.

El menú semanal del 5 al 11 de octubre mezcla recetas que se hacen al momento con otras que admiten parte del trabajo por adelantado. Hay cocina española, italiana, india, senegalesa, balear y belga, pero sin convertir la semana en una colección de platos desconectados. Las comidas más largas se quedan para el fin de semana y entre semana alternamos legumbres, pescado, pollo, pasta, huevo y verduras. El domingo termina con un bullit de peix de dos vuelcos y una cena templada de setas y queso de cabra, dos formas muy distintas de cerrar la semana.

Menú semanal del 5 al 11 de octubre

Lunes

Comida. Empezamos con una fideuá de setas, con sofrito de cebolla, ajo y tomate, setas variadas, vino blanco y caldo de verduras. El fideo tostado y las hierbas aromáticas le dan ese punto de cazuela de otoño que apetece sin necesidad de recurrir todavía a un guiso pesado. Podemos dejar las setas limpias y el caldo medido para sentarnos a la mesa sin alargar la preparación.

Cena. Para la noche, unos huevos tontos aragoneses aprovechan pan duro remojado en leche, ligado con huevo, ajo y perejil. Se fríen en porciones y quedan tiernos por dentro. Una ensalada sencilla al lado basta para completar una cena sin meter otra elaboración importante.

Martes

Comida. La merluza a la marinera pone el pescado en el centro del martes. Es una receta de salsa, de las que agradecen tener pan cerca, así que no necesita demasiada guarnición. Podemos acompañarla con unas verduras cocidas o salteadas y dejar que la salsa haga el resto.

Cena. Los arayes de carne llevan ternera picada especiada dentro de pan de pita y se cocinan hasta que el exterior queda crujiente y la carne jugosa. Con ellos servimos una limonada brasileña, batida con lima, agua fría, leche condensada y hielo. El contraste ácido, dulce y frío le sienta especialmente bien a una cena especiada.

Miércoles

Comida. A mitad de semana toca masoor dal con tadka de ajo y comino. Las lentejas rojas se cocinan hasta quedar cremosas y el tadka se añade al final para aportar el golpe aromático. Si queremos un plato más completo, un poco de arroz basmati o pan naan encajan sin complicar la comida.

Cena. La ensalada payesa de Formentera combina patata cocida, tomate, cebolla, pimientos, huevo, peix sec y bescuit. Patatas y huevos pueden quedar preparados con antelación, pero conviene montar la ensalada poco antes de comerla para conservar mejor las texturas.

Jueves

Comida. El pollo desmenuzado en olla exprés es uno de los platos más prácticos de la semana. Se cocina con cebolla, ajo, caldo, laurel y especias, y después podemos llevarlo a wraps con lechuga, tomate y aguacate. Guardar parte del pollo con un poco de su líquido ayuda a que siga jugoso al recalentarlo.

Cena. Para la noche, tartar de fuet con encurtidos. El fuet se corta a cuchillo y se mezcla con chalota, pepinillos, alcaparras, mostaza de Dijon y salsa Perrins. Podemos dejar picados los ingredientes antes, pero es mejor unirlos cerca del momento de servir para que el conjunto no pierda textura.

Viernes

Comida. La pasta con sardinas al estilo siciliano combina sardinas, anchoas, cebolla, limón, perejil, piñones y pasas. Tiene suficiente sabor para no necesitar una salsa pesada y, además, nos permite llegar al viernes con un plato de pasta distinto a los habituales de tomate o nata. Conviene cocinarla cerca de la hora de comer y llevarla a la mesa recién terminada.

Cena. Terminamos el día con tortilla de bacalao, un clásico de sidrería que pide poca cocción. Lo importante es dejarla jugosa, casi entre tortilla y revuelto, para que el bacalao no se reseque. Una ensalada verde o unos tomates aliñados bastan como acompañamiento.

Sábado

Comida. El sábado admite una cazuela con más tiempo: mafé de ternera. La carne se cocina con tomate, crema de cacahuete, zanahoria, patata y col hasta conseguir una salsa espesa pero todavía fluida. Conviene vigilar y remover porque el cacahuete puede agarrarse al fondo. Con arroz, el plato queda completo.

Cena. Por la noche cambiamos de registro con una ensalada Liégeoise. Patata, judías verdes y tocino se mezclan con un aliño caliente hecho al desglasar la sartén con vinagre. Es una ensalada de verdad para cenar, no una guarnición, y gana mucho servida templada, recién mezclada.

Domingo

Comida. Reservamos el plato más ceremonioso para el domingo: bullit de peix ibicenco. Primero se sirve el pescado con patata y alioli ligado con el caldo; después llega el arroz preparado con ese mismo fondo. Ese segundo vuelco conviene llevarlo a la mesa sin demora, porque el arroz sigue absorbiendo líquido.

Cena. Cerramos con una ensalada templada de setas y queso de cabra. Las setas calientes, el queso, las hojas verdes y el resto de ingredientes crean una mezcla de temperaturas que funciona como cena completa. Después del bullit del mediodía, es una forma bastante más ligera de terminar el domingo sin quedarnos en una cena fría.

Desayunos y meriendas para esta semana

Los xuxos de crema requieren algo más de trabajo: masa hojaldrada y fermentada, crema pastelera fría en el interior, fritura y azúcar al final. Precisamente por eso encajan mejor como capricho de fin de semana que como desayuno improvisado de un martes.

El lattaiolo toscano juega en otro terreno. Leche, huevos, azúcar y un poco de harina forman un dulce suave, cercano a una crema cuajada, que gana cuerpo después del frío y puede cortarse en cuadrados. Se puede preparar el día anterior y tenerlo listo para una merienda tranquila.

Y para quien prefiera algo salado están los taralli italianos, hechos con harina, vino blanco seco, aceite de oliva y sal. No llevan levadura: se forman, pasan brevemente por agua y después se hornean hasta quedar crujientes. Van bien a media mañana o como picoteo.

Artículos útiles para organizar la semana

Si cocinamos pasta de más, conviene tener claro cómo conservar la pasta cocida para que no se estropee. El punto importante no es solo guardarla en un recipiente, sino controlar cuánto tiempo permanece fuera de frío, cómo se enfría y cuánto puede mantenerse refrigerada.

Octubre también es buen momento para repasar el caqui en otoño, sus propiedades y cómo elegirlo. No todos se comen igual: hay variedades de pulpa blanda para cuchara y otras firmes y crujientes, y saber distinguirlas evita comprar una fruta pensando en un uso que luego no corresponde.

Y como esta semana tenemos varios platos de pescado, merece la pena revisar cómo congelar y descongelar pescado correctamente. Organizar bien el congelador no consiste solo en alargar la vida útil: también importan la temperatura, el envase, la descongelación y la diferencia entre conservar pescado y aplicar las medidas preventivas frente a anisakis.

Cómo organizar este menú semanal

Hay dos preparaciones que merece la pena colocar primero en la agenda. El pollo desmenuzado admite cocinarse con antelación y guardarse con parte de su líquido para que no se seque; así el jueves solo queda montar los wraps. En el masoor dal, si lo hacemos antes, hay que recordar que espesa al enfriarse: al calentarlo de nuevo podemos devolverle la textura con un poco de agua y dejar el tadka para el final.

El miércoles también permite adelantar trabajo sin estropear la cena. Para la ensalada payesa, podemos cocer las patatas y los huevos antes y reservarlos fríos; el montaje es mejor hacerlo cerca de la mesa. El tartar de fuet sigue una lógica parecida: picar y medir por separado sí, pero mezclarlo todo horas antes hará que los encurtidos y la mostaza ablanden demasiado el conjunto.

Hay platos que no compensa intentar “ganar” con demasiada antelación. La tortilla de bacalao necesita conservar su punto jugoso, la ensalada Liégeoise gana recién mezclada con el aliño caliente y el arroz del bullit de peix debe servirse cuando todavía mantiene su carácter caldoso. En esos tres casos, es mejor adelantar mise en place que cocinar el plato completo.

Para la compra, podemos agrupar varias familias sin repetir comidas: cebolla y ajo aparecen en distintas elaboraciones; patata entra en la ensalada payesa, el mafé, la Liégeoise y el bullit; y el pescado se reparte entre merluza, sardinas, bacalao y el pescado firme del domingo. Comprar con ese mapa evita terminar con pequeñas cantidades sueltas que luego no sabemos dónde colocar.

El fin de semana queda más despejado si dejamos los dulces y picoteos fuera de las horas de comida. Los xuxos son la elaboración más larga de desayunos y meriendas, mientras que el lattaiolo necesita frío para asentarse y los taralli aguantan bien como bocado crujiente. Así sábado y domingo pueden reservarse para el mafé y el bullit, que son los dos platos que más agradecen cocinar sin mirar tanto el reloj.

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