Mollejas de pollo en salsa de tomate

Mollejas de pollo en salsa de tomate

Icono personas Para 4Icono euro 2.2€/pers.Icono calorias 135kcal/100g

Ingredientes

  • 800 g de mollejas de pollo (bien limpias)
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 400 g de tomate triturado (una lata grande o directamente los tomates frescos triturados)
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 100 ml de vino blanco
  • 500 ml de caldo de pollo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra
  • 1 hoja de laurel
  • Perejil fresco

En muchas cocinas de siempre hay platos que no salen en las fotos, pero que cuando llegan a la mesa nadie quiere que se acaben. Son recetas hechas a fuego lento, con ingredientes humildes y mucho oficio. En ese grupo entran de lleno las mollejas de pollo estofadas en salsa de tomate, un guiso de los que se comen con pan y sin mirar el reloj.

Este tipo de recetas nacieron de la necesidad de aprovechar todas las partes del pollo, algo muy habitual en la cocina tradicional española. En muchas casas se preparaban en cazuela grande y se dejaban reposar de un día para otro, porque así la salsa cogía más cuerpo. A pesar de ser un plato sencillo, tiene ese punto casero que engancha desde la primera cucharada.

Y para los que disfrutan de las recetas de casquería bien hechas, en nuestro blog encontramos el hígado encebollado, jugoso y con mucho carácter, y los riñones al jerez, con una salsa intensa que pide pan. Todas siguen esa línea de cocina tradicional y sin complicaciones, así que es el momento perfecto para meternos ya con el paso a paso.

Receta casera de mollejas de pollo en salsa de tomate

Preparación paso a paso

  1. Empezamos limpiando bien los estómagos de pollo bajo el grifo, retirando cualquier resto de grasa y telillas, y los dejamos escurrir bien. Si son grandes, los cortamos en trozos medianos para que se hagan de manera uniforme.
  2. Pelamos y picamos la cebolla y los ajos, y los pochamos en una cazuela amplia con un buen chorro de aceite hasta que estén blandos y ligeramente dorados. Este sofrito es la base del sabor, así que conviene hacerlo con calma.
  3. Añadimos las mollejas de pollo a la cazuela y los salteamos durante unos minutos, removiendo para que se doren por todos lados y empiecen a soltar su jugo. Espolvoreamos el pimentón, mezclamos rápido para que no se queme y enseguida incorporamos el vino blanco.
  4. Dejamos que el vino hierva un par de minutos para que se evapore el alcohol y añadimos el tomate triturado y la hoja de laurel. Removemos bien y dejamos que la salsa empiece a coger cuerpo a fuego medio.
  5. Cubrimos con el caldo de pollo, salpimentamos y bajamos el fuego para que se estofe todo lentamente durante unos 40 minutos, removiendo de vez en cuando. Cuando las mollejas estén tiernas y la salsa espesa, apagamos el fuego y dejamos reposar unos minutos antes de servir.

Con ingredientes sencillos y una cazuela, se puede montar un plato que da mucho más de lo que parece. Si te animas a probarlo, verás que es de esos guisos que se quedan en el recetario de casa. Y cuando eso pasa, ya sabemos que la cosa ha ido bien.

Consejos para unas mollejas de pollo en salsa de rechupete

  • Conviene limpiar muy bien las mollejas de pollo, porque así evitamos sabores raros y conseguimos una textura más agradable.
  • Si la salsa queda muy espesa, podemos añadir un poco más de caldo o agua caliente sin problema.
  • Este guiso con mollejas queda de lujo con arroz blanco, patatas fritas o un buen puré de patata, que siempre viene bien para recoger la salsa.
  • Hay quien añade un poco de guindilla para darle un toque picante o un pimiento verde al sofrito para hacerlo más completo.
  • En algunas zonas se prepara con tomate frito en lugar de tomate triturado, lo que deja una salsa más dulce y espesa.

Curiosidades de rechupete

Las mollejas de pollo en salsa de tomate forman parte de esa cocina de aprovechamiento tan presente en la gastronomía tradicional española, donde no se tiraba nada y cada parte del animal tenía su receta. En muchas casas se cocinaban los domingos, a fuego lento y en cazuela grande, para que el guiso diera de sí y quedara aún mejor al día siguiente.

Este tipo de estofados eran habituales en zonas rurales y en cocinas humildes, donde el tomate servía para dar cuerpo, color y sabor a guisos sencillos. La combinación de casquería con salsa de tomate era una forma eficaz de suavizar sabores intensos y hacerlos más accesibles a todos los paladares.

Aunque hoy en día las mollejas de pollo no son tan habituales en la compra diaria, siguen siendo una opción económica y muy sabrosa. Bien cocinadas tienen una textura tierna y agradable, lejos de la fama injusta que a veces acompaña a la casquería.

Además, este tipo de platos encajan perfectamente en la idea de cocina casera que mejora con el reposo. Dejar el guiso de un día para otro permite que la salsa se asiente y que las mollejas absorban aún más sabor, algo que en este tipo de recetas marca la diferencia.

Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails

Una de las dudas más habituales es si hay que cocer las mollejas antes de guisarlas, y no es necesario si están bien limpias. Con el estofado largo se cocinan sin problema y quedan tiernas.

Muchos preguntáis si se puede usar tomate frito en lugar de tomate triturado, y se puede, aunque el resultado será una salsa más espesa y dulce. En ese caso conviene ajustar la sal y reducir un poco el tiempo de cocción.

Otra consulta frecuente es si este guiso se puede congelar, y la respuesta es que sí. Las mollejas aguantan bien la congelación y, al recalentarlas, la salsa sigue manteniendo buena textura y sabor.

También surgen dudas sobre cómo saber si las mollejas están en su punto, y la clave está en la textura: deben quedar tiernas al pincharlas, sin resultar duras ni gomosas, algo que se consigue respetando el tiempo de cocción.

No faltan mensajes preguntando con qué acompañarlas, y cualquier guarnición sencilla funciona bien: arroz blanco, patatas fritas o incluso un poco de pan para mojar son más que suficientes para redondear el plato.

Última revisión: 26 enero 2026

Hemos trabajado 2 horas y 50 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

60 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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Sobre el autor

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