Mollete con salmorejo y sardinas anchoadas, cremoso, tostado y bien andaluz

Mollete con salmorejo y sardinas anchoadas, cremoso, tostado y bien andaluz

Icono personas Para 4Icono euro 3.5€/pers.Icono calorias 200kcal/100g

Ingredientes

  • 4 molletes de unos 80-90 g cada uno
  • 250 g de tomate pera bien maduro
  • 50 g de miga de pan blanco del día anterior
  • 35 ml de aceite de oliva virgen extra
  • ½ diente de ajo pequeño
  • 1,5 g de sal, aproximadamente
  • 8 lomos de sardina anchoada, unos 100-120 g escurridos
  • Pimienta negra recién molida, opcional

No hay una receta antigua única que podamos adjudicar a Córdoba, Málaga y Cádiz a la vez, y merece la pena decirlo claro. Este mollete con salmorejo y sardinas anchoadas reúne, más bien, tres referencias muy reconocibles de la cocina andaluza: el salmorejo cordobés, el pan de mollete tan ligado a Málaga y presente también en Cádiz, y un pescado con muchísimo peso en la cocina del sur. El resultado no necesita una leyenda inventada para funcionar.

La elección de sardina anchoada tampoco es un capricho. Es una sardina curada y trabajada de una forma parecida a la anchoa, pero con un lomo mayor, más carnoso y con más presencia dentro del pan. Eso hace que aguante mejor una capa generosa de salmorejo. Si usamos anchoas normales, la receta sigue funcionando, pero conviene poner más filetes y controlar todavía más la sal. En esta guía sobre anchoa, boquerón y bocarte se entienden bien las diferencias entre nombres y preparaciones que a veces metemos en el mismo saco.

Aquí el equilibrio manda. El mollete debe conservar miga tierna aunque tenga un punto tostado, el salmorejo tiene que quedar espeso y cremoso para no empapar el pan y la sardina aporta la parte salina y grasa. Por eso sazonamos el salmorejo con prudencia y evitamos añadir salsas, cebolla, hojas verdes o más cosas «porque sí». Con tres elementos bien puestos ya hay bastante jaleo.

Para entender de dónde sale cada pata del bocadillo, merece la pena pasar por nuestros molletes de pan caseros, el salmorejo cordobés casero y los espetos malagueños de sardinas. Son tres recetas distintas, pero juntas explican bastante bien por qué este mollete tiene sentido en una mesa andaluza.

Receta casera de mollete con salmorejo y sardinas anchoadas

Preparación paso a paso

  1. Lavamos los tomates maduros, retiramos la parte dura del pedúnculo y los cortamos en trozos medianos. Los ponemos en el vaso de la batidora con el medio diente de ajo y una pizca de sal. Trituramos hasta obtener una base líquida y homogénea.
  2. Añadimos la miga de pan al tomate triturado y dejamos que se empape durante 3-5 minutos. Volvemos a triturar hasta que no queden trozos de pan y la mezcla empiece a ganar cuerpo.
  3. Incorporamos poco a poco el aceite de oliva virgen extra mientras seguimos triturando. Buscamos un salmorejo denso, fino y brillante, capaz de mantenerse sobre el pan sin escurrirse. Probamos antes de añadir más sal: las sardinas anchoadas terminarán de sazonar el conjunto. Si tenemos tiempo, lo guardamos 20-30 minutos en la nevera.
  4. Mientras se enfría el salmorejo, sacamos los 8 lomos de sardina anchoada del aceite o del líquido de conservación y los dejamos unos minutos sobre papel de cocina. No queremos dejarlos secos, solo quitar el exceso de aceite para que el mollete no quede pringoso.
  5. Abrimos los molletes por la mitad y tostamos solo la cara interior en una sartén limpia, plancha o tostadora. Con 1-2 minutos suele bastar. La cara cortada debe quedar ligeramente dorada, pero la corteza exterior y la miga tienen que seguir blandas y flexibles.
  6. Repartimos el salmorejo sobre las cuatro bases de mollete, unos 75-80 g por unidad. Lo extendemos hasta cerca del borde, dejando un pequeño margen para que no se salga al cerrar. Colocamos exactamente 2 lomos de sardina anchoada en cada mollete, ligeramente solapados y siguiendo el largo del pan.
  7. Añadimos, si nos gusta, una vuelta mínima de pimienta negra. Cerramos los molletes sin aplastarlos y los servimos en el momento. El contraste bueno es muy sencillo: pan templado, salmorejo fresco y sardina a temperatura ambiente.

Consejos para un mollete con salmorejo y sardinas anchoadas de rechupete

  • No tostéis el mollete entero hasta dejarlo crujiente. El mollete no es una baguette. Queremos una cara interior con algo de tostado y una miga que siga cediendo al morder.
  • El salmorejo para esta receta debe quedar algo más espeso que si lo fuéramos a servir en cuenco. Si queda demasiado líquido, en pocos minutos tendremos el pan empapado.
  • La sal se corrige al final, después de probar el salmorejo y teniendo en cuenta el pescado. Las sardinas anchoadas pueden ser bastante saladas dependiendo de la elaboración.
  • Escurrid los lomos, pero no los lavéis por sistema. El agua arrastra sabor y puede dejar una textura peor. Si un producto concreto resulta excesivamente salado, entonces sí podemos secarlo o desalarlo ligeramente siguiendo las indicaciones del fabricante.
  • Montad el bocadillo justo antes de comerlo. El salmorejo lleva agua y, por muy bien tostada que esté la cara interior, acabará humedeciendo la miga.
  • Si no encontramos sardina anchoada, utilizamos 12 filetes de anchoa grandes, tres por mollete. El resultado será más fino y más salino, así que reducimos todavía más la sal del salmorejo.
  • Una lata de sardinas en aceite puede sacarnos del apuro, pero cambia bastante el bocado. La sardina de conserva es más gruesa, menos curada y se deshace de otra manera. Si queremos trabajar con sardina fresca, mejor preparar unas sardinas a la plancha y plantear otro montaje.
  • Si hacemos el salmorejo con antelación, guardamos salmorejo, pan y pescado por separado. Así podemos tenerlo todo listo y montar los molletes en un par de minutos.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.

La primera duda suele ser si sardina anchoada y anchoa son lo mismo. No exactamente. La sardina anchoada parte de una sardina y recibe una curación que busca un resultado parecido al de la anchoa, pero mantiene un lomo más grande y carnoso. Para este mollete nos viene especialmente bien porque ocupa el pan con dos piezas sin convertir el relleno en una montaña de filetes.

También podemos preguntarnos si merece la pena hacer el salmorejo en casa para cuatro bocadillos. Sí, porque necesitamos poca cantidad y se hace rápido, pero un salmorejo comprado puede servir si es denso, con buen sabor a tomate y sin exceso de agua. Calculamos unos 300-320 g para cuatro molletes y lo probamos antes de añadir el pescado para saber cuánto margen de sal tenemos.

¿Podemos sustituir el salmorejo por porra? Poder, podemos, pero ya estamos haciendo otro bocadillo. La porra antequerana es más espesa y tiene su propia personalidad. Aquí interesa que el salmorejo sea cremoso y consistente, pero que todavía pueda extenderse con facilidad.

El pescado curado aporta bastante intensidad, así que no hace falta convertir esto en una prueba de resistencia. Si queremos un bocadillo más suave, usamos menos sardina o pasamos a anchoa de sabor más delicado. La sardina, además, pertenece al grupo del pescado azul, lo que ayuda a entender su mayor contenido graso y por qué tiene tanta presencia frente al tomate y el pan.

Y una última cuestión: ¿se puede preparar para llevar? Sí, pero no conviene montarlo con horas de antelación. Llevamos el salmorejo en un recipiente pequeño, el pescado escurrido aparte y los molletes abiertos y tostados. Montamos al comer. Es menos cómodo que sacar el bocadillo ya hecho, pero bastante más cómodo que comerse una esponja roja.

La elección de sardina anchoada como versión principal se apoya además en que la combinación salmorejo + sardinas anchoadas aparece documentada expresamente, mientras que la morfología protegida del Mollete de Antequera exige un pan aplanado, de miga blanda, alta humedad y base elíptica irregular. Las sardinas anchoadas comerciales documentadas son lomos de sardina curados en sal y desespinados de forma semejante a una anchoa.

Última revisión: 3 septiembre 2026

Hemos trabajado 2 horas y 10 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

20 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.

Ilustración

4.7/53 votos


Categorías: Recetario de cocina Recetas de tapas y aperitivos Recetas de tostas, bocadillos y sandwiches Recetas fáciles y rápidas Recetas por ocasión

Etiquetas:

También te encantará...


Sobre el autor

Cuéntame qué tal te ha salido la receta, anécdotas, trucos o preguntas. Leo todos los comentarios y respondo siempre a las dudas. Firmado: Alfonso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Recetas de Rechupete » Recetario de cocina » Mollete con salmorejo y sardinas anchoadas, cremoso, tostado y bien andaluz