Cuando llega el verano uno de los recuerdos que tengo desde niño es el olor a las sardinas en los mercados y que las barbacoas de churrasco y chorizo rivalizaban con las sardinas asadas. De postre siempre un poco de bica o la deliciosa larpeira gallega. Aunque como digo, esto en Galicia, ahora ya he visto que San Juan es parecido pero no igual en España, y el postre que podéis encontrar casi en todos lados es la coca de crema pastelera y piñones de San Juan, sobre todo en Cataluña y Valencia.
Y es que la noche de San Juan es mágica, el 23 de junio además de ser una fiesta tradicional muy antigua es el día de mi cumpleaños, con lo que siempre he vivido esta noche como una doble celebración, la llegada del verano y la llegada de un nuevo año. Siempre es mejor celebrar los años que no hacerlo… ¿verdad?

Origen de la noche de San Juan
Es una fiesta pagana donde se celebra el solsticio de verano en el hemisferio norte y donde el fuego marca esta celebración. También muy ligada al agua y cómo no, a la comida. La fiesta se popularizo cuando la cultura cristina adopto esta fiesta pagana y la hizo suya, como la mayoría de las fiestas. De hecho, el centro de esta celebración era romper con lo malo del año que te ha sucedido en el año, con lo que se suelen quemar muebles antiguos y aquellas cosas de las que te quieres olvidar.
El fuego y las hogueras purifican y ayudan a potenciar la superstición de que ese día era el ideal para ahuyentar a los malos espíritus y atraer a los buenos. También hacer votos por el amor y la fertilidad. Recuerdo de pequeño quemar papeles con lo que quieres erradicar de tu vida, lavarse la cara en el agua del mar, saltar la hoguera y pedir un deseo, o dejar hacer encantamientos de amor y fertilidad, como todos los meigallos de namoramento con flores que se suele hacer en Galicia.
La iglesia centro la fiesta adaptando esta fiesta a la Biblia y diciendo que en el nacimiento de San Juan Bautista, su padre Zacarías mandó encender una hoguera para anunciar a sus parientes el nacimiento de su hijo, que justamente coincidía con la noche de solsticio de verano. Y esto es lo que se sigue haciendo en numerosos puntos de España, siendo una fiesta muy famosa en Cataluña, la Comunidad Valenciana y en Baleares. Pero Galicia, León, Asturias y Extremadura se vive esta fiesta de forma muy intensa. Me quedo al 100% con la versión pagana. ¿Qué opináis?

¿Cómo celebrar la noche de San Juán?
La noche de San Juan, del 23 al 24 de junio lo mejor es organizarse con los amigos y comprar sardinas. Para acompañarlas un buen pan de maíz o broa, de ahí el refrán: «Polo san Xoán a sardiña molla o pan«. Preparar unas brasas bien hechas, una parrilla, sal y aceite. Nada más, algo muy sencillo para una noche perfecta.
Si tenéis un poco de planificación, compraréis las sardinas a buen precio, se pueden incluso congelar. Aunque si las compras justo el 23 las sardinas pueden dispararse a los 18 €/kg., demasiado caras para este tipo de pescado, que suele ser muy barato. Pero la oferta y demanda influye. Avisados quedáis.
De postre, sin duda algún postre casero, desde una coca de San Juan o una larpeira. Pero tenéis otros postres en el blog que son muy tradicionales en estas fechas.
En Cataluña o en la Comunidad Valenciana Sant Joan se celebra con lo mejor de su pirotecnia, es algo especial y digno de ver, diría que rivalizan con las Fallas, su fiesta más grande. Es en Alicante donde se celebra de una forma más brutal, una fiesta para vivir alguna vez en tu vida y se un poco del tema. En Baleares la gente suele bajar a la playa y encender velas, en Menorca se celebra este día con un espectáculo ecuestre alucinante.
En mi tierra y en Asturias se trata la noche con todas las tradiciones celtas, en tema de meigallos y noche mágicas se nos da muy bien, incluso cerramos la fiesta con una queimada, culminando una gran noche. En Santiago de Compostela, en el interior se encienden cacharelas por la zona vieja y la gente disfruta de sardiñas, pan e viño toda la noche. En Extremadura podréis disfrutar del famoso ajedrez de Zafra y en Andalucía se encienden las hogueras donde luego se quemarán muñecos de trapo. En Málaga no puede ser de otra manera, con espetos de sardinas en la playa.
Las hierbas de San Juan, el rito que huele a campo
Además de hogueras, baños en el mar, sardinas y cocas, la noche de San Juan tiene otro ritual muy bonito que en Galicia se sigue haciendo en muchas casas: las hierbas de San Juan, o herbas de San Xoán. No se comen, no se cocinan y no van a la parrilla, pero forman parte de la fiesta casi tanto como el humo de las brasas.
La costumbre es sencilla. El día 23 se recoge un ramo con varias plantas, normalmente siete, se mete en un barreño o en un “cacho” con agua y se deja toda la noche al aire libre, con el rocío. A la mañana siguiente, ya el día 24, se usa esa agua de San Juan para lavarse la cara. Según la tradición, sirve para limpiar lo malo, espantar el mal de ojo, alejar las envidias y empezar el verano con otra cara. Tomado al pie de la letra o como recuerdo de la casa de los abuelos, el gesto tiene algo especial.
Lo curioso es que no existe una lista única de plantas. Cambia según la zona, según lo que haya cerca y según lo que se haya hecho siempre en cada familia. Aun así, hay siete hierbas que se repiten mucho en la tradición gallega: hipérico o hierba de San Juan, hinojo, helecho macho, malva, romero, hierba luisa y codeso o xesta.
Cuáles son las siete hierbas de San Juan más habituales
La hierba de San Juan, también llamada hipérico o abeloura, es la que lleva el nombre del santo y suele reconocerse por sus flores amarillas. En la tradición popular se ha relacionado con la protección de la casa y con la limpieza de la piel, aunque aquí hablamos de un rito, no de un tratamiento médico.
El hinojo aporta ese olor anisado tan reconocible. Es de esas plantas que se encuentran fácil en caminos y cunetas, y en muchos ramos entra por su aroma y por su fama de planta protectora.
El helecho macho tiene más parte de leyenda que de cocina. En la noche de San Juan se decía que podía florecer a medianoche, algo imposible desde el punto de vista botánico, pero perfecto para una noche donde la imaginación siempre ha tenido sitio.
La malva es una de las plantas más agradecidas del ramo, con sus flores suaves y su presencia habitual en caminos y campos. En muchas casas se asociaba a la salud y a los cuidados de la piel.
El romero no necesita demasiada presentación. Huele a monte, a cocina y a casa limpia. En el ramo de San Juan suele aparecer por su relación con la protección del hogar y porque perfuma el agua de una forma muy reconocible.
La hierba luisa aporta un aroma fresco, entre cítrico y dulce, que hace que el agua huela especialmente bien al día siguiente. No es la más antigua de todas en nuestra flora, pero se ha integrado muy bien en la costumbre.
El codeso o xesta cierra muchas listas tradicionales. Sus ramas amarillas se han usado en Galicia como símbolo de limpieza y protección, y también aparecen en puertas y entradas durante estas fechas.
A partir de ahí, cada casa tiene su versión. Hay quien añade ruda, laurel, saúco, nogal, roble, poleo, árnica, rosas silvestres o flores de temporada. Por eso no merece la pena ponerse demasiado policía con el ramo. Lo importante es entender la idea: siete plantas, agua, noche al raso y lavado por la mañana.
Cómo preparar el agua de las hierbas de San Juan
Si queréis hacerlo en casa, lo primero es recoger las hierbas con un poco de cabeza. Mejor cortar unas ramas pequeñas que arrancar la planta entera, evitar zonas tratadas con pesticidas, cunetas con mucho tráfico o parques donde no sepamos qué se ha echado, y no tocar plantas protegidas ni especies que no sepamos identificar.
Después se colocan las hierbas en un recipiente amplio con agua fresca. La tradición habla a veces de agua de siete fuentes, pero en casa vale con preparar el barreño con agua limpia y dejarlo en una terraza, balcón, patio o ventana durante la noche del 23 al 24 de junio.
Por la mañana se usa esa agua para lavarse la cara. Hay quien después seca las hierbas y las guarda hasta el año siguiente para quemarlas en la hoguera de San Juan, cerrando así el ciclo. Es una de esas costumbres que se entienden mejor cuando se hacen que cuando se explican.
Y una cosa importante: estas hierbas no son para beberlas ni para preparar infusiones a lo loco. Algunas plantas tienen usos medicinales conocidos, otras pueden ser irritantes o dar problemas, y el hipérico, por ejemplo, puede interactuar con medicamentos. En este artículo nos quedamos con la parte tradicional: el ramo, el agua, el olor y el rito familiar de la mañana de San Juan.
Al final, entre las sardinas, el pan, las hogueras y este barreño perfumado, la noche queda completa. Fuego para dejar atrás lo que sobra, agua para lavarse al día siguiente y comida sencilla para aguantar la fiesta. Muy de San Juan todo.
¿Y tú?¿Cómo vives esta fiesta en tu ciudad o pueblo? Déjanos un comentario y lo añadiré al mismo artículo.

¿Qué comer y cocinar en San Juan?
Sin duda, la sardinas son las reinas de esta celebración. Pero pensar que cómo en cualquier ocasión especial, el postre tiene su sitio especial y desde luego, aquellas recetas o platos fáciles, que hayamos preparado en casa y que sean fáciles de llevar a la playa o dónde vayamos a celebrar San Juan.

Sardinas asadas
Este pescado azul es un regalo de los mares, un auténtico manjar que podemos llevar a nuestra mesa por un precio muy económico (excepto en San Juan). En esta entrada tendrás la forma de prepararlas en casa, fuera de casa, en parrilla o incluso al horno. No os olvidéis de comprar pan de millo, maíz o broa.

Coca de San Juan. Coca de crema pastelera y piñones
Un bollo que generalmente se presenta con forma ovalada y que recuerda a una masa tipo brioche sencilla. Es un postre con una base de masa dulce enriquecida con huevos y mantequilla o manteca de cerdo que se hornea decorada con crema pastelera y piñones.

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