Noodles. La verdad sobre los fideos instantáneos

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Los fideos instantáneos se presentan como una gran solución que aparece en el fondo del cajón de la oficina el día que el mundo parece derrumbarse y tú tienes que estar en el escritorio para salvarlo.

O para esas noches de “no me apetece nada” y los rugidos estomacales te atacan en mitad de la serie. También son el salvavidas frecuentes de estudiantes en las noches largas pegados a los libros.

Total es pasta, total es una sopita, ¡que tienen verdura! y son de marca –te dices– y así, en 3 minutos, preparas tu cena instantánea.

¿Pero sabes qué estás consumiendo realmente? ¿Son tan inofensivas como quieres creer?

Hoy, nos sumergimos en el envase de los noodles instantáneos para ver quiénes son realmente.

Qué hay dentro del envase de los ramen instantáneos

En casa contenedor encuentras un bloque de fideos pre cocinados, trocitos de verduras, legumbres y, a veces carne (o un sucedáneo). Además tienen un sobre con el saborizante, condimento o salsa que se incorpora a la preparación con el agua caliente.

La promesa de tener lista tu comida en 3 minutos y el precio (puedes encontrarlos por menos de 1€) los hace especialmente atractivos, pero ¿qué te estás llevando a la boca realmente?

La pasta se hace con harinas refinadas que luego se estiran, cortan y fríen en aceite, normalmente, de palma. Esta pre cocción hace que luego puedas tenerlos listos en 3 minutos. Luego se deshidratan. Un proceso similar al que se exponen el resto de los ingredientes.

La bolsita con la salsa que suele parte del “secreto” de su sabor, es una lista interminable de conservantes, azúcares y sal con algún ingrediente real anecdótico.

Todo está listo para que tú percibas mucho sabor… ¿a qué? no se sabe muy bien. Pero resulta sabroso para los paladares poco exigentes.

Vamos, que no te dejes engañar por eso de que “lleva verduras”, porque es un utraprocesado de mucho cuidado. Tanto, tanto, que puede afectar seriamente a tu salud.

Y ya sabes, las etiquetas muestran de mayor a menor proporción las cantidades presentes en cada envase. Así que no, no los compres por las “verduras”.

Una bomba “atómica” en tres minutos

En un estudio publicado en la Journal Nutrition nos alertan de las posibles consecuencias de estos envases de comida rápida, especialmente en las mujeres. Pero ¿no eran una sopita con verduras deshidratadas?

En general, cada vasito puede contener unas 450 calorías, de esas 1.500-2.000 recomendadas para los adultos. Es decir, casi 1/4 de lo que se sugiere consumir. Y, además, no aportan ningún nutriente interesante para tu organismo.

Y con la etiqueta, mucho cuidado. Ten en cuenta que un paquete de ramen contiene dos porciones, así que si estás comiendo el paquete entero en un solo momento, las cantidades anteriores se duplicará.

Pero volvamos al estudio que te mencioné unos párrafos más arriba. Si bien está basado en Corea, las cosas en nuestro país no mejoran. Basta con irte al supermercado para ver que cada tanto aparecen nuevas variedades y marcas a un precio muy asequible.

Así que la tentación es difícil de evitar, especialmente cuando el bolsillo está ajustado.

Si consumes dos veces por semana o más estos fideos instantáneos, estás incrementando en un 68% las posibilidades de padecer síndrome metabólico. Y si eres mujer, lo llevas peor.

Según uno de los autores del estudio uno de los principales autores de la investigación, el doctor Frank B. Hu, profesor de Nutrición y Epidemiología en Harvard: “Esto puede deberse a que las mujeres informan acerca de su dieta con mayor precisión o porque las mujeres posmenopáusicas son más sensibles al efecto dietético de los carbohidratos, el sodio y las grasas saturadas.

El contenido y el continente son parte del problema

Resulta que el envase también tiene culpa de convertir estos fideos instantáneos en cócteles molotov para tu organismo.

¿Recuerdas que hace unos años todos estábamos alarmados por los componentes tóxicos que se desprendían de algunos biberones de plásticos cuando se calentaban en el microondas?

Es más, a estas alturas ya habrás visto la campaña de Greenpeace y su mensaje de que consumimos el equivalente a una tarjeta de crédito, por semana, en microplásticos.

Resulta que el contenedor de estos ramen instantáneos, no se salva de la alerta.

Los envases en los que vienen estas sopas rápidas son de espuma de poliestireno que contienen bisfenol A. Un compuesto derivado del petróleo que se acumula en tu cuerpo y actúan como como sustancias carcinógenas y mutagénicas.

Pero hay más, porque es un modulador selectivo de los receptores de estrógeno que puede acelerar la adipogénesis, es decir, grasa. Por eso es que el bisfenol A también tiene conexión con la obesidad.

Es verdad que si un día pruebas uno de estos productos rápidos, no serán muy nocivos. El problema es la cantidad que consumes de ellos, por semana.

Hablamos de componentes que funcionan como sustancias cancerígenas, la asociación con la obesidad… pero hay más.

Retomemos lo del síndrome metabólico.

El síndrome metabólico es un conjunto de síntomas  que aumentan el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca o diabetes tipo 2. Entre ellos están:

  • Altos niveles de glucosa en sangre
  • Niveles sanguíneos elevados de triglicéridos
  • Reducción del colesterol bueno
  • Hipertensión arterial
  • Exceso de grasa alrededor de la cintura

Síndrome metabólico y problemas de digestión en 3 minutos

Más allá de la marca de fideos instantáneos que consumas, en general, todos tardan muchísimo tiempo en digerirse. Es por eso que te sientes lleno al instante y enseguida notas pesadez estomacal, te sientes hinchado durante mucho tiempo y posiblemente con mal cuerpo. Son todos indicadores de que tu digestión está siendo lenta y problemática.

Tu cuerpo está tratando de “combatir” y procesar lo que acabas de consumir, provocando una tensión estomacal innecesaria.

Esos aditivos que aparecen dentro de los ingredientes de los ramen instantáneos, se quedan en nuestro cuerpo por más tiempo y es más trabajo eliminarlos. a largo plazo se convierten en una bomba de relojería que puede provocarnos problemas serios.

Y si son tan nocivos, ¿por qué se siguen vendiendo? ¿Por qué las “marcas de toda la vida” tienen sus versiones?

Porque consumir 1 no es el problema, sino que si son parte de tu consumo de productos semanales, están en problemas.

Opciones para esos 3 minutos

Son rápidos y pueden durar en tu cajón durante meses. Son un salvavidas, sí, pero ¿estás seguro de que son tu única opción en 3 minutos?

Abrir una lata de atún al natural o en aceite de oliva y una de espárragos… pueden llevarte incluso menos.

Unas ensaladas preparadas de supermercados, siempre son una opción. Y con el auge del delivery, siempre tienes un apaño para el escritorio.

El precio tampoco es excusa. Es más recomendable un vasito de quinoa o arroz de calentar en 1 minuto. Y puedes combinarlo con una lata o tarro de jardinera. Además de una solución socorrida, seguramente lo que te lleves a la boca será de mejor calidad.

Tu propia versión de fideos instantáneos (y más sabrosos)

En los envases de comidas instantáneas, no existe un buen equilibrio alimenticio: hay mucha más pasta que verduras o carnes.

Seguramente si este mismo plato lo hicieras en casa, las proporciones serían diferentes, la calidad de los ingredientes seguramente fuera mejor y el aceite que usarías sería el AOVE.

Si te mueres por un buen ramen, aquí te paso la receta de uno que está buenísimo y que puedes calentar en el trabajo en menos de 3 minutos.

O unas verduras salteadas al wok. Incluso los noodles con pollo.

Hazlos en casa y caliéntalos en el microondas del trabajo, en menos de 3 minutos.

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