Pa amb oli mallorquín, la versión básica con tomate de ramallet

Pa amb oli mallorquín, la versión básica con tomate de ramallet

Icono personas Para 4Icono euro 0.75€/pers.Icono calorias 190kcal/100g

Ingredientes

  • 400 g de pan moreno mallorquín o pan de payés de miga compacta
  • 300 g de tomates de ramallet maduros
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto

En Mallorca, el tomate que se guarda colgado en ristras acaba muchas veces sobre una rebanada de pan moreno. La tomàtiga de ramellet tiene una piel resistente y una pulpa que se desprende al frotarla, justo lo que necesita el pa amb oli mallorquín. No se ralla ni se tritura: se parte y se pasa directamente por el pan hasta que queda casi solo la piel.

El nombre significa literalmente pan con aceite, y el aceite de oliva virgen extra tiene tanto peso como el tomate. Debe notarse, pero sin empapar la miga hasta ablandarla por completo. El pan moreno mallorquín, compacto y de corteza firme, aguanta bien la pulpa y el aliño. Puede usarse fresco o tostarse ligeramente cuando lleva uno o dos días hecho.

Esta es la versión básica que hemos elegido: pan, tomate de ramallet, aceite y sal. No lleva ajo, tomate rallado ni acompañamientos. Después cada casa puede añadir queso, embutidos o encurtidos, pero la preparación sencilla permite entender mejor qué aporta cada ingrediente y por qué un pan cualquiera o un tomate demasiado acuoso cambian bastante el resultado.

El pan también puede servir de base para preparaciones muy distintas. Podemos continuar con la bruschetta italiana, donde el tomate se corta y se coloca sobre pan tostado; la tosta de aguacate con tomate y albahaca, más completa y cremosa; o los 3 montaditos fáciles para un picoteo de rechupete, pensados para servir varias combinaciones sobre pequeñas rebanadas.

Receta casera de pa amb oli

Preparación paso a paso

  1. Cortamos el pan en 8 rebanadas de entre 1 y 1,5 centímetros. Para que el reparto sea cómodo, calculamos dos rebanadas por persona. Si la hogaza es muy grande, podemos partir cada rebanada por la mitad antes de servir.
  2. Comprobamos el estado del pan. Si está fresco y conserva una miga firme y compacta, lo dejamos tal cual. Cuando sea pan del día anterior, lo tostamos muy ligeramente en una tostadora, una plancha o una sartén sin aceite. Debe calentarse y ganar algo de firmeza, no quedar duro como un biscote.
  3. Lavamos los tomates y los secamos. Los partimos por la mitad en sentido transversal, de manera que la superficie de corte sea amplia. No los pelamos ni retiramos las semillas, porque la propia piel nos servirá para sujetarlos mientras los restregamos.
  4. Frotamos medio tomate sobre cada rebanada, apretando lo suficiente para que suelte la pulpa. Recorremos bien toda la superficie, incluidos los bordes, hasta dejar una capa fina de tomate. Si el tomate es el adecuado, al terminar nos quedará en la mano una piel casi vacía.
  5. Añadimos una pizca de sal sobre cada porción. Después repartimos el AOVE en un hilo fino, procurando que llegue a toda la rebanada. Unos 6 ml de aceite por pieza son suficientes como orientación, aunque la cantidad puede ajustarse al tamaño y a la capacidad de absorción del pan.
  6. Servimos el pa amb oli recién preparado. No necesita reposo: cuanto más tiempo pase, más humedad absorberá la miga y menos definida quedará la textura.

Consejos para un pa amb oli de rechupete

  • El tomate de ramallet debe estar maduro, pero no pasado ni excesivamente blando. Un buen ejemplar deja pulpa abundante al restregarlo y conserva la piel entera en la mano.
  • Si no encontramos pan mallorquín, escogemos una hogaza con miga densa y pocos agujeros. Una baguette ligera absorbe peor el tomate y se rompe con facilidad al frotarlo.
  • Tostar el pan no es obligatorio. El pan fresco puede servirse sin tostar, mientras que un golpe corto de calor mejora una rebanada que haya perdido firmeza.
  • No vertemos todo el aceite de una vez. Un hilo fino de AOVE permite repartirlo mejor y evita que unas zonas queden secas y otras completamente empapadas.
  • Probamos primero el pan antes de salar. El pan mallorquín tradicional se elabora sin sal, pero muchos panes de payés comerciales ya vienen bien sazonados.
  • Montamos las rebanadas justo antes de llevarlas a la mesa. Tras quince o veinte minutos, el tomate empieza a dejar la miga demasiado húmeda.
  • No sustituimos el tomate restregado por salsa de tomate, tomate frito o tomate triturado de bote. Cambian el sabor, la textura y el carácter de esta preparación.
  • Para varias personas, podemos dejar cortados el pan y los tomates, pero el aliño final se hace al momento. Así cada rebanada llega con el pan firme y el aceite recién añadido.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.

Cuando no encontramos la variedad mallorquina, aparece la duda de qué tomate puede sustituir al tomate de ramallet. Buscamos uno pequeño o mediano, bien maduro, carnoso y con suficiente pulpa para restregar. Los tomates muy duros apenas manchan el pan; los demasiado acuosos lo mojan sin aportar mucho sabor.

El estado de la hogaza determina si debemos tostar el pan o dejarlo al natural. Con pan fresco y buena miga no hace falta encender nada. Si lleva uno o dos días abierto, un tostado breve ayuda a que la superficie soporte mejor el tomate, pero no debe convertirse en una tostada rígida.

También puede cambiar de una casa a otra el orden del tomate, la sal y el aceite. En esta receta frotamos primero el tomate, añadimos una pizca de sal y terminamos con el AOVE. De ese modo controlamos mejor cuánto tomate ha absorbido cada rebanada antes de incorporar la grasa.

Aunque aparece en otras recetas de pan con tomate, mucha gente pregunta si el pa amb oli lleva ajo. La versión básica que estamos preparando no lo necesita. El ajo aporta un sabor fuerte y desplaza bastante el perfil del tomate de ramallet y del aceite, por lo que lo dejamos para una variante distinta.

Si queremos adelantar trabajo, podemos cortar los ingredientes, pero no resulta buena idea preparar el pa amb oli con antelación. El tomate y el aceite penetran poco a poco en la miga. En pocos minutos sigue agradable; después pierde firmeza y termina pareciendo pan remojado.

Última revisión: 14 julio 2026

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