Paleta de cerdo asada al horno: receta jugosa con salsa, gelatina y carne para pulled pork

Paleta de cerdo asada al horno: receta jugosa con salsa, gelatina y carne para pulled pork

Icono personas Para 6Icono euro 4.8€/pers.Icono calorias 260kcal/100g

Ingredientes

  • 1 paletilla de cerdo deshuesada de 1,5 kg aproximadamente
  • 300 ml de caldo de carne
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra al gusto
  • Hierbas provenzales al gusto
  • 1 ramita de tomillo fresco o 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1 ramita de romero fresco o 1 cucharadita de romero seco
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 kg de patatas para la guarnición
  • 40 g de mantequilla para el puré, opcional
  • 100 ml de leche para el puré, opcional

La paleta de cerdo asada es una receta estupenda para comidas familiares, celebraciones o domingos de esos en los que apetece sacar una fuente grande al centro de la mesa. La versión que tomamos como base utiliza una paletilla deshuesada de unos 1,5 kg, caldo de carne, sal, pimienta y hierbas aromáticas, con una cocción de 2 horas al horno que deja la carne tierna, jugosa y con una salsa estupenda.

Lo mejor de esta receta es que no solo tenemos un asado para servir en lonchas. Las partes más tiernas o las que se rompen al cortar se pueden deshilachar para preparar pulled pork, bocadillos, hamburguesas, tacos o rellenos para empanadas. Y la salsa, al enfriar, cuaja en una gelatina natural llena de sabor, perfecta para calentar de nuevo la carne sin que quede seca.

La paleta, también llamada paletilla, corresponde a la parte delantera del cerdo. Es una pieza con grasa infiltrada, colágeno y mucho sabor, por eso queda tan bien en asados largos, guisos y cocciones lentas. No es una carne de esas que necesitan muchos adornos: con sal, pimienta, hierbas y un buen caldo ya tiene bastante conversación.

En muchas casas se ha preparado durante años como asado de celebración, igual que el lomo de cerdo al horno o el jamón asado. La diferencia está en que la paleta suele quedar más melosa, porque tiene más tejido conectivo y grasa que otras piezas magras. Traducido a lenguaje de cocina de casa: perdona mejor los despistes y suele salir más jugosa.

También tiene un punto moderno gracias al tirón del pulled pork, esa carne deshilachada tan típica de la cocina estadounidense. La paleta es una de las piezas que más se usan para hacerlo, porque al cocinarse despacio se separa en hebras con mucha facilidad. En esta receta aprovechamos las dos ideas: lonchas para el plato principal y carne desmigada para otra comida. Aquí no se tira nada, que la bandeja del horno no está para hacer turismo.

Receta casera de paleta de cerdo asada al horno

Preparación paso a paso

  1. Precalentamos el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo. Mientras el horno coge temperatura, sacamos la paletilla de la nevera unos 30 minutos antes de cocinarla para que no entre helada al horno. Esto ayuda a que se haga de forma más regular y no se contraiga tanto al principio.
  2. Secamos la pieza con papel de cocina para retirar el exceso de humedad. La colocamos en una fuente amplia de horno, donde quepa sin quedar encajada. Si la fuente es muy pequeña, los jugos se acumulan demasiado y la carne se cuece más que asarse.
  3. Salpimentamos bien toda la superficie de la paleta. No hace falta cubrirla como si fuese una croqueta, pero sí sazonarla con alegría, porque estamos hablando de una pieza grande. Añadimos también las hierbas provenzales, el tomillo y el romero.
  4. Vertemos el aceite y masajeamos la carne con las manos limpias para repartir bien la sal, la pimienta, y las hierbas aromáticas. Este gesto parece una tontería, pero ayuda a que el aliño no se quede solo en una esquina de la pieza. Además, ya que vamos a cocinar una paleta hermosa, vamos a tratarla con un poco de cariño práctico, no de novela romántica.

Horneado

  1. Metemos la fuente en el horno ya caliente y asamos la paletilla durante 30 minutos, a 200º C. En esta primera fase buscamos que la superficie empiece a dorarse y que las hierbas suelten aroma. No añadimos todavía el caldo para que la carne tenga tiempo de coger color.
  2. Pasados esos primeros 30 minutos, abrimos el horno con cuidado y añadimos los 300 ml de caldo de carne en el fondo de la fuente. No lo vertemos por encima de la carne para no arrastrar todo el aliño. Lo echamos por un lateral y que se reparta el líquido por la fuente.
  3. Damos la vuelta a la carne, bajamos a 180º C y cocinamos 60 minutos. En esta etapa del asado, el caldo se irá mezclando con los jugos y la grasa que suelta la paleta. Esa mezcla será la base de la salsa, así que conviene vigilar que la bandeja no se quede seca. Si vemos que el líquido se evapora demasiado rápido, añadimos un poco más de caldo o agua caliente.
  4. Mientras se va asando la carne, vamos regando la carne un par de veces con su propio jugo. No hace falta abrir el horno cada diez minutos, porque perderíamos temperatura y alargaríamos la cocción. Con hacerlo una o dos veces es suficiente.
  5. Pasado el tiempo, volvemos a voltear la carne, dejando la parte del cuero hacia arriba. Vamos a cocinar otros 30 minutos más, y de nuevo a 200º C. En esta última fase conseguiremos que la piel coja un toque crujiente y dorado. Si queremos que resulte bien crujiente y tostada, podemos darle un toque de grill durante 5-10 minutos.
  6. Aprovechamos ese tiempo para preparar la guarnición. Cocemos las patatas peladas y cortadas en trozos en agua con sal hasta que estén tiernas. Las escurrimos y las machacamos con mantequilla y un poco de leche caliente, hasta conseguir un puré de patatas casero cremoso pero no líquido.
  7. Pasadas las 2 horas de cocción, comprobamos el punto de la carne. La paleta debe estar tierna, jugosa y con una superficie dorada. Si tenemos termómetro de cocina, buscamos una temperatura interior alta, suficiente para que el colágeno se haya ablandado y la pieza se pueda cortar bien. Si no tenemos termómetro, pinchamos con una brocheta: debe entrar sin resistencia seria.
  8. Sacamos la fuente del horno y dejamos reposar la carne entre 10 y 15 minutos antes de cortarla. Este reposo es importante para que los jugos se asienten. Si la cortamos nada más salir del horno, perderá más líquido y nos acordaremos del reposo cuando ya sea tarde, que es una forma muy humana de aprender.

Finalización

  1. Pasamos la salsa de la fuente a un cazo o jarrita. Si queremos una salsa más fina, la colamos; si nos gusta con tropezones y hierbas, la dejamos tal cual. Podemos desgrasarla retirando con una cuchara parte de la grasa que queda en la superficie.
  2. Cortamos la paleta en rodajas de 1,5 cm aproximadamente. Las partes que se rompan o estén más cerca del interior las deshilachamos con dos tenedores. Esa carne desmigada la reservamos para servir como pulled pork casero, para bocadillos, hamburguesas o para recalentar otro día con un poco de salsa.
  3. Guardamos una parte de la salsa en un recipiente y la dejamos enfriar en la nevera. Al enfriarse, por la gelatina natural de la carne, cuajará y tendrá una textura más densa. Esa gelatina es oro para recalentar la carne al día siguiente: la ponemos en una sartén con las lonchas o las hebras de paleta y recupera jugosidad en pocos minutos.
  4. Servimos la paleta asada en una fuente, acompañada del puré de patatas y con la salsa caliente por encima o en salsera aparte. Si queremos completar el plato, podemos añadir unas verduras asadas, una ensalada verde o unas patatas panadera. Sacad pan, porque esa salsa no va a dejar el plato limpio, os lo aseguro.

Consejos y trucos para una paleta de cerdo asada de rechupete

  • La paleta de cerdo agradece una cocción tranquila. La receta base se cocina a 200 ºC al principio, luego 1 hora a 180º C y rematamos subiendo a durante 200 ºC en la ñultima parte. Dando la vuelta a la pieza en la parte central del horneado. Es un método sencillo y muy práctico para una paletilla deshuesada de unos 1,5 kg.
  • Si vuestra pieza pesa más, necesitará más tiempo. Como orientación, una paleta de 2 kg puede irse fácilmente a 2 horas y media o algo más, según el horno y el grosor de la carne. Lo importante es no fiarse solo del reloj: la carne debe estar tierna y los jugos deben haber formado una salsa sabrosa en el fondo.
  • Podemos cambiar las hierbas según lo que tengamos en casa. El romero y el tomillo funcionan de maravilla con el cerdo, pero también podemos usar orégano, laurel, ajo en polvo, pimentón dulce o un toque de comino. Si añadimos pimentón, mejor mezclarlo con el aceite y no dejarlo quemarse en seco, porque puede amargar.
  • Para una versión más aromática, podemos sustituir parte del caldo por vino blanco. Añadimos unos 150 ml de vino y 150 ml de caldo, siempre en el fondo de la fuente. El vino ayuda a levantar los jugos y deja una salsa más sabrosa, pero no conviene pasarse para que no domine el plato.
  • Si queréis una opción sin lactosa, el puré de patatas se puede hacer con aceite de oliva virgen extra en lugar de mantequilla y sin leche.
  • La carne sobrante aguanta bien en la nevera 3 o 4 días, siempre en un recipiente cerrado y cubierta con parte de su salsa. También se puede congelar, mejor ya cortada o desmigada. Así luego es más fácil sacarla por raciones y preparar un bocadillo rápido sin tener que descongelar media granja.
  • En muchas casas, la paleta asada se prepara casi como un asado de domingo clásico, con patatas, cebolla y vino blanco en la bandeja. Podemos hacerlo así desde el principio, colocando una cama de cebolla y patatas debajo de la carne. Quedarán tiernas, empapadas en los jugos del asado y con ese punto de rechupete.
  • También podemos darle un aire más americano y usar la carne deshilachada como pulled pork. En ese caso, mezclamos las hebras con parte de la salsa del asado y un poco de salsa barbacoa casera. La servimos dentro de pan de hamburguesa con ensalada de col y pepinillos.
  • Otra variante muy resultona es preparar la paleta con cítricos. Añadimos zumo de naranja, un poco de limón, ajo, orégano y comino al aliño. El resultado recuerda a marinadas caribeñas y combina muy bien con arroz, frijoles, yuca cocida o una ensalada fresca. Es una buena opción cuando queremos salir del asado clásico sin hacer malabares.

Algunas dudas que te pueden surgir. Contestando vuestros mails

Vamos con esas preguntas que aparecen justo cuando ya tenemos la paleta en la encimera y el horno precalentando. La receta es fácil, pero una pieza grande siempre impone un poco. No pasa nada: con caldo, reposo y sentido común, sale adelante.

¿Es mejor usar paleta con hueso o deshuesada? Para esta receta usamos paletilla deshuesada porque se cocina de forma más cómoda y luego se corta mejor. La pieza con hueso suele tener más sabor, pero también necesita algo más de tiempo y es menos limpia a la hora de servir. Si la compramos con hueso, pedid al carnicero que os la prepare para horno.

¿Puedo hacerla el día anterior? Sí, y de hecho queda muy bien. La asamos, guardamos la carne con su salsa y al día siguiente la calentamos despacio en el horno o en una cazuela. La gelatina que se forma al enfriar ayuda a que la carne recupere jugosidad al calentarse.

¿Qué hago si la carne queda seca? Lo primero es no cortarla demasiado fina nada más salir del horno. Si ya está seca, la solución más práctica es calentarla con su salsa, un poco de caldo o la gelatina que haya quedado en la nevera. Si está muy hecha, mejor desmenuzarla y convertirla en pulled pork, que en bocadillo perdona casi todo.

¿Se puede hacer a baja temperatura? Sí, aunque cambia el planteamiento. Podemos cocinarla más tiempo a 140-160 ºC, tapada al principio con papel de aluminio, y destaparla al final para dorar. Quedará más melosa, pero necesitaremos más horas. Para una receta rápida de celebración, la versión a 200 ºC durante 2 horas es más directa y funciona muy bien con una pieza de 1,5 kg.

¿Cómo sé si la salsa está bien hecha? Debe tener color tostado, sabor concentrado y una textura algo untuosa. Si queda muy líquida, la reducimos unos minutos en un cazo. Si queda demasiado intensa, añadimos un chorrito de agua o caldo. La salsa manda, pero tampoco hay que dejar que se venga arriba.

¿Con qué puedo acompañar la paleta asada? El puré de patatas es una apuesta segura, porque recoge muy bien la salsa. También le van de maravilla unas patatas panadera, arroz blanco, verduras asadas, ensalada de col o incluso unas patatas fritas caseras si queremos una versión más informal.

Última revisión: 21 julio 2026

Hemos trabajado 4 horas y 10 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

140 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.

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