Palucos de Cabezón de la Sal y su versión con puré de patata

Palucos de Cabezón de la Sal y su versión con puré de patata

Icono personas Para 8Icono euro 0.60€/pers.Icono calorias 410kcal/100g

Ingredientes

  • 250 g de coco rallado deshidratado sin azúcar
  • 150 g de puré de patata
  • 140 g de azúcar
  • 2 huevos M
  • 40 g de miel

Coco, miel, huevo, azúcar y puré de patata. La última parte suele llamar la atención, pero forma parte de una de las fórmulas reales de los palucos de Cabezón de la Sal. En esta versión, la patata no debería dejar un sabor reconocible: sirve para dar cuerpo a la masa y ayuda a mantener un centro más tierno bajo la superficie tostada.

¡Ah, Cantabria! Menuda tierra… Y menuda es su gastronomía. ¿Quieres saber más? Aquí tienes las mejores recetas de la cocina cántabra.

Los palucos nacieron ligados a varias pastelerías de Cabezón de la Sal y acabaron convertidos en uno de los dulces propios de la villa. El coco los aparta bastante de otros dulces cántabros mucho más conocidos y su forma alargada y estriada hace que se reconozcan con facilidad.

No todas las fórmulas publicadas coinciden. Algunas llevan fécula y glucosa; la que hacemos aquí parte de coco, huevo, miel, puré de patata y azúcar. Hemos llevado esa combinación a cantidades domésticas para trabajar con un horno normal y productos corrientes. Es una adaptación casera de la variante con patata, no una copia exacta de una receta profesional de obrador.

La comparación más directa son las cocadas o pastelitos de coco. Los panellets con patata y boniato comparten el uso de un tubérculo dentro de una masa dulce que se forma antes de hornear, mientras que los almendrados de Allariz son otro buen ejemplo de pequeño dulce tradicional, compacto y horneado.

Receta casera de palucos de Cabezón de la Sal

Preparación paso a paso

  1. Empezamos por la patata. Cocemos una patata mediana entera y con piel en agua hasta que esté completamente tierna, unos 20-25 minutos según el tamaño. Al pincharla en el centro, el cuchillo debe entrar sin resistencia.
  2. La escurrimos, dejamos que pierda el calor justo para manipularla, la pelamos y la pasamos por un pasapurés o la aplastamos muy bien con un tenedor. No añadimos leche, mantequilla ni agua. Pesamos 150 g de puré de patata y lo extendemos en un plato para que se enfríe del todo. Un puré caliente vuelve la mezcla más floja al entrar en contacto con el azúcar.
  3. Mientras se enfría, precalentamos el horno a 175 ºC con calor arriba y abajo. Forramos una bandeja con papel de horno.
  4. En un bol amplio mezclamos los huevos con el azúcar durante medio minuto, solo hasta unirlos. No queremos montarlos ni incorporar mucho aire. Añadimos la miel y removemos.
  5. Incorporamos el puré ya frío y trabajamos con unas varillas manuales o una espátula hasta que no queden pegotes visibles de patata.
  6. Añadimos el coco rallado en dos o tres tandas y mezclamos con una espátula. Dejamos la masa 10 minutos de reposo para que el coco absorba parte de la humedad y la textura se estabilice.
  7. Pasado ese tiempo debe quedar una pasta espesa, húmeda y moldeable. Al apretar una porción con la mano, tiene que mantener la forma sin soltar líquido.
  8. Pasamos la masa a una manga pastelera resistente con boquilla de estrella abierta grande, de unos 16-18 mm. Formamos bastones de 6-7 cm sobre la bandeja, dejando un par de centímetros entre ellos. Si el coco es muy grueso y atasca la boquilla, hacemos pequeños cilindros con las manos y marcamos surcos longitudinales con un tenedor.
  9. Horneamos en la parte media durante 20-24 minutos, hasta que estén dorados en las crestas y algo más claros en los valles. Vigilamos los últimos minutos porque la miel y el azúcar aceleran el color. Si nuestro horno dora de forma desigual, giramos la bandeja una sola vez.
  10. Sacamos la bandeja y no los tocamos de inmediato. Recién horneados están blandos y pueden romperse. Los dejamos 10 minutos sobre la propia bandeja y después los pasamos con cuidado a una rejilla.
  11. Una vez fríos, la superficie gana firmeza y el interior queda más compacto. Esperamos a que no desprendan calor antes de guardarlos, porque el vapor reblandece el exterior.

Consejos para unos palucos de Cabezón de la Sal de rechupete

  • Para esta receta interesa una patata que deje un puré más bien seco. Cocerla con piel reduce la entrada de agua y da una base más estable que una patata cortada en trozos pequeños.
  • El peso se toma después de cocerla y pelarla. No calculamos 150 g en crudo porque el rendimiento cambia según la variedad y la cocción.
  • El puré debe estar completamente frío antes de mezclarlo con huevos y azúcar. Con el puré caliente, la masa puede quedar demasiado blanda y perder la forma en el horno.
  • Usamos coco rallado deshidratado y sin azúcar. El coco fresco contiene mucha más agua y no se sustituye gramo por gramo sin rehacer las proporciones.
  • Mejor una miel suave. Una miel muy intensa puede tapar el coco, que aquí debe seguir siendo el sabor principal.
  • No batimos los huevos hasta que espumen. Una masa con demasiado aire puede crecer de forma irregular y después hundirse o agrietarse más de la cuenta.
  • Respetamos el reposo corto de 10 minutos antes de formar las piezas. Así podemos juzgar la consistencia después de que el coco haya absorbido humedad.
  • El color final debe ser dorado, no marrón oscuro. Si prolongamos demasiado el horneado, perderemos el centro tierno y compacto y acabaremos con unas pastas secas.
  • Los guardamos solo cuando estén totalmente fríos, en un recipiente hermético. Como referencia prudente para esta versión casera, conviene consumirlos en 3-4 días y mantenerlos en un lugar fresco y seco.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.

Al probarlos suele salir la misma pregunta: ¿se nota el sabor de la patata? No debería. Con estas proporciones manda el coco y la miel queda como apoyo. Si aparecen trozos reconocibles de patata, el problema suele estar en un puré mal triturado.

Cuando una tanda se ensancha demasiado, es normal preguntarse por qué los palucos pierden la forma. Las causas más probables son un puré aguado, haberlo mezclado todavía caliente o usar huevos bastante mayores que los indicados. Por eso pesamos el puré ya cocido y trabajamos con huevos M.

A veces tenemos coco fresco en casa y surge si puede sustituir al coco deshidratado. No de forma directa. El coco fresco aporta mucha más humedad y la masa necesitaría otras proporciones; con la misma cantidad, los palucos quedarían más blandos y podrían extenderse.

También puede apetecer recortar un ingrediente y pensar si podemos quitar la miel. En esta versión no lo recomiendo. No solo endulza: también modifica la humedad y el dorado. Sustituir esos 40 g por azúcar cambia el comportamiento de la masa.

Por último, si al sacarlos del horno parecen demasiado tiernos, esperamos antes de corregir nada. Los palucos se afirman al enfriarse. Moverlos nada más salir es una de las formas más fáciles de romperlos aunque el horneado esté bien hecho.

Última revisión: 10 julio 2026

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