Para 8
2.5€/pers.
340kcal/100g
Ingredientes
- Para la masa:
- 500 g de harina de trigo floja o de repostería
- 125 g de manteca de cerdo a temperatura ambiente
- 140 ml de agua
- 80 ml de aceite de oliva suave
- 1 yema de huevo
- 8 g de sal
- Para el relleno:
- 500 g de pierna o paletilla de cordero deshuesada
- 250 g de guisantes frescos o congelados
- 2 cebolletas tiernas
- 100 g de panceta fresca o xulla
- 80 g de sobrasada de Mallorca
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Pimienta negra recién molida
- Sal
Una panada no se prepara estirando una oblea y doblándola por la mitad. Las panades mallorquinas se levantan directamente con las manos hasta formar una pequeña caja cilíndrica, se rellenan y se cierran con una tapa. Ese formato es una de sus señas de identidad y también la parte que exige algo más de paciencia la primera vez.
En Mallorca se hacen durante todo el año, aunque están especialmente ligadas a Pascua. La versión que vamos a preparar lleva cordero y guisantes, además de cebolleta, panceta y sobrasada. Usaremos una masa salada sin levadura, conocida como pasta lisa, para que mantenga bien la forma y quede compacta, quebradiza y ligeramente crujiente después del horno.
Otra diferencia importante frente a muchas empanadas es que el relleno entra crudo. La carne se cocina dentro de la masa y los trozos de sobrasada y panceta van soltando grasa poco a poco. Por eso no conviene hacer paredes gruesas ni llenar la panada a presión: necesitamos que el calor llegue al centro y que los jugos puedan repartirse sin romper el cierre.
Dentro de la cocina mallorquina, podemos completar la mesa con unos rubiols mallorquines o unos crespells mallorquines. Para comparar este formato con otra masa individual rellena de carne, también merece la pena consultar las empanadas argentinas o criollas, aunque su forma, su cierre y la preparación del relleno sean distintos.
Receta casera de panades mallorquinas


Preparación del relleno
- Sacamos la manteca de la nevera con antelación para que se ablande. Debe tener textura de pomada, pero no estar líquida.
- Cortamos el cordero en cubos de aproximadamente un centímetro. Lo ponemos en un bol con una cucharada de aceite, el pimentón, pimienta negra y sal. Mezclamos bien y lo dejamos apartado mientras preparamos el resto.
- Picamos finamente las cebolletas. Las mezclamos con los guisantes bien escurridos, una cucharada de aceite, un poco de sal y pimienta. Cortamos la panceta en ocho porciones y dividimos también la sobrasada en ocho pellizcos.


Elaboramos la masa
- Colocamos la manteca blanda, la yema, el aceite, el agua y la sal en un cuenco grande. Mezclamos con las manos hasta deshacer la manteca y añadimos poco a poco la harina.
- Trabajamos los ingredientes hasta conseguir una masa firme pero maleable, que no se pegue y permita levantar una pared sin venirse abajo. Cuando esté homogénea, no amasamos de más, porque podría quedar dura después del horneado. La tapamos y dejamos que repose 10 minutos.
- Precalentamos el horno a 180 ºC, con calor arriba y abajo, y cubrimos una bandeja con papel de horno. Dividimos la masa en ocho porciones de 80 g para las bases y otras ocho porciones de unos 28 g para las tapas. Mantenemos estas últimas cubiertas con un paño para que no se resequen.
- Colocamos una porción grande sobre la bandeja y hundimos el pulgar en el centro. Vamos girando la masa mientras abrimos el hueco y levantamos los lados. Formamos una cesta de unos 8 o 9 cm de diámetro y 4 cm de alto, procurando que el grosor sea regular. Repetimos con las demás porciones.







Relleno y horneado
- Repartimos una primera capa de guisantes y cebolleta. Añadimos el cordero, un trozo de panceta y un pellizco de sobrasada. Terminamos con algunos guisantes más, pero sin prensar el relleno ni superar el borde de la cesta.
- Aplanamos cada porción pequeña de masa hasta obtener una tapa fina, algo mayor que la abertura. La colocamos encima y unimos los bordes presionando con los dedos.
- Cerramos cada panada con pellizcos pequeños y regulares, procurando que no queden grietas. Hacemos un pequeño agujero o dos pinchazos en el centro para que pueda salir parte del vapor.
- Horneamos las panades durante 45-50 minutos, hasta que estén doradas por arriba y presenten una base seca y ligeramente tostada. Si toman demasiado color antes de tiempo, las cubrimos sin apretar con papel de aluminio y continuamos la cocción.
- Las retiramos y las dejamos reposar unos 10 minutos antes de moverlas. Recién salidas del horno, la masa es más frágil. Se pueden comer calientes, templadas o frías.







Consejos para unas panades mallorquinas de rechupete
- Elegimos carne de la pierna o de la paletilla, limpia de nervios y cortada a cuchillo. Los trozos deben ser pequeños para que se hagan por completo dentro de la masa.
- Utilizamos harina floja o de repostería. Una harina con demasiada fuerza puede dar una cubierta más correosa y difícil de moldear.
- No fundimos la manteca. Si está caliente, la masa puede admitir más harina de la necesaria y terminar seca.
- Si la masa se agrieta al formar la cesta, le falta un poco de humedad. Nos mojamos ligeramente las manos y la trabajamos unos segundos, sin echar agua directamente sobre ella.
- Los guisantes congelados se descongelan y se secan antes. Un relleno demasiado húmedo reblandece la base y aumenta el riesgo de que se abra.
- No hacemos las tapas demasiado gruesas. La parte superior debe cocinarse al mismo ritmo que las paredes y el relleno.
- Podemos congelarlas ya horneadas y completamente frías, bien envueltas. Para recuperarlas, las descongelamos en la nevera y las calentamos unos minutos en el horno.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Aunque algunas recetas incorporan huevo entero, en esta versión usamos solo una yema. ¿Se puede preparar la masa sin huevo? Sí, hay masas tradicionales hechas únicamente con harina, agua, aceite, manteca y sal. La yema aporta algo más de cohesión y facilita el moldeado, pero no es imprescindible.
Cuando no encontramos cordero o su sabor resulta demasiado intenso, podemos sustituirlo por cerdo. Es una variante muy extendida, pero ya no tendremos la panada de cordero elegida para esta receta. Conviene emplear magro de cerdo cortado en dados y mantener la panceta y la sobrasada.
La carne no se sofríe antes. Para que el centro quede bien hecho necesitamos respetar el tamaño del corte, el tiempo de horno y una panada bien cerrada que conserve el vapor y los jugos. Si hacemos unidades mucho mayores, tendremos que alargar la cocción y controlar que la base no quede cruda.
También podemos prepararlas con antelación. Sobre cuánto duran en buen estado, debemos refrigerarlas cuando se hayan enfriado y consumirlas en un máximo de tres o cuatro días. Antes de servirlas podemos dejarlas atemperar o calentarlas a 160 ºC hasta que recuperen una textura agradable.
Última revisión: 21 julio 2026
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