Para 6
0,2€/pers.
336kcal/100g
Ingredientes
- 250 ml de leche entera
- 250 g de harina de trigo
- 1 huevo
- 1 gaseosa o 1 cucharada de levadura química
- Una pizca de sal
- Azúcar
- Aceite de oliva virgen extra
Los papajotes son uno de los dulces más famosos y tradicionales de Jaén. Bolitas de masa fritas (recuerdan a los buñuelos) que, en época de Cuaresma y se pueden encontrar por toda la provincia, sobre todo por la zona de Sierras; Mágina, Cazorla, Segura y también en algunas zonas de Loma. Esto se debe a que, en estos pueblos, el trigo ha sido siempre la piedra angular de sus cocinas, de las que salen platos sabrosos y nutritivos elaborados con ingredientes de bajo coste y abundantes en la zona.
No os vamos a sorprender al decir que en los papajotes, el aceite de oliva virgen extra es el protagonista indiscutible. No se admite ni concibe su fritura sin otra grasa. Bueno, ni la de los papajotes ni la de cualquier otro producto que necesita pasar por la sartén. Así que ya sabéis, nada de usar otro tipo de aceite cuando preparéis esta receta. Rivalizan en Jaén directamente con otros dulces maravillosos de estas fechas, de los cuáles no sabría con cuál quedarme. Esta en mi top 3 con el hornazo de Jaén o los ochíos dulces. Pero mi recomendación es que los prepararéis todos para poder elegir.
Con los papajotes dulces aumentamos la larga lista de recetas dulces tradicionales de Semana Santa con que ya contamos. Torrijas, pestiños, leche frita, buñuelos, monas de Pascua y muchos más. A nosotros nos han encantado, sobre todo recién hechos y acompañando una taza de chocolate caliente, así que no podemos hacer más que recomendarlos. Seguro que tenéis sus ingredientes en casa, pues son todos muy básicos. Venga, sin pensarlo más, manos a la obra y a disfrutar de una receta tradicional de nuestra gastronomía. De las de toda la vida y sabor a antaño.
Receta casera de papajotes





Preparación paso a paso
- En un bol grande, batimos el huevo. Una vez que ha quedado como si fuera para una tortilla, agregamos la leche y batimos de nuevo hasta que todo quede incorporado. Ahora es el turno de la harina, que hay que añadirla poco a poco. Echamos un poco y removemos. Repetimos la operación al menos 3 veces.
- Una vez añadida toda la harina, le ponemos la gaseosa o la cucharadita de levadura química (lo que tengamos a mano) y una pizca de sal. Removemos de nuevo hasta obtener una especie de crema espesa.
- Ponemos a calentar una sartén con abundante aceite de oliva virgen extra. Cuando esté bien caliente, con una cuchara vamos cogiendo porciones de la masa y las depositamos en el aceite. Volteamos los papajotes para que se doren por todos lados por igual.
- Cuando los papajotes estén fritos, retiramos del aceite con una espumadera, escurriendo bien el aceite. Los depositamos sobre un plato o fuente cubierto con papel absorbente para que no queden tan grasosos.
- Cuando ya los tenemos todos los papajotes dulces listos, los rebozamos en azúcar y listos para consumir. Servimos inmediatamente y, si puede ser, con una taza de chocolate caliente. ¡A disfrutar!





Consejos para unos papajotes de Jaén perfectos
- Podemos añadir un toque de sabor a la masa con la ralladura de un limón o de una naranja, una cucharadita de anís en grano, una pizca de canela molida. Al gusto de cada cual.
- Cuidado con el aceite y su temperatura. Demasiado caliente y los papajotes se arrebatarán por fuera y quedarán crudos por dentro. Demasiado frío y absorberán demasiado aceite.
- Para que la masa no se pegue a las cucharitas, lo ideal es sumergirlas en el aceite antes de coger una porción. La masa se escurrirá prácticamente sola dentro del aceite y la cucharita quedará limpia.
Curiosidades de rechupete
Los papajotes de Jaén son uno de esos dulces que explican muy bien cómo funcionaba la cocina tradicional andaluza: ingredientes básicos, baratos y disponibles todo el año, transformados en algo festivo gracias a la fritura y al azúcar. Harina, leche, huevo y aceite de oliva virgen extra eran productos habituales en las casas de la provincia, especialmente en las zonas serranas donde el trigo marcaba el ritmo de la despensa.
Su consumo está muy ligado a la Cuaresma y la Semana Santa, cuando la repostería ganaba protagonismo frente a los platos de carne. En muchos pueblos de la Sierra de Cazorla, Segura o Mágina, los papajotes se preparaban en grandes cantidades para compartir entre vecinos, familiares y visitas, siempre recién hechos y espolvoreados con azúcar.
El nombre “papajote” hace referencia a su textura esponjosa y algo irregular, muy parecida a la de los buñuelos, aunque con una masa algo más densa. Cada casa tenía su pequeño matiz: más o menos espesor, uso de gaseosa o levadura, aromatizados con cítricos o anís, lo que explica la gran variedad que se encuentra según la zona.
Como ocurre con muchos dulces fritos tradicionales, los papajotes están pensados para comerse en el momento. Recién salidos de la sartén, crujientes por fuera y tiernos por dentro, acompañados de chocolate caliente o café, alcanzan su mejor versión.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
Una de las preguntas más habituales es si se puede usar levadura en lugar de gaseosa. Sí, sin problema. Ambas opciones funcionan bien. La gaseosa aporta un toque más tradicional, mientras que la levadura química da un resultado muy similar y más fácil de encontrar hoy en día.
También surge la duda de qué consistencia debe tener la masa. Debe quedar como una crema espesa, que se pueda coger con cuchara sin que se derrame, pero que tampoco sea tan dura como una masa de croquetas. Si queda muy líquida, absorberán aceite; si está demasiado espesa, quedarán pesados.
Muchos preguntáis por qué a veces se abren o quedan crudos por dentro. En la mayoría de los casos es un problema de temperatura del aceite. Debe estar caliente, pero no excesivamente. Un fuego medio-alto constante permite que se hagan por dentro sin quemarse por fuera.
Otra duda frecuente es si se pueden preparar con antelación. Poder, se puede, pero no es lo ideal. Los papajotes están pensados para comerse recién hechos. Con el paso de las horas pierden parte de su gracia y se vuelven más densos.
También aparece la pregunta de si se pueden aromatizar. Claro que sí. Ralladura de limón o naranja, anís en grano o una pizca de canela son añadidos habituales en muchas casas y no rompen en absoluto la receta tradicional.
Y por último, una cuestión importante: qué aceite usar. Aquí no hay debate. El aceite de oliva virgen extra es parte esencial del sabor del papajote. Usar otro aceite cambia por completo el resultado y se aleja de la receta auténtica.
Última revisión: 25 febrero 2026
Hemos trabajado 2 horas y 10 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
20 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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Eres un máquina.gracias por aportar tanta sabiduría y tiempo.
Hola. Buscanfo los Papajotes que jamas oi hablar de ellos y soy de Jaen, me he topado con esta buenisima web. Alfonso seras mi prefe desde hoy, sobretodo por los postres de toda la vida. Estoy colo loca por comer algo dulce tras leer todo eso que tienes. Mammmmmma mia y voy a buscar los pestiños que son mi perdicion. Eres un erudito de lo tradicional dulce. A ver si me entero de donde eres por curiosidad y donde vives. Gracias por devolverme a mi niñez con mi madre en el horno del pueblo oliendo a gloria en visperas de las fiestas donde se comia lo poco bueno que podian los tiempos. Por eso era tan riiiico todo. Gracias otra vez. Estoy emocionada por tantos recuerdos y sobretodo a mi madre entre todo aquel mundo de maravillas. Quien volviera atras.. y lloto ya sin remedio.
Un abrazo a todos/as los que te siguen.