Para 4
1.3€/pers.
130kcal/100g
Ingredientes
- 1 kg de patatas hermosas
- 6 almendras crudas
- 1 rebanada de pan
- 10 hebras de azafrán
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 diente de ajo
- 4 huevos
- Sal y pimienta
Hay guisos que parecen poca cosa hasta que el mortero entra en escena. Unas patatas cocidas en agua pueden quedarse en un plato correcto, sin más, pero en cuanto les añadimos un majado de ajo, almendras, pan frito y azafrán, la cazuela cambia por completo. Las patatas al ajopollo con huevo poché son justo eso: una receta humilde, de cuchara, con pocos ingredientes y una salsa espesa que pide pan sin hacer demasiado ruido.
El ajopollo no lleva pollo, aunque el nombre pueda despistar. Es una preparación muy de cocina andaluza, especialmente ligada a esa cocina de interior donde el pan, el ajo, las almendras y el aceite han servido toda la vida para levantar guisos sencillos. Aquí no buscamos una salsa fina ni una crema elegante, sino un caldo trabado, amarillo por el azafrán, con la patata tierna y el huevo recién hecho coronando el plato.
Tiene algo de familia con otras recetas de patata muy nuestras, como las patatas a la importancia con salsa de almendras, por ese punto de guiso humilde que se vuelve especial con una buena salsa. También recuerda, por formato de cuchara, a unas patatas a la riojana, aunque aquí no hay chorizo ni pimentón mandando en el plato. Y si lo que os pierde es la mezcla de patata y huevo, unos huevos rotos con jamón juegan en otra línea, más de sartén y barra de bar, pero comparten esa misma alegría sencilla.
La clave está en no tener prisa con tres detalles: dorar el majado sin quemarlo, chascar las patatas para que suelten almidón y dejar el huevo poché para el final. Así llega a la mesa con la clara cuajada, la yema cremosa y las patatas bien ligadas en una salsa corta, sabrosa y de las que reconcilian con la comida de siempre.
Receta casera de patatas al ajopollo con huevo poché

Preparación paso a paso
- Pelamos las patatas, las lavamos y las cortamos en trozos regulares, mejor chascándolas al final del corte para que suelten almidón y ayuden a espesar el guiso. Las dejamos en una cazuela ancha, donde puedan cocer sin amontonarse demasiado.
- Ponemos el aceite de oliva virgen extra en una sartén pequeña. Cuando esté caliente, doramos el diente de ajo entero y pelado, las almendras y la rebanada de pan. Lo hacemos a fuego medio, vigilando bien, porque las almendras pasan de doradas a amargas en nada.
- Sacamos el ajo, las almendras y el pan al mortero, bien escurridos. Vertemos el aceite que ha quedado en la sartén sobre las patatas y las rehogamos un par de minutos a fuego medio, solo para que se impregnen bien y empiecen a tomar sabor.
- Machacamos en el mortero el pan frito, el ajo y las almendras hasta conseguir una pasta rústica. Añadimos las hebras de azafrán, una pizca de sal y un poco de agua caliente. Removemos para arrastrar bien todo el majado y lo incorporamos a la cazuela.
- Cubrimos las patatas con agua caliente, pero sin pasarnos: deben quedar casi cubiertas, no nadando en líquido. Salpimentamos con prudencia y dejamos cocer a fuego medio-bajo durante unos 20 o 25 minutos, hasta que la patata esté tierna y el caldo haya espesado.
- Durante la cocción movemos la cazuela con suavidad, mejor en vaivén que metiendo la cuchara continuamente. Así ayudamos a que la salsa ligue sin romper las patatas más de la cuenta. Si vemos que se queda seco antes de tiempo, añadimos un poco más de agua caliente.
- Mientras se terminan las patatas, preparamos los huevos poché. Calentamos abundante agua en un cazo con una cucharada de vinagre suave, sin sal. Cuando esté a punto de hervir, bajamos el fuego para que el agua tiemble, pero no borbotee fuerte.
- Cascamos un huevo en una taza. Hacemos un remolino suave en el agua y deslizamos el huevo con cuidado. Lo cocemos durante 3 o 4 minutos, hasta que la clara esté cuajada y la yema siga cremosa. Lo sacamos con una espumadera y lo dejamos escurrir sobre papel de cocina. Repetimos con los demás huevos.
- Probamos las patatas y rectificamos de sal si hace falta. Servimos el guiso caliente, con salsa suficiente en cada plato, y colocamos encima un huevo poché. Al abrirlo, la yema se mezcla con el ajopollo y termina de redondear el plato.







Consejos para unas patatas al ajopollo con huevo poché de rechupete
- Usad patatas para guisar, no patatas demasiado harinosas ni muy viejas. Si se deshacen en exceso, el guiso pierde gracia y acaba pareciendo un puré.
- El majado debe quedar dorado, no tostado de más. Si el ajo, el pan o las almendras se queman, la salsa tendrá un amargor difícil de arreglar.
- El azafrán se nota mucho en una receta tan sencilla. No hace falta poner una barbaridad, pero sí conviene usar unas hebras de verdad si queréis ese color y aroma tan característico.
- El agua debe quedar medida. Si cubrimos demasiado las patatas, tendremos un caldo aguado; si nos quedamos cortos, se pueden agarrar al fondo antes de estar tiernas.
- El huevo poché es mejor hacerlo justo antes de servir. Si lo dejamos preparado con mucha antelación, pierde temperatura y parte de la gracia de la yema cremosa.
- También se puede hacer el huevo con film, pero solo usando film alimentario apto para cocción. Para evitar dudas, el escalfado clásico en agua funciona muy bien y no complica la receta.
- No es un guiso pensado para congelar. La patata cocida cambia de textura y queda granulosa al descongelar.


Curiosidades de rechupete
Aunque el nombre llame la atención, el ajopollo no tiene por qué llevar pollo. La explicación más sencilla es que hablamos de una salsa o majado que se ha usado para enriquecer platos distintos, desde verduras hasta pescados o carnes, y que con las patatas funciona especialmente bien porque espesa el caldo y aporta sabor sin necesidad de añadir mucho más.
En muchas casas andaluzas este tipo de guisos han sido cocina de diario, no de fiesta. Pan asentado, unas almendras, ajo, aceite y patatas bastaban para preparar un plato caliente, barato y contundente. El azafrán, cuando lo había, ponía el punto especial; cuando no, muchas versiones caseras tiraban de colorante o de otros condimentos.
El huevo no aparece siempre de la misma forma. Hay casas donde se sirve cocido, otras donde se escalfa directamente en la cazuela y otras donde se coloca encima, como en esta versión con huevo poché. Esta última opción queda muy vistosa y permite que la yema se mezcle con la salsa en el momento de comer.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Aunque el nombre despiste al principio, conviene tener claro que las patatas al ajopollo no llevan pollo en esta versión. Lo importante es el majado de ajo, almendras, pan y azafrán, que es el que da cuerpo y sabor al guiso.
Si al terminar la cocción veis el caldo demasiado líquido, lo mejor es que dejéis reducir la salsa unos minutos destapada, moviendo la cazuela con suavidad. No conviene aplastar todas las patatas, porque entonces cambia la textura del plato.
Para organizaros con antelación, podéis dejar hecho el guiso de patatas y recalentar despacio, pero recordad que el huevo poché debe prepararse al momento. Así queda caliente, con la clara bien cuajada y la yema en su punto.
Cuando las patatas salen sosas o planas, casi siempre falla una de estas dos cosas: el majado se ha quedado corto de dorado o el punto de sal se ha corregido tarde. Probad el guiso al final y ajustadlo antes de servir, porque la patata absorbe bastante sabor.
Si queréis hacerlo en olla rápida, podéis cocer las patatas unos 5 minutos desde que suba la válvula, retirar del fuego, abrir cuando pierda presión y dejar reducir después unos minutos sin tapa. Aun así, para controlar bien la textura, la cazuela tradicional da más margen.
Última revisión: 16 mayo 2026
Hemos trabajado 2 horas y 25 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
35 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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Esta receta tambien la hacía mi suegra;yo la he copiado y de vez en cuando la hago ,está buenisima y hoy me la has recordado tú y justamente es la comida que voy a hacer hoy gracias por cierto le añadiré los huevos que recomiendas.
Sencilla y magnífica, como siempre. Enhorabuena a Su por su reciente premio -seguro-, ahora a por éste!!!, sin desmerecer a los otros.
Besos.
Aqui estamos SUapoyandote en ese último empujón. SOIS LOS MEJORES!!!!!!!. Besos
me gusta por lo sencillo que es,y tambien muy economico.los platos de cochara me gustan mucho.
Me ha gustado tu receta,se desprende que es la clasica receta de la abuela. Yo tambien, soy un amante de la cocina.Si desea puede ver mi receta en el siguiente enlace http://www.lorcamayor.lorca es/ La receta es garbanzoz fritos.
excelente, sorprendente, delicioso,…..ESPECTACULAR!!
A punto estuve de no poder votar y me hubiese disgustado porque me gusta un monton todo lo que hace Su y estoy en deuda con ella. Mucha suerte Pina