Para 4
1€/pers.
175kcal/100g
Ingredientes
- 800 g de patatas medianas, mejor de tamaño parecido
- 2 huevos M
- 70 g de harina de trigo
- 3 dientes de ajo
- 1 buen manojo de perejil fresco
- 2 hojas de laurel
- 1 clavo de olor
- 100 ml de vinagre de vino blanco
- 600 ml de agua
- Aceite de oliva suave para freír
- Sal al gusto
En muchas casas extremeñas, sobre todo cuando llegaba la Cuaresma, las patatas escabechadas extremeñas resolvían la comida con cuatro cosas de despensa y un aliño con carácter. No llevan carne, no necesitan caldo ni piden ingredientes raros, pero tienen ese punto ácido, fresco y antiguo de los escabeches que se agradece mucho cuando el plato ha reposado unas horas.
Hemos preparado un recopilatorio de las mejores recetas de la cocina extremeña para que no te quedes sólo con esta receta.
La receta tiene un gesto muy reconocible: cocemos las patatas con piel, las pelamos, las aplastamos lo justo para que queden como tortitas irregulares, las pasamos por harina y huevo, y las freímos antes de meterlas en el escabeche. No buscamos una patata crujiente como una tapa de bar, sino una pieza dorada por fuera y tierna por dentro, capaz de empaparse bien sin romperse.
Dentro de las recetas de patatas de toda la vida, esta se entiende muy bien si pensamos en otras elaboraciones humildes donde la patata se trabaja con paciencia, como las patatas a la importancia, las patatas revolconas o las patatas en salsa verde. Aquí, sin embargo, manda el vinagre: el escabeche no es una salsa espesa, sino un baño aromático que deja la patata sabrosa, fresca y con ese puntillo alegre que pide pan al lado.
Receta casera de patatas escabechadas extremeñas

Preparación paso a paso
- Lavamos bien las patatas bajo el grifo, porque las vamos a cocer con piel. Las ponemos en una cazuela, las cubrimos con agua fría, añadimos sal y las cocemos durante unos 25 o 30 minutos, según el tamaño. Deben quedar tiernas, pero no deshechas.
- Las escurrimos y dejamos que pierdan el calor justo para poder manipularlas sin quemarnos. No conviene dejarlas enfriar del todo, porque la patata caliente se pela y se aplasta mejor. Les retiramos la piel con cuidado.
- Colocamos cada patata entre dos paños limpios o sobre una tabla, y la aplastamos suavemente con la palma de la mano. La idea es formar una torta gruesa, irregular y compacta, no un puré. Si alguna patata es grande, podemos partirla antes por la mitad.
- Salamos ligeramente las patatas ya aplastadas. Preparamos un plato con la harina y otro con los huevos batidos. Pasamos cada patata primero por harina, sacudiendo el exceso, y después por huevo batido.
- Calentamos abundante aceite de oliva suave en una sartén amplia. Freímos las patatas por tandas, sin amontonarlas, hasta que estén doradas por los dos lados. No hace falta una fritura larga, porque la patata ya está cocida; buscamos que el rebozado se selle y coja color.
- Las sacamos a una fuente con papel de cocina para retirar el exceso de aceite. Después las colocamos en una cazuela baja, una fuente honda o un recipiente amplio donde puedan quedar cubiertas por el escabeche.
- Para preparar el escabeche, pelamos los ajos y los majamos en un mortero con el perejil fresco y una pizca de sal. Debe quedar un majado rústico, con aroma, no una pasta fina.
- En una cazuela limpia ponemos el agua, el vinagre, las hojas de laurel, el clavo de olor y el majado de ajo y perejil. Llevamos a ebullición suave durante 5 minutos para que el escabeche coja sabor y el ajo pierda fuerza.
- Probamos el punto de sal y de vinagre. Tiene que notarse alegre, pero no agresivo. Si lo queremos más suave, añadimos un poco más de agua; si lo queremos con más chispa, subimos ligeramente el vinagre.
- Vertemos el escabeche caliente sobre las patatas fritas. Deben quedar bien bañadas. Tapamos el recipiente y dejamos que se enfríen a temperatura ambiente.
- Cuando estén frías, las guardamos en la nevera al menos 4 horas. Si reposan de un día para otro, estarán todavía mejor, porque la patata habrá absorbido parte del escabeche.
- Servimos las patatas escabechadas frías o ligeramente atemperadas, con un poco de su caldo por encima y unas hojas de perejil fresco si queremos darles un remate sencillo.






Consejos para unas patatas escabechadas extremeñas de rechupete
- Usad patatas medianas y de tamaño parecido, así se cuecen al mismo tiempo y no tendremos unas duras y otras abiertas.
- La patata debe quedar cocida, pero firme. Si se pasa de cocción, al aplastarla se romperá demasiado y luego será más difícil rebozarla.
- No aplastéis las patatas como si fuesen para puré. Basta con dejarlas en forma de torta gruesa, con cuerpo y bordes irregulares.
- El rebozado debe ser ligero. Si dejamos demasiada harina pegada, el exterior quedará pesado y el escabeche se enturbiará más de la cuenta.
- El vinagre se puede ajustar al gusto, pero no conviene dejarlo demasiado tímido. En esta receta, el punto ácido es parte de la personalidad del plato.
- El reposo es importante. Recién hechas están buenas, pero unas patatas en escabeche necesitan tiempo para coger bien el sabor del ajo, el laurel, el perejil y el vinagre.
- Si las guardamos en la nevera, mejor sacarlas 15 o 20 minutos antes de comer. Demasiado frías pierden aroma y la textura se nota más dura.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Conviene tener claro si las patatas escabechadas se comen frías o calientes, porque cambian bastante. Lo habitual es tomarlas frías o a temperatura ambiente, después de su reposo. Calientes recién hechas están buenas, pero el escabeche todavía no ha hecho su trabajo.
A veces surge la duda de si se pueden hacer sin harina, y poder se puede, pero el resultado cambia. La harina ayuda a que el huevo agarre mejor y forma una capa fina que protege la patata. Sin ella, el rebozado queda más frágil y se puede soltar con más facilidad.
También importa bastante qué vinagre usar para el escabeche. Un vinagre de vino blanco normal funciona muy bien porque da acidez sin oscurecer el caldo. Si usamos uno muy fuerte, mejor rebajarlo con algo más de agua para que no tape el sabor de la patata.
Merece la pena respetar el reposo mínimo de las patatas, aunque tengamos prisa. Con 4 horas ya se nota el cambio, pero de un día para otro quedan más redondas, más asentadas y con el punto ácido mejor repartido.
Última revisión: 3 junio 2026
Hemos trabajado 2 horas y 50 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
60 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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Hace años que no las como,perylas recuerdo de mi niñez como algo exquisito.
Las haré seguro
Hola Manuela! Qué bien! No te olvides de enviarnos una foto a [email protected] y la subimos a la receta.
Mil gracias.