Para 4
2.5€/pers.
210kcal/100g
Ingredientes
- 400 g de pechuga de pollo
- 50 g de mantequilla
- 100 ml de nata para cocinar (mínimo 15% MG)
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita de mostaza Dijon
- Sal
- Pimienta negra
- 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
- 1 chorrito de brandy o vino blanco (opcional)
- Perejil fresco picado para decorar (opcional)
El paté de pechuga de pollo es un clásico que nunca falla. Fácil de hacer, económico y con una textura que se unta de maravilla, es perfecto para cualquier picoteo o para darte un capricho. Además, es muy versátil: puedes personalizarlo con un toque de mostaza, un chorrito de brandy o las especias que más te gusten. En definitiva, un básico de cocina que te va a sacar de más de un apuro.
El paté de pollo no tiene una historia de siglos, pero sí se ha convertido en un clásico moderno en muchas cocinas. A diferencia de los patés más tradicionales a base de hígado, esta versión es más ligera y suave, ideal para quienes buscan algo distinto sin complicarse. Se ha popularizado como un entrante elegante pero sencillo, perfecto para cualquier ocasión.
Si lo tuyo son los patés y untables caseros, seguro que te apetecerá probar otras ideas igual de resultonas. El paté de mejillones aporta un toque marino intenso que sorprende en cualquier picoteo; paté de aceitunas negras, con ese sabor profundo y salino tan del Mediterráneo, combina de lujo con panes tostados; y el paté de salmón juega en una liga más suave y elegante, perfecto cuando buscas un aperitivo con un punto más refinado.
Receta casera de paté de pechuga de pollo

Preparación paso a paso
- Empezamos preparando el pollo. Cortamos las pechugas en dados pequeños para que se cocinen rápido y de forma uniforme. Picamos el diente de ajo muy fino y calentamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra en una sartén. Cocinamos el ajo unos segundos sin que llegue a dorarse para evitar que amargue.
- Añadimos el pollo salpimentado y lo cocinamos a fuego medio durante 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando para que quede bien hecho por dentro. Es fundamental que esté cocinado completamente, pero sin pasarnos, para que el paté no quede seco.
- Retiramos del fuego y dejamos templar unos minutos. Pasamos el pollo al vaso de la batidora junto con la mantequilla a temperatura ambiente y la nata para cocinar. Trituramos con calma hasta lograr una mezcla fina, sedosa y sin tropezones.
- Añadimos la mostaza Dijon y, si queremos un plus de aroma, un chorrito de brandy o vino blanco. Volvemos a triturar para integrar todo. Probamos y ajustamos de sal y pimienta.
- Vertemos el paté en un recipiente y lo llevamos a la nevera durante al menos 1 hora, para que tome cuerpo y alcance la textura perfecta de untar.
- Servimos frío, decorado con un poco de perejil fresco picado si nos apetece, y acompañado de tostadas, pan crujiente, crackers o como relleno de canapés.
Y con esto tenemos un paté de pechuga de pollo sencillo, suave y resultón, perfecto para improvisar un picoteo o para dejar preparado con antelación cuando vienen invitados.




Consejos para un paté de pechuga de pollo de rechupete
- No cocinamos el pollo en exceso para evitar que el paté quede seco.
- Trituramos el tiempo que haga falta hasta lograr una crema totalmente lisa.
- El toque de brandy o vino blanco realza muchísimo el sabor sin restar protagonismo al pollo.
- Si queremos variar, funcionan genial especias como curry suave, cúrcuma o cebollino picado.
- El reposo en frío es clave: sin ese tiempo el paté queda demasiado blando y pierde consistencia.
Curiosidades de rechupete
El paté casero de pollo surgió como una alternativa más ligera a los patés tradicionales de hígado, muy populares en Francia y Centroeuropa. Su éxito se debe a su textura suave, su sabor neutro –que admite todo tipo de variantes– y a que permite aprovechar piezas de pollo de forma sencilla y rápida. Hoy es un básico de aperitivo en muchos países.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
A veces nos escribís preguntando si podéis usar pollo ya cocido. Sí, se puede, pero siempre que no esté seco; si lo está, el paté lo notará. Otra duda frecuente es si se puede usar nata vegetal: también es posible, aunque la textura final queda un poco menos cremosa. Algunos nos preguntáis si se puede congelar; la respuesta es sí, aunque al descongelar puede perder un poco de suavidad, así que es mejor hacerlo en porciones pequeñas. También suele surgir la duda de si la mantequilla puede sustituirse por aceite: se puede, pero la textura no será tan untuosa y el sabor cambia bastante.
Una receta que demuestra que con cuatro ingredientes bien usados se pueden hacer maravillas.
Última revisión: 11 diciembre 2025
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