9€/pers.
120kcal/100g
Ingredientes
- 1 pavo eviscerado y limpio (6.6 kg)
- Sal
- Pimienta negra
- 100 g de mantequilla
- 150-200 ml de caldo de ave
- 1 naranja
- Hierbas frescas variadas: tomillo, romero y salvia
Asar un pavo al horno es casi como organizar una boda: parece complicado, pero con un poco de planificación, paciencia y algún que otro truco, sale perfecto. Y no, no hace falta rellenarlo con medio supermercado para que quede jugoso y lleno de sabor. Con unos cuantos ingredientes básicos y un poquito de mimo, puedes servir un pavo que haga que todos en la mesa pidan repetir.
Este plato tiene fama de ser el protagonista de las cenas navideñas en muchos países, especialmente en Estados Unidos con su icónico Día de Acción de Gracias. Pero no hace falta que sea Navidad para disfrutarlo. En España, aunque no sea una tradición tan fuerte, cada vez más familias lo preparan para ocasiones especiales. Además, la técnica que usamos aquí lo hace jugoso por dentro y crujiente por fuera, sin necesidad de rellenarlo y complicar el proceso.
Si te interesa adentrarte más en los asados, prueba también con un pollo asado fácil al horno, que es más pequeño y perfecto para el día a día, o el clásico cordero asado al estilo castellano, ideal para fiestas grandes. Y si buscas algo más innovador, el pollo al curry te sorprenderá con su explosión de sabores.
Receta casera de pavo al horno sin relleno

Preparación del pavo
- Empezamos repasando bien el pavo, asegurándonos que está limpio. Lo lavamos por dentro y por fuera y lo secamos a conciencia. También retiramos los restos de plumas que pueda tener, ayudándonos de unas pinzas o con un un soplete.
- A continuación preparamos una mantequilla de hierbas con la que aromatizar la carne del pavo. Para ello picamos finamente las hierbas elegidas, sin sus tallos. En nuestro caso: romero, tomillo y salvia.
- Agregamos las hierbas picadas, sal y pimienta negra al gusto a la mantequilla, que habrá de estar a temperatura ambiente, y removemos hasta integrar.
- Separamos la piel del pavo con sumo cuidado, introduciendo los dedos y avanzando poco a poco para que no se rompa.
- Ahora repartimos la mantequilla de hierbas entre la piel y la carne, asegurando que queda bien cubierto por todos lados para que cada ápice del pavo coja su sabor.
- Salpimentamos el interior del pavo y, opcionalmente, introducimos una naranja cortada en cuartos para que aporte un toque extra de aroma y sabor a la carne.
- Con hilo de bridar atamos las patas y sujetamos también las alas. Con esto conseguimos que el pavo no se despatarre en el horno y quede con una forma bonita al llevarlo a la mesa, pero es un paso del que se puede prescindir.









A cocinar se ha dicho
- Transferimos el pavo a una fuente de horno, lo regamos con el caldo y lo cubrimos con papel de aluminio.
- Luego lo llevamos al horno, precalentado a 180ºC con calor arriba y abajo, y lo asamos. Como norma general, un pavo requiere de 30 minutos de horno por kilogramo, así que lo mejor es que hagas la cuenta de cuánto tiempo necesita el tuyo.
- Cuando queden 45 minutos de tiempo, retiramos el papel de aluminio, lo regamos con los jugos que ha soltado y añadimos verduras variadas (zanahoria, boniato y patata baby) a la bandeja. Estas servirán de guarnición y es comodísimo hacerlas al mismo tiempo que el pavo.
- Cuando el pavo esté listo sacamos la bandeja del horno y dejamos que repose 15-20 minutos antes de trinchar. En este tiempo aprovechamos para pasar las verduras a una fuente y para hacer una salsa con los jugos del pavo.
- Para la salsa hacemos un roux calentando 50 g de mantequilla y tostando 50 g de harina hasta que esté bien oscura. Agregamos el caldo colado y cocemos el conjunto 15 minutos, removiendo sin parar para evitar que se formen grumos.
- Y ya tenemos el pavo asado listo para llevar a la mesa, con sus guarniciones y su salsa. Lo trinchamos a la vista de los invitados y lo vamos sirviendo según esté listo… ¡está de rechupete!
Este es un plato perfecto para muchos comensales, pero si tienes antojo y sois pocos en casa, no dudes en hacerlo igualmente. El pavo que sobre se puede congelar en raciones y consumir en otro momento.








Consejos para un pavo al horno sin relleno perfecto
- Es importante que el pavo esté a temperatura ambiente cuando lo introduzcamos en el horno, de esta manera nos aseguramos que no solo aporta mucho sabor sino que mantiene la carne más jugosa.
- Para un pavo perfectamente jugoso, asegúrate de no sobre cocinarlo. Un termómetro de cocina es muy útil: la temperatura interna en la parte más gruesa de la pechuga debe ser de 75 °C. Si no tienes termómetro, un truco es pinchar con un palillo; si el líquido que sale es transparente, está listo.
- Se pueden agregar otras especias o hierbas, ya sean frescas o secas. Al gusto de cada y dando salida a los ingredientes que tenemos en la cocina.
- Es muy cómodo aprovechar el asado del pavo para hacer también la guarnición, añadiendo a la bandeja verduras varias: zanahorias, patatas, brócoli, nabos, chalotas…
- Para los amantes del licor, el pavo se puede regar también -además de con caldo- con algo de vino blanco, brandy, etc. El alcohol le da un punto de sabor muy rico a la carne y a los jugos con los que luego se hace la salsa.
Curiosidades de rechupete
El pavo asado, aunque aquí lo asociemos a celebraciones puntuales, tiene detrás siglos de historia. En Europa empezó a popularizarse en el siglo XVI, cuando llegó desde América, y enseguida se convirtió en un producto “de fiesta”, reservado para ocasiones especiales. Su tamaño, su sabor suave y su capacidad para alimentar a mucha gente lo volvieron protagonista en las mesas nobles… y, con el tiempo, en las familiares.
En Estados Unidos se convirtió en icono del Día de Acción de Gracias, pero en países europeos como Reino Unido o Francia también forma parte del menú navideño tradicional. En España nunca ha sido tan dominante como el cordero o el cochinillo, aunque cada año gana terreno por su versatilidad, su sabor y lo bien que queda en reuniones grandes.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros mails
Una de las dudas más repetidas es cómo conseguir que la pechuga no quede seca. La clave está en dos puntos: introducir la mantequilla de hierbas entre la piel y la carne, y respetar el tiempo de reposo al sacarlo del horno. Ese reposo permite que los jugos se redistribuyan y evita la sequedad, sobre todo en piezas tan grandes.
Otra cuestión habitual es si es obligatorio bridar el pavo. No lo es, pero ayuda muchísimo a que mantenga una forma compacta durante la cocción. Si no se brida, las alas y las patas tienden a abrirse y la presentación pierde limpieza, aunque el sabor será el mismo.
Muchos preguntáis qué hacer si el pavo se dora demasiado rápido. La solución es sencilla: lo cubrís con papel de aluminio y seguís horneando sin miedo. Lo importante es que la temperatura interna llegue a los 75 ºC en la zona más gruesa de la pechuga, sin sobrepasar tiempos innecesarios.
También genera dudas la guarnición: ¿se puede hacer aparte? Sí, pero aprovechar los jugos del pavo para asarla en la misma bandeja es lo que marca la diferencia. Las verduras absorben parte del sabor y se caramelizan con mucha más gracia.
Y una última pregunta frecuente: ¿se puede preparar con antelación? Sí. El pavo entero no conviene cortarlo hasta el momento de comer, pero puedes adelantar la salsa, las verduras y la mantequilla aromatizada sin problema.
Última revisión: 29 diciembre 2025
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