Pizza carbonara cremosa, una receta casera para los días de antojo serio

Pizza carbonara cremosa, una receta casera para los días de antojo serio

Icono personas Para 4Icono euro 3.5€/pers.Icono calorias 285kcal/100g

Ingredientes

  • Para la masa de la pizza
  • 330 g de harina de fuerza
  • 210 ml de agua templada
  • 7 g de levadura seca de panadería
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 7 g de sal
  • Para la pizza carbonara:
  • 200 g de queso Mozzarella rallado
  • 150 g de bacon en tiras o dados (también puedes utilizar guaciale si lo encuentras)
  • 200 ml de nata para cocinar
  • 150 g de champiñones frescos
  • 1/2 cebolla
  • 40 g de queso Parmesano rallado
  • 1 yema de huevo
  • Pimienta negra recién molida (al gusto de cada casa)
  • Una pizca de nuez moscada, opcional
  • Una pizca de sal (o al gusto de cada casa)
  • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra

Hay pizzas que entran por los ojos y otras que atacan directamente el antojo. La pizza carbonara cremosa pertenece a ese segundo grupo. No busca ser la más ortodoxa del barrio ni la más purista de la mesa, pero cuando sale bien tiene algo muy serio a su favor: una base crujiente, un relleno meloso, el punto salado del bacon, el bocado tierno del champiñón y esa salsa blanca que pide a gritos un segundo trozo antes de haber terminado el primero.

Es una de esas recetas que triunfan en casa porque combinan dos placeres bastante universales: la pizza casera y una cobertura con aire de carbonara cremosa, más cercana a la versión que tantas pizzerías populares han hecho famosa que a la carbonara romana clásica. Aquí no vamos a discutir dogmas con el horno encendido. Vamos a preparar una pizza redonda, sabrosa y bien equilibrada, para que quede cremosa de verdad y no empalagosa, que es donde suele torcerse la cosa.

El truco está en no pasarnos con la nata, dorar bien los ingredientes antes de ponerlos sobre la masa y añadir la salsa con medida. La idea no es ahogar la pizza, sino vestirla con gracia. Si os gustan este tipo de recetas, también suelen funcionar de maravilla otras pizzas muy agradecidas en casa, como la de jamón y queso, la barbacoa o una buena cuatro quesos bien afinada. Pero hoy toca meterse de lleno con esta pizza carbonara de las que dejan la bandeja temblando.

Receta casera de pizza carbonara cremosa

Ingredientes para preparar la receta

Preparación de la masa de pizza casera

  1. Mezclamos los ingredientes secos. En un bol grande echamos la harina y la sal. Mezclamos con una cuchara o con la mano, para que todo se reparta bien. Hacemos un hueco en el centro, como un volcán.
  2. Activamos la levadura. En un vaso aparte, echamos la levadura seca en el agua templada (que no esté caliente o la matamos). Removemos un poco y dejamos reposar 5 minutos, hasta que empiece a espumar. Esto indica que está viva y funcionando.
  3. Unimos todo. Vertemos el agua con levadura en el centro del bol y empezamos a mezclar desde dentro hacia fuera. Cuando ya esté medio integrado, añadimos el aceite de oliva. Seguimos mezclando hasta que tengamos una masa pegajosa pero manejable.
  4. Amasamos con ganas. Volcamos la masa sobre una superficie limpia y ligeramente enharinada. Amasamos durante unos 8-10 minutos, hasta que la masa esté lisa, suave y elástica. Si se pega mucho, añadimos un pelín de harina, pero sin pasarnos, que no queremos una masa seca.
  5. Dejamos reposar. Formamos una bola con la masa, la metemos en un bol enharinado o aceitado, la tapamos con un paño y la dejamos levar en un sitio cálido durante unos 60 minutos. Tiene que doblar su tamaño. Si hace frío, el horno apagado con la luz encendida es un buen sitio.
  6. Estiramos bien fino. Cuando la masa haya levado, la sacamos, la desgasificamos (aplastamos con los dedos para sacar el aire) y la estiramos con rodillo hasta que tenga el grosor que queramos. Si la quieres muy fina, estira con ganas. Colócala ya en la bandeja del horno o en una piedra para pizza si tienes.
  7. Prehorneamos (opcional). Si quieres que aguante bien los ingredientes y quede más crujiente, puedes hornear la base 5-7 minutos a 220ºC sin nada encima. Luego la sacas, le pones los ingredientes y la terminas de hornear. Una vez la base lista, vamos con el resto de la receta.

Preparación, horneado y presentación de la pizza

  1. Cocinamos el bacon para que no suelte toda la grasa en el horno.Mientras la masa reposa, ponemos una sartén al fuego sin apenas aceite. Añadimos el bacony lo cocinamos a fuego medio hasta que quede dorado y empiece a ponerse crujiente por los bordes. No hace falta dejarlo seco como una teja, porque luego volverá al horno. Lo retiramos a un plato con papel de cocina para quitar el exceso de grasa.
  2. Salteamos las verduras y concentramos el sabor. En la misma sartén, aprovechando una parte de la grasa del bacon, añadimos la cebolla cortada en juliana fina. La cocinamos unos minutos hasta que quede tierna y ligeramente dorada. Incorporamos los champiñones laminados y salteamos hasta que pierdan el agua. Este paso es importante: si los dejamos acuosos, la pizza carbonara cremosa quedará blanda por el centro. Reservamos.
  3. Preparamos la salsa carbonara cremosa. En un cuenco mezclamos la nata con el parmesano rallado, la yema de huevo, bastante pimienta negra y una pizca de nuez moscada, si nos gusta. Batimos bien hasta tener una salsa homogénea. Probamos antes de salar, porque el bacon y el queso ya aportan bastante. Esta salsa debe quedar cremosa, no líquida como una sopa. Si veis que está demasiado ligera, añadimos un poco más de parmesano.
  4. Estiramos la masa con mimo, sin aplastarla en exceso. Cuando la masa haya levado, la pasamos a una encimera ligeramente enharinada. La desgasificamos con suavidad y la estiramos con las manos o con rodillo, dejando un grosor medio. Si hacemos dos pizzas medianas, dividimos la masa antes. La colocamos sobre una bandeja con papel de horno y formamos un pequeño borde alrededor.
  5. Montamos la pizza sin pasarnos con la cantidad. Repartimos primero una capa de mozzarella rallada. Encima distribuimos la cebolla, los champiñones y el bacon dorado. Después añadimos cucharadas de la salsa carbonara cremosa, repartidas de forma uniforme. No conviene cubrir toda la superficie con una capa gruesa, porque entonces la pizza no hornea bien y queda pesada. Un poco más de pimienta negra por encima le sienta de maravilla.
  6. Horneamos hasta que quede dorada y apetecible de verdad. Con el horno precalentado a 230 ºC, calor arriba y abajo, horneamos la pizza entre 12 y 15 minutos, según el grosor y vuestro horno. Buscamos una base cocinada, bordes dorados y queso bien fundido. Si queréis un acabado más tostado por arriba, podemos darle un golpe final de grill de 1 minuto, vigilando muy de cerca.
  7. Terminamos y servimos al momento. Sacamos la pizza del horno, dejamos reposar un minuto y, si nos apetece, añadimos un poco más de parmesano y una vuelta generosa de pimienta negra recién molida. La servimos enseguida, cuando la salsa sigue melosa y el borde aún cruje al cortar. Aquí es donde empieza el silencio en la mesa, que siempre es buena señal.

Consejos para una pizza carbonara cremosa de rechupete

  • No empapemos la masa con demasiada salsa. En esta receta, menos es más.
  • Si queremos una base más crujiente, podemos prehornear la masa 4 minutos antes de poner la cobertura.
  • El bacon funciona muy bien, pero si encontramos una panceta curada de calidad, el sabor sube varios peldaños.
  • Los champiñones deben ir bien salteados para que no suelten agua en el horno.
  • La mozzarella mejor si está bien escurrida o en formato rallado de buena calidad.
  • La pimienta negra recién molida marca bastante diferencia en el resultado final.
  • Si buscamos una pizza más intensa, podemos mezclar parmesano con un poco de pecorino.
  • Conviene comerla recién hecha. Recalentada sigue rica, pero pierde parte de esa gracia cremosa del primer momento.

Curiosidades de rechupete

La llamada pizza carbonara es uno de esos inventos de pizzería que han viajado mejor fuera del purismo que dentro de él. Tiene algo muy reconocible del imaginario italiano, claro, pero en realidad se ha popularizado sobre todo en versiones más cremosas y abundantes, pensadas para gustar desde el primer bocado y sin demasiadas discusiones académicas alrededor.

Lo curioso es que el nombre arrastra inevitablemente la comparación con la carbonara clásica, que no lleva nata. Aun así, en el terreno pizzero la versión cremosa ha encontrado su sitio sin pedir permiso. Y tiene cierta lógica: el horno, el queso fundido y el bacon dorado se entienden muy bien con una salsa suave, siempre que no nos pasemos de cantidad.

También influye ese punto de receta “capricho” que tiene esta pizza. No suele ser la que uno prepara a diario, pero sí la que aparece cuando hay ganas de darse una alegría culinaria de las contundentes. Una pizza pensada para compartir, sí, aunque ya sabemos cómo terminan estas historias cuando sale especialmente buena.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails

No tarda en aparecer la pregunta de si la pizza carbonara cremosa lleva tomate. En esta versión, no. La gracia está en esa base blanca, más suave y envolvente, donde destacan el queso, el bacon y la salsa. Si añadimos tomate, la receta cambia bastante de carácter y se acerca a otra pizza distinta.

A veces preocupa que la nata se corte o quede demasiado líquida. Para evitarlo, conviene mezclarla bien con el queso y la yema, y sobre todo no inundar la superficie. La salsa debe acompañar, no dominar. En el horno se funde y se integra, pero si la echamos a lo loco, acabaremos con una pizza blanda en el centro.

En más de una cocina surge la misma escena: ¿se puede hacer sin champiñones? Claro que sí. Si en casa no entusiasman, podemos quitarlos sin que la receta se venga abajo. La pizza seguirá funcionando de maravilla con bacon, cebolla, queso y salsa cremosa. Incluso admite un toque de jamón cocido o cebolla caramelizada si buscamos otro matiz.

También conviene hablar del borde, porque muchos queréis saber cómo conseguir una masa crujiente por fuera y tierna por dentro. Aquí ayudan tres cosas: amasar bien, no sobrecargar la cobertura y hornear con el horno muy caliente desde el principio. Si además usamos una bandeja ya caliente o piedra para pizza, el resultado mejora bastante.

Y luego está la cuestión del recalentado, que siempre vuelve. ¿Se puede guardar para el día siguiente? Sí, aunque recién hecha está mucho más lucida. Si sobra, mejor guardarla en frío y recalentarla unos minutos en horno o sartén, nunca en exceso, para que la base recupere algo de firmeza y la cobertura no quede gomosa.

Última revisión: 11 mayo 2026

Hemos trabajado 5 horas y 20 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

90 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 120 min. para grabar y editar el vídeo, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.

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Sobre el autor

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