Para 8
0.65€/pers.
460kcal/100g
Ingredientes
- 1 clara de huevo M, unos 30-35 g
- 1 lámina rectangular de hojaldre fresco con mantequilla, de 250-275 g
- 100-120 g de azúcar glas, mejor tamizado
- 1 cucharadita de zumo de limón, unos 5 ml
- 40 g de almendra cruda en granillo o cubitos pequeños
- 1 pizca de sal fina (opcional)
Las Polkas de Torrelavega son uno de esos dulces que parecen muy simples hasta que los muerdes: láminas finas, crujientes, con una capa blanca de glasa que se seca en el horno y deja ese punto dulce que se rompe al primer bocado.
En casa no vamos a hacer el hojaldre como en un obrador cántabro, porque eso ya es otro oficio. Lo sensato es partir de una buena lámina de hojaldre frío, mejor si es de mantequilla, y trabajarla sin marearla demasiado. Aquí no hay relleno ni crema que tape nada, así que la masa se nota mucho.
¡Ah, Cantabria! Menuda tierra… Y menuda es su gastronomía. ¿Quieres saber más? Aquí tienes las mejores recetas de la cocina cántabra.
La diferencia con otros dulces parecidos está en la forma y en la cobertura. Las polkas son tiras de hojaldre rectangulares, sin nudo ni trenzado, cubiertas con glasa real y un poco de almendra. Si la glasa queda líquida se escurre; si queda demasiado dura, se extiende mal. Tiene que quedar espesa, blanca y fácil de repartir con una cucharilla.
En la mesa de los postres de hojaldre cada receta tiene su sitio: el milhojas de crema pastelera juega con capas y relleno, la panchineta o pantxineta suma crema y almendra en formato de tarta, y la coca de Llavaneres rellena de chocolate tira por un hojaldre más festivo. Estas polkas van por otro camino: poca cosa encima, horno fuerte y a dejar que el hojaldre haga su trabajo.
Receta casera de polkas de Torrelavega

Preparación paso a paso
- Precalentamos el horno a 200º C, con calor arriba y abajo. Dejamos el hojaldre en la nevera hasta el último momento, porque nos interesa que llegue frío a la bandeja.
- Preparamos la glasa. Ponemos la clara en un cuenco con el zumo de limón y la pizca de sal. Batimos ligeramente, sin montar a punto de nieve, y añadimos el azúcar glas poco a poco. Buscamos una glasa espesa, blanca y lisa, que caiga despacio de la cuchara. Si está demasiado líquida, añadimos un poco más de azúcar glas.
- Extendemos la lámina de hojaldre sobre su propio papel. Sin pasar el rodillo ni estirarla, cortamos rectángulos de 4 x 12 cm aproximadamente. Lo más cómodo es usar un cortapizzas o un cuchillo bien afilado, haciendo cortes limpios para que las capas suban bien.
- Colocamos las piezas sobre una bandeja con papel de horno, dejando un poco de separación entre ellas. Repartimos una capa fina de glasa por encima de cada rectángulo. No hace falta cargar mucho; si ponemos demasiada, se desborda y pesa sobre la masa.
- Espolvoreamos la almendra en granillo por encima. Bajamos el horno a 190º C y metemos la bandeja en la parte media. Horneamos durante 12-15 minutos, hasta que el hojaldre suba, los bordes estén dorados y la glasa se vea seca.
- Sacamos las polkas con cuidado y las pasamos a una rejilla. Al principio parecen delicadas, pero al enfriarse la glasa termina de endurecer y el hojaldre queda más crujiente. Las servimos frías.







Consejos para unas Polkas de Torrelavega de rechupete
- Merece la pena usar hojaldre con mantequilla. En una receta tan sencilla, la grasa de la masa marca mucho el sabor final.
- No estiremos la lámina con rodillo. Si la aplastamos, rompemos parte de las capas y luego el hojaldre sube peor. Mejor cortar limpio y tocar poco.
- Al poner la glasa, dejemos un borde fino sin cubrir. No tiene que quedar desnudo, pero sí conviene evitar que la cobertura caiga por los lados antes de entrar al horno.
- La almendra en granillo funciona mejor que la laminada para esta versión casera. Aguanta bien el horneado y se reparte sin tapar toda la glasa.
- Si el horno calienta mucho por arriba, colocamos la bandeja una altura más baja. La glasa debe secarse, no quemarse.
- Están mejor el mismo día, cuando el hojaldre aún conserva el crujiente. Al día siguiente siguen ricas, pero pierden algo de gracia.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Puede pasar que la primera tanda salga algo plana, y casi siempre tiene que ver con por qué la glasa se baja. Si la cobertura está muy líquida, pesa demasiado y se escurre sobre los bordes. La solución es sencilla: más azúcar glas hasta que quede espesa y se pueda extender sin correr por la masa.
También se puede preparar esta receta con masa congelada. En ese caso, usar hojaldre congelado exige descongelarlo en la nevera y no sobre la encimera, porque si se ablanda demasiado antes de cortar, se deforma y cuesta manejarlo.
La almendra no es un adorno cualquiera, pero podemos ajustar la receta. Si hay alergia o no tenemos en casa, sustituir la almendra por un poco de azúcar perlado o dejar solo la glasa es posible, aunque el resultado será menos parecido al dulce habitual.
Para guardarlas, lo que peor les sienta es la humedad. Si queremos conservarlas crujientes, esperamos a que se enfríen por completo y las metemos en una lata o recipiente hermético, sin nevera. El frigorífico ablanda el hojaldre y no compensa.
Última revisión: 5 julio 2026
Hemos trabajado 2 horas y 20 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
30 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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la polka de Torrelavega no lleva «almendrita» por encima. Por otra parte, el reportaje estupendo, Alfonso. Gracias. ( Soy miembro de la Cofradia del Hojaldre de Torrelavega)
Muchas gracias Juan Manuel, que honor tu comentario. Perdóname por la adaptación de este postre, es un toque que le damos en casa.
Buen finde!