Para 4
2.8€/pers.
260kcal/100g
Ingredientes
- 2 pechugas de pollo grandes, sin piel y abiertas en forma de libro
- 100 g de pan rallado
- 2 huevos
- 100 g de queso parmesano rallado
- 250 g de salsa de tomate casera
- 200 g de queso mozzarella rallado
- Sal
- Pimienta negra molida
- Aceite de oliva para freír
No hay receta de pollo más golosa, contundente y universalmente aceptada que el pollo a la parmesana. Que si te gusta el queso, que si te pirra la salsa de tomate, que si eres del “team empanado”…
Aquí lo tienes todo en una misma fuente, doradito por fuera, fundente por dentro. El pollo a la parmesana no falla nunca, ni en cenas entre amigos ni cuando quieres darte un caprichazo casero con sabor italiano.
Aunque su nombre nos hace pensar en la región italiana de Parma, la receta tal y como la conocemos no nace allí. De hecho, es un invento de la diáspora italiana en Estados Unidos, en concreto de los inmigrantes del sur de Italia que, adaptando la melanzane alla parmigiana (berenjena a la parmesana), empezaron a usar pollo empanado en su lugar.
El resultado cuajó tanto que hoy en día es uno de los platos italianos más populares fuera de Italia… aunque los italianos “de pura cepa” no siempre lo consideren suyo.
Si te gustan este tipo de platos gratinados, te encantará la lasaña de carne, que combina capas de pasta con salsa boloñesa y bechamel. En la misma línea, el cordon bleu es otro clásico empanado con jamón y queso en el interior.
Receta casera de pollo a la parmesana

Preparación inicial
- Empezamos preparando las pechugas. Si son muy gruesas, las abrimos en forma de libro o las cortamos por la mitad a lo largo, para que queden más finas. Las salpimentamos por ambos lados.
- Batimos los huevos en un plato hondo y, en otro, mezclamos el pan rallado con el queso parmesano rallado. Esta mezcla le va a dar un punto crujiente y sabroso que es clave en la receta.
- Pasamos cada filete de pollo primero por el huevo batido y luego por el pan rallado con parmesano. Apretamos bien con las manos para que el empanado se quede bien pegado.


Preparamos el pollo
- Ponemos una sartén amplia al fuego con un buen chorro de aceite de oliva. Cuando esté caliente (sin que humee), freímos el pollo a fuego medio-alto, unos 3-4 minutos por cada lado, hasta que esté dorado y crujiente. Lo sacamos y lo dejamos escurrir en papel absorbente.

A hornear
- Encendemos el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo. En una fuente de horno, extendemos una capa fina de salsa de tomate en el fondo.
- Colocamos los filetes de pollo fritos encima de la salsa. Cubrimos con más salsa de tomate por encima (sin pasarse) y repartimos generosamente el queso mozzarella rallado por encima de cada filete.
- Horneamos durante 10-15 minutos, hasta que el queso esté completamente fundido y ligeramente dorado. Si quieres un toque más crujiente, puedes darle un golpe de grill los últimos 2-3 minutos.


Presentación final
- Sacamos del horno y dejamos reposar un par de minutos antes de servir. Esto permite que el queso se asiente un poco y no se desparrame al primer corte.
Crujiente, jugoso y lleno de sabor. Acompáñalo con una ensalada, un poco de pasta o, si te quieres dar el gusto completo, unas patatas al horno.

Consejos para un pollo a la parmesana perfecto
- Si no tienes parmesano auténtico, usa Grana Padano, pero evita los quesos rallados industriales tipo “queso para pasta” que vienen en botes: cambian completamente el sabor.
- Para un empanado más ligero, puedes hornear el pollo empanado en lugar de freírlo. Quedará crujiente, aunque un pelín menos sabroso.
- Si te sobra salsa de tomate casera, congélala en porciones: te salvará más de una comida rápida y rica.
- Puedes preparar el plato con antelación y gratinar justo antes de servir. Así ganas tiempo si tienes invitados.
- Añadir una hoja de albahaca fresca encima justo al salir del horno le da un toque muy aromático y vistoso.
Curiosidades de rechupete
El pollo a la parmesana es uno de esos platos que muchos dan por italianos de pura cepa… y no lo es tanto. Su origen real está en la cocina italoamericana, donde los inmigrantes del sur de Italia adaptaron la clásica melanzane alla parmigiana sustituyendo la berenjena por pollo empanado, más accesible y saciante. En Italia, de hecho, no es habitual encontrarlo en cartas tradicionales, aunque fuera del país se ha convertido en un icono absoluto de la cocina “italiana” internacional.
Otra curiosidad es que, pese a su nombre, no siempre lleva parmesano en la cobertura final: en muchas versiones el protagonismo es para la mozzarella fundida, quedando el parmesano reservado para el empanado o como refuerzo de sabor.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
Una de las dudas más habituales tiene que ver con el grosor del pollo, ya que si los filetes son demasiado gruesos el interior puede quedar seco cuando los freímos o poco hechos tras el horneado. Lo ideal es dejarlos finos y uniformes, bien abiertos o cortados a lo largo.
También preguntáis mucho si se puede evitar la fritura previa, y la respuesta es que sí: el empanado se puede hornear directamente, aunque el resultado pierde algo de jugosidad y sabor, por lo que conviene rociarlo bien con aceite.
Otra cuestión frecuente es la cantidad de salsa de tomate: menos es más. Si nos pasamos, el empanado se reblandece y perdemos ese contraste crujiente que hace grande al plato.
Y por último, sobre el reposo: dejarlo un par de minutos fuera del horno antes de servir es clave para que el queso se asiente y el pollo a la parmesana llegue a la mesa en su punto perfecto.
Última revisión: 16 enero 2026
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40 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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Interesantísimo enfoque. Muchas veces se habla de recetas saludables sin tener en cuenta que también deben ser saciantes y realistas para el día a día. Hace poco di con un blog que insiste mucho en ese equilibrio entre sabor y nutrición, con recetas bastante bien explicadas.
Muchísimas gracias Juliana!
Buena semana!