Para 8
0.35€/pers.
490kcal/100g
Ingredientes
- 170 g de manteca de cerdo a temperatura ambiente
- 400 g de harina de trigo de todo uso
- 250 g de azúcar glas
- 1 cucharadita de canela molida
- 1 pizca pequeña de sal
Con tan poca lista de la compra no hay margen para esconder nada. En estos polvorones de Pitillas, típicos de la gastronomía navarra mandan la harina tostada, la manteca y la canela, así que conviene pesar bien y no pasarse con el horno. La gracia está en que queden claros, finos y quebradizos, no dorados como una galleta.
Esta versión casera va por la línea del polvorón navarro de canela: sin almendra, sin huevo y sin leche. Es menos habitual que los polvorones andaluces con fruto seco, pero precisamente por eso tiene personalidad propia. El sabor es más limpio, con la canela más presente y una textura que se rompe en la boca sin resultar pesada.
En una bandeja navideña encaja de maravilla junto a otros dulces de la misma familia. Para quien quiera montar un surtido completo, podéis combinar estos polvorones con polvorones caseros, preparar un roscón de Reyes casero para el día grande o servir unas sopas de almendra como postre de cuchara en Nochebuena. Son recetas distintas, pero todas tiran de esa repostería de invierno que huele a azúcar, horno y sobremesa larga.
Receta casera de polvorones de Pitillas

Preparación paso a paso
- Precalentamos el horno a 150 ºC con calor arriba y abajo. Extendemos la harina de trigo en una bandeja grande, bien repartida, y la tostamos durante unos 25 minutos. La removemos cada 8 o 10 minutos para que se seque por igual. No buscamos que se ponga marrón, solo que pierda humedad y tome un aroma suave a harina cocida.
- Sacamos la harina del horno y la dejamos enfriar por completo. Este punto es importante: si mezclamos la harina caliente con la manteca, la masa se engrasa de más y luego cuesta formar los polvorones. Cuando esté fría, la tamizamos en un bol amplio para quitar grumos.
- Añadimos al bol el azúcar glas, la canela molida y una pizca pequeña de sal. Mezclamos bien con una cuchara o unas varillas manuales para repartir la canela de forma uniforme.
- Incorporamos la manteca de cerdo en textura de pomada. Debe estar blanda, pero no líquida. Trabajamos la mezcla con las manos hasta obtener una masa compacta. Al principio parecerá arena gruesa; seguimos apretando y amasando lo justo hasta que se una.
- Si la masa se deshace demasiado y no conseguimos compactarla, añadimos 10 g más de manteca. Si queda muy blanda, la envolvemos y la dejamos 15 minutos en la nevera antes de estirarla.
- Colocamos la masa entre dos hojas de papel de horno y la estiramos con rodillo hasta dejarla de unos 1,5 o 2 cm de grosor. Cortamos los polvorones con un cortapastas redondo o ligeramente ovalado. Reunimos los recortes, los compactamos otra vez sin amasar demasiado y seguimos cortando.
- Pasamos los polvorones a una bandeja con papel de horno. Los dejamos reposar 30 minutos en la nevera para que mantengan mejor la forma durante el horneado.
- Subimos el horno a 175 ºC. Horneamos los polvorones de canela durante 10 o 12 minutos, con la bandeja a media altura. Deben quedar firmes en los bordes, pero todavía delicados. No hace falta que cojan mucho color.
- Retiramos la bandeja del horno y no los tocamos hasta que estén casi fríos. Recién horneados se rompen con solo mirarlos. Cuando hayan endurecido, los pasamos con cuidado a una rejilla.
- Dejamos enfriar del todo y, si queremos, los envolvemos en papel de seda o los guardamos en una lata. Al día siguiente están incluso mejor, con la textura asentada y el aroma de la canela más redondo.





Consejos para unos polvorones de Pitillas de rechupete
- No tostéis la harina a lo bruto. Si se oscurece demasiado, el sabor se vuelve amargo y tapa la canela. Mejor temperatura moderada y paciencia.
- La manteca debe estar blanda, no derretida. Si la calentamos hasta volverla líquida, la masa queda grasienta y los polvorones pierden esa textura seca y fina.
- Usad azúcar glas, no azúcar normal. Con azúcar en grano se nota una textura arenosa poco agradable y cuesta más que la masa compacte bien.
- Si al cortar se agrietan un poco, no pasa nada. Son polvorones, no galletas perfectas. Lo que sí hay que evitar es trabajar la masa en exceso, porque puede quedar más dura.
- Para conservarlos, lo mejor es una lata metálica o un recipiente hermético en un sitio fresco y seco. Aguantan bien varios días, siempre que estén completamente fríos antes de guardarlos.
Curiosidades de rechupete
Pitillas es uno de esos pueblos navarros que han quedado ligados a un producto muy concreto. En este caso, el nombre se asocia a unos polvorones sencillos, de obrador, con una fórmula corta y reconocible: harina, azúcar, manteca y canela. Nada de listas interminables.
Lo llamativo frente a otros polvorones más conocidos es la ausencia de almendra. En muchas recetas navideñas la almendra manda, pero aquí el protagonismo cambia: la harina tostada y la manteca son las que construyen la textura, mientras la canela deja el aroma de fondo.
También cambia la forma de entender el dulce. No es un polvorón cargado ni muy especiado. Bien hecho, queda frágil, claro y fácil de comer. Por eso conviene no buscar un horneado dorado ni añadir ingredientes de más: cuanto más se complica, más se aleja de esta versión.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Puede chocar que estos polvorones no lleven fruto seco, pero la ausencia de almendra forma parte de esta versión. Si añadimos almendra molida, saldrá un polvorón rico, claro, pero ya nos iremos hacia otro estilo.
Cuando la masa parece demasiado suelta, casi siempre falta compactarla con las manos o ajustar un poco la grasa. La clave está en apretar la masa antes de añadir más manteca, porque al principio engaña y parece más seca de lo que realmente está.
El horneado también tiene su punto. Si preguntáis por qué se rompen al sacarlos del horno, la respuesta es sencilla: salen muy frágiles y terminan de asentarse al enfriar. No los mováis en caliente.
La canela debe notarse, pero sin convertir el polvorón en una bomba de especias. Para esta cantidad, una cucharadita rasa es suficiente. Si usamos una canela muy potente, incluso podemos bajar un poco la cantidad.
Última revisión: 9 junio 2026
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